Empezó vacunación contra la influenza y refuerza protección contra el sarampión
Por Jorge Turpo R.
Autoridades de salud advierten que vacunar a tiempo es clave para evitar brotes y complicaciones graves por la posible aparición de casos de sarampión en Arequipa.
A diferencia del año pasado, cuando las vacunas contra la influenza llegaron tarde y de forma irregular, este 2026 la campaña empezó a tiempo. Las dosis arribaron en abril y la inmunización ya se desarrolla en hospitales y centros de salud de la región, en un intento por adelantarse a la temporada de frío, cuando el virus circula con mayor intensidad.
La jefa de inmunizaciones de la Gerencia Regional de Salud, Geovanna Valdivia, confirmó que la estrategia prioriza a los grupos más vulnerables: adultos mayores y niños menores de cinco años.
En ellos, la influenza no es solo un malestar pasajero, sino una enfermedad que puede derivar en complicaciones graves, hospitalizaciones e incluso la muerte.
Según explicó, la región cuenta actualmente con al menos 80 mil dosis disponibles. Esta cifra permite cubrir a la población objetivo en una primera etapa, aunque la vacunación no está restringida.
“Cualquier persona puede acudir a vacunarse”, precisó Valdivia, al señalar que la protección es anual y que cada temporada requiere una nueva dosis para mantener la inmunidad frente a las variantes del virus.
La expectativa es que, hacia finales de esta semana o inicios de la siguiente, llegue un lote adicional que eleve el total a unas 200 mil vacunas.
Con ello, se busca ampliar la cobertura y evitar los vacíos que en años anteriores dejaron a miles de personas expuestas justo cuando el frío comenzaba a intensificarse.
La influenza suele aumentar en los meses de bajas temperaturas. El virus encuentra en el invierno condiciones ideales para propagarse: ambientes cerrados, menor ventilación y un sistema inmunológico más vulnerable.
Por eso, las autoridades sanitarias insisten en que la vacuna debe aplicarse antes de que el frío alcance su punto más alto.
Pero mientras se avanza en la protección contra la influenza, otro frente preocupa a las autoridades de salud: el sarampión.
Valdivia advirtió que, ante la alerta sanitaria nacional por la aparición de casos en otras regiones, se ha puesto en marcha una campaña intensiva de vacunación. Esta no se limita a los establecimientos de salud. Brigadas móviles recorren distintos sectores de Arequipa con el objetivo de cerrar brechas, especialmente en zonas donde la cobertura ha sido históricamente baja.
El problema de fondo no es nuevo. En los últimos años, una parte importante de la población infantil dejó de completar su esquema de vacunación. Las razones van desde la desinformación hasta las dificultades de acceso durante la pandemia. El resultado es una población susceptible que abre la puerta al retorno de enfermedades que ya estaban controladas.
El sarampión es una de ellas. Altamente contagioso, puede provocar complicaciones severas como neumonía, encefalitis y, en los casos más graves, la muerte.
La vacuna, sin embargo, es altamente efectiva y forma parte del esquema regular de inmunización.
El calendario establece que los niños deben recibir dos dosis: la primera a los 12 meses y la segunda a los 18 meses. No obstante, frente al riesgo actual, la estrategia se ha ampliado. “Estamos vacunando a niños que no hayan recibido ninguna dosis hasta los 10 años”, indicó Valdivia. Esta medida busca recuperar a quienes quedaron fuera del sistema en los últimos años.
La preocupación no es teórica. A nivel nacional ya se han reportado casos confirmados, y una región vecina concentra el mayor número de contagios recientes. El constante tránsito de personas entre regiones incrementa el riesgo de que el virus llegue a Arequipa en cualquier momento.
En ese contexto, la vacunación se convierte en una barrera urgente. No hay tratamiento específico contra el sarampión; la prevención es la única herramienta eficaz. Por eso, las brigadas no solo aplican dosis, sino que también informan y persuaden a los padres de familia.
El llamado es directo, no postergar la vacunación. Cada niño no inmunizado es una puerta abierta al virus. Cada retraso en el calendario es una oportunidad perdida para evitar consecuencias que pueden ser irreversibles.
La campaña actual intenta corregir errores del pasado reciente. La diferencia, esta vez, es el tiempo. Las vacunas contra la influenza llegaron antes. La alerta por el sarampión se tomó en serio.

El reto ahora no es solo logístico, sino cultural, recuperar la confianza en las vacunas y entender que, en salud pública, la prevención no es una opción. Es la única forma de evitar que enfermedades conocidas vuelvan a convertirse en amenazas reales.
