Vecinos de Miraflores enfrentan años de escombros con esperanza de pistas duraderas

Por: Daniela Nickole Santander

El distrito se está caracterizando por vías cerradas, polvo y malestar ciudadano.

¡EL DISTRITO ES UN LABERINTO!

Para los vecinos y conductores que transitan por Miraflores, el distrito se ha convertido en un «laberinto de obras viales». Pistas llenas de huecos, nubes de polvo y reparaciones que parecen no tener fin.

«Llevamos años viendo cómo parchan una calle y a los meses, con la primera lluvia hay huecos otra vez. Y ahora con el adoquinado pareciera que nunca tendremos calles sanas», señala don José, un vecino adulto mayor que ha visto cómo el mal estado de las vías afecta su movilidad diaria. Esta indignación responde a un ciclo de deterioro vial que, por décadas, ha convertido las calles miraflorinas en un punto complicado en la ciudad. Desde el año 2025 se empezó con el reemplazo del asfalto por el adoquinado, pero igualmente ha generado molestias en las calles transversales.

La raíz del problema es que el material utilizado históricamente ya no es funcional. Según explicó el arquitecto y gerente municipal de Miraflores, Juan Carlos Ortiz Villalta, el asfalto en Arequipa ha entrado en un ciclo vicioso de deterioro. «Bastan pequeñas fisuras para que se s conviertan en baches profundos en poco tiempo, generando un círculo vicioso de deterioro que el simple parchado no logra solucionar», precisó el funcionario. Por esta razón, la estrategia actual busca el abandono definitivo de este material en las zonas de mayor tránsito y pasar al adoquinado.

Esta situación ha dejado a 23 calles transversales y troncales en la zona media bajo escombros. El mejoramiento integral, que se extiende desde Chapichico hasta la parroquia Cristo Obrero, registra un avance del 60-70%. Mientras tanto, los residentes han tenido que convivir diariamente con el polvo, el ruido y rutas alternas, soportando una gran incomodidad.

Esta transición tecnológica, aunque implica un proceso de construcción más invasivo y prolongado por la demolición total de las antiguas calzadas, busca ofrecer una durabilidad superior ante el clima de la ciudad. «El adoquín tiene un comportamiento mucho más prolongado en el tiempo y es más versátil», señaló Ortiz explicando que esta infraestructura permitirá incluso realizar reparaciones domiciliarias de servicios básicos sin tener que romper la pista nuevamente, evitando los parches que históricamente han arruinado el asfalto.

Para el ciudadano y el transportista, la promesa de una mejor accesibilidad es el único consuelo ante los cierres temporales. El proyecto contempla que zonas antes evitadas por los taxistas debido al pésimo estado del suelo sean ahora seguras y transitables. El adoquín soporta con mayor eficiencia el flujo de agua que desciende desde las partes altas del distrito en temporada de lluvias.

Las 23 transversales han demandado una inversión total de 26 millones de soles; se ha intervenido la zona alta (Juan XXIII y Héroes del Pacífico) y calles de la zona baja como Moquegua, Jorge Chávez y Misti. Sin embargo, los vecinos de El Porvenir y Mateo Pumacahua esperan el inicio de una segunda etapa. También es importante mencionar una necesaria intervención en las avenidas San Martín y Tarapacá, que actualmente siguen en mal estado.

Las pistas están llenas de huecos y polvo.

Se espera que a partir de julio, ya concretadas las obras, el distrito deje de ser noticia por sus huecos. Hasta entonces, los vecinos mantienen la vigilancia y la paciencia, confiando en que esta intervención sea el cierre definitivo de una época de pistas maltratadas y que se pueda transitar por calles seguras y modernas por muchos años.

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