Minería ilegal: cifras del oro producido no coinciden con oro exportado por Perú
Por Jorge Turpo R.
Existe un excedente de más de 100 toneladas exportadas equivalente a unos 15 mil millones de dólares que movería la economía ilegal. Arequipa y el distrito de Chala aparecen como puntos clave en esta red de producción y exportación con millonarias inconsistencias.
AREQUIPA FIGURA COMO CENTRO DE ACTIVIDAD ILEGAL
El oro peruano brilla en los mercados internacionales, pero detrás de ese resplandor hay cifras que no encajan. Mientras las exportaciones auríferas baten récords, los reportes oficiales de producción muestran volúmenes mucho menores. La diferencia entre ambos datos revela una sombra que crece silenciosamente. La expansión de la minería ilegal y el lavado de oro en el país.
En el 2025, según cifras oficiales del Ministerio de Energía y Minas se produjeron 109 toneladas de oro, pero se exportaron 209 toneladas. Es decir, hay 100 toneladas que no pasaron por los registros de la Sunat.
El economista, José De Echave, advierte que la brecha entre el oro producido y el oro exportado se sigue ampliando.
Según explica, el exceso de volumen exportado respecto a la producción registrada se ha convertido en un indicador indirecto para medir la magnitud de la minería ilegal en el Perú.
“Un ejercicio simple de multiplicar el excedente de las 100 toneladas de oro exportadas por la cotización actual arroja unos 15 mil millones de dólares. Esto nos da una idea de lo que puede estar moviendo la minería informal y la abiertamente ilegal en la economía peruana”, sostiene el especialista.
El fenómeno no es reciente, pero sí cada vez más visible. Una investigación de Convoca.pe reveló cómo empresas vinculadas a la pequeña minería presentan enormes diferencias entre lo que declaran producir y lo que finalmente exportan al extranjero.
Esa situación se presenta en el distrito de Chala, en la provincia de Caravelí, convertido en uno de los principales centros de procesamiento de oro del país.
En esa zona de Arequipa hay empresas procesadoras que figuran como pequeños productores, pero exportan casi diez veces más de lo que declaran oficialmente.
Una de ellas, por ejemplo, entre 2013 y 2023 vendió oro por más de 1 500 millones de dólares y se ubicó entre las principales exportadoras auríferas del país.
Estas empresas reciben mineral proveniente de Secocha, uno de los centros de minería artesanal más importantes de Arequipa y donde existen operaciones informales con permisos suspendidos.
Pero el problema no termina allí. Entre 2013 y 2023, los pequeños productores mineros declararon ante el Ministerio de Energía y Minas una producción de apenas 99.73 toneladas de oro.
Sin embargo, en ese mismo periodo exportaron más de 200 toneladas, es decir, más de dos veces lo oficialmente producido.
En ese escenario, Arequipa aparece como un punto neurálgico. Solo esta región concentra el 45% de la producción nacional de oro de pequeña minería.
Chala, específicamente, se ha convertido en un polo industrial aurífero donde operan numerosas plantas de beneficio encargadas de transformar el mineral en lingotes para exportación.

Lo que advierte Echave es que hay inconsistencias entre lo que declaran estas compañías y lo que se exporta realmente.
El análisis compara la producción declarada ante el Ministerio de Energía y Minas con las exportaciones registradas por Sunat, además de revisar la denominada “ley” del mineral, que determina cuántos gramos de oro se extraen por tonelada de roca procesada.
Los resultados muestran diferencias millonarias. Solo una de las procesadoras en Chala registró un desbalance de más de 5 toneladas de oro entre producción y exportación, valorizadas en unos 279 millones de dólares.
Otra reportó una producción de apenas 3.11 toneladas entre 2018 y 2023, pero exportó más de 8 toneladas de oro a mercados como Emiratos Árabes Unidos, Suiza, Turquía y Estados Unidos.
El problema va más allá de un tema económico. Las economías ilegales están ocupando distintos espacios del país, incluso el político.
El crecimiento de la minería ilegal ya no solo representa un desafío ambiental o tributario, sino también un riesgo institucional.
El Perú exporta más oro del que oficialmente produce. Esa contradicción resume una de las mayores paradojas de la economía peruana. Un país rico en minerales, pero cada vez más atrapado por las redes de una riqueza que no logra controlar.
Este mes, la cotización del oro ha alcanzado niveles históricos, bordeando los US$ 5 000 la onza. Una tonelada equivale, aproximadamente, 32 150 onzas.
