Una más de la pésima actuación de los políticos en el Perú, ahora en Arequipa

Por Jorge Delgado Asoc. Rerum Novarum

Todos hemos visto, en estos últimos días, lo sucedido con la inauguración de la Vía La Joya, de cómo se ha inaugurado teniendo aún observaciones de la Contraloría que impiden su operación.

Pero, si tenía observaciones, ¿por qué el presidente de la República y nuestro gobernador regional procedieron a inaugurarla de la noche a la mañana? Lo primero que se me ocurre es que, al tener observaciones y verse con la presión de que entre en servicio, al inaugurarla sabían que iba a recibir recursos para subsanar las mismas. En el fondo, una posibilidad más de hacer corrupción, que es seguro que, con lo que se está gastando, hay.

Días antes, por redes sociales, había un video en donde se veía a Keiko Fujimori prometiendo hacer realidad esta entrada en servicio. Como malos políticos —no son los únicos, por si acaso—, dada su «orientación», hicieron su «jugada», con el otro propósito de quitarle ese protagonismo. Ya que, al ser de izquierda ambos, se pusieron de acuerdo para hacer esto.

En el fondo, no es el interés de poner la Vía La Joya en operación; es ganarse el protagonismo y ver cómo ganar algo más de dinero. Porque nuestro presidente y gobernador tienen desde antes algunos antecedentes.

Todo lo que digo, por favor, es teoría «conspiranoica», pero, dada la experiencia, no es difícil hacer estas suposiciones. Pero vayamos a fondo.

Nuestros políticos, en el Perú, tienen como forma de ganar «votos» hacer obras, para que la gente diga: «Sí, está trabajando». Pero el fondo es que, al hacer estas obras, que tienen montos por lo general altos, son las más atractivas y susceptibles para la corrupción. ¿Por qué creen que la Vía La Joya hasta ahora no entra en funcionamiento? Porque lo que ha interesado a los políticos de turno es ver cómo generar una adenda más. Diez años en obra son una clara muestra de ello. Si esto hubiese sido una inversión privada, comparando, jamás hubiera demorado tanto. La vía de acceso a Arequipa por Cerro Verde, hecha por la minera del mismo nombre, averigüen cuánto se demoraron en hacerla y, sobre todo, la época en que se hizo. Ahí vemos claramente que, dependiendo del ejecutor de la obra, primero se realiza en los tiempos establecidos y, sobre todo, funcionará sostenidamente en el tiempo.

Esto es risible si lo comparamos con la Vía La Joya: diez años donde el Estado es el ejecutor y aún no se termina y, por lo tanto, tampoco funciona. Pregunto: ¿Qué hubiese pasado si el ejecutor hubiese sido la minera Cerro Verde? Definitivamente, hace muchísimo tiempo estaríamos circulando por ahí.

Comprobamos, una vez más, el mal actuar de nuestra clase política. Primero, prevalece el oportunismo, pero no para hacer las cosas bien, sino para «bajarse» al adversario; en este caso, a Keiko Fujimori. Como ocurre con frecuencia en nuestra clase política, existe un segundo objetivo: activar el financiamiento para subsanar las observaciones, no para resolverlas, sino, como ya sabemos, para qué.

Al final, la Vía La Joya es uno de los miles de ejemplos que caracterizan la malicia política propia de nuestro país. Por eso, la esperanza está en que nuestra flamante presidenta enfrente la corrupción desde la raíz y frontalmente.

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