Comunidades campesinas pierden jóvenes por migración creciente

Alrededor del 54% de las comunidades campesinas ubicadas en los valles interandinos de Arequipa atraviesan un proceso sostenido de despoblamiento. La causa principal es el incremento de la migración de jóvenes hacia las ciudades, lo que ha dejado a una población mayoritariamente adulta en el campo. Desde la Subgerencia de Comunidades Campesinas advirtieron que la falta de relevo generacional compromete la continuidad productiva y debilita la organización comunal.

Arequipa registra 109 comunidades campesinas. De ellas, aproximadamente 56 se encuentran en mayor riesgo ante la ausencia de nuevas generaciones. Roger Alanoca Mamani, subgerente de Comunidades Campesinas, advirtió que este fenómeno se replica en distintos puntos de la región, con mayor incidencia en zonas cercanas a Arequipa Metropolitana y la provincia Caylloma. “Gran parte de los jóvenes son propensos a la migración y muy pocos se quedan en la comunidad en la que nacieron o crecieron. Esto tiene consecuencias para su comunidad y a nivel regional”, señaló.

Una de las principales consecuencias de esta reducción poblacional se refleja en la producción agraria. Según el funcionario, actualmente solo alrededor del 50% de las áreas cultivables se encuentra en producción, lo que podría afectar el abastecimiento de productos agrícolas y generar un incremento en los precios de los alimentos. “Imagínense el Valle del Colca sin producir, eso nos va a llevar a que los productos del campo se encarezcan”, sostuvo.

A esta problemática se suma la ocupación irregular de tierras comunales. A nivel regional, al menos el 10% de las comunidades enfrenta invasiones en sus territorios, lo que agrava los problemas de gobernanza y uso del suelo. Desde el GRA se informó que se viene implementando un programa orientado a generar oportunidades económicas en el ámbito rural, mediante la articulación con iniciativas como Agroideas y Procompite. “Lo que buscamos es generar oportunidades para que los jóvenes se queden en sus comunidades y desarrollen sus propios negocios”, indicó Alanoca Mamani.

No obstante, la falta de información precisa sobre la población residente —debido a registros que no reflejan la permanencia real en las comunidades— limita la medición exacta del fenómeno, que, según las autoridades, se constata principalmente a partir del trabajo de campo.

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