Tráfico ilegal condena a fauna silvestre a vivir lejos de su hábitat

El tráfico ilegal de fauna continúa afectando a las especies silvestres. Solo en lo que va de 2026, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) recuperó cinco primates y 20 loros, cifra que ya supera los 18 ejemplares de esta última especie rescatados durante todo 2025. Sin embargo, detrás de estos operativos existe una realidad menos visible: muchos de los animales recuperados nunca vuelven a la naturaleza debido a las secuelas físicas y conductuales que les deja el cautiverio.


SE EXHORTA A NO COMPRAR ANIMALES


Al respecto, Luis Felipe Gonzales Dueñas, administrador técnico del Serfor en Arequipa, explicó que el encierro prolongado, la alimentación inadecuada y el estrés deterioran gravemente la salud de las especies silvestres. “Muchos se sienten atraídos por los monos pequeños, pero lo que no saben es que detrás hay historias de muerte. En algunos casos, las madres no se desprenden de sus crías y terminan siendo sacrificadas para arrebatárselas. Los animales silvestres tienen detrás historias de sacrificio”, señaló.

Aunque algunos ejemplares logran rehabilitarse y ser liberados, otros deben permanecer en centros de rescate porque ya no cuentan con las condiciones necesarias para sobrevivir en su hábitat natural. Este es el caso de la mona Macarena, hallada encadenada en un predio del Valle de Majes, en la provincia de Caylloma. El primate presentaba evidencias de haber permanecido sometido durante largo tiempo y, pese al proceso de recuperación al que fue sometido tras su rescate, no pudo ser liberado.

Una situación similar ocurrió con Zuzú, una guacamaya que llegó al Serfor después de haber sido mantenida como mascota. El ave desarrolló un severo cuadro de estrés producto del cautiverio y de una alimentación inadecuada, situación que provocó que se arrancara las plumas y perdiera la posibilidad de regresar a la vida silvestre. “El animal se estresó producto del cautiverio y se arrancó todas sus plumas. Después de un largo proceso de recuperación tampoco pudo regresar a su hábitat”, explicó Gonzales Dueñas.

El problema se agrava porque la demanda de fauna silvestre persiste y suele incrementar a finales de años, durante las semanas previas a la Navidad y al inicio del año escolar. Esto se debe a que algunas personas adquieren monos, loros u otras especies como obsequios para niños. Según Gonzales Dueñas, esta práctica alimenta la cadena de tráfico y expone a los animales a condiciones de cautiverio que, en muchos casos, les impiden retornar a su entorno natural.

A ello se suman las muertes que ocurren durante la captura y el transporte de los ejemplares, muchas veces en condiciones precarias, antes de llegar a su comprador final. En ese sentido, el administrador técnico del Serfor en Arequipa exhortó a la población a no contribuir con este mercado ilegal.

“Quien arranca de su medio a un animal silvestre tiene responsabilidad, pero también quien lo compra. Sin compradores, no existiría el tráfico”, concluyó

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