¿Cuánto cuesta conquistar el voto desde la calle?
Por: Daniela Nickole Santander Revilla

La publicidad electoral en Arequipa mueve millones de soles entre paneles gigantes, lonas y material de campaña (fósforos, lapiceros, gorros, polos, etc.).

Época de campaña electoral es el sinónimo de ver propaganda en cada esquina de las avenidas, pero detrás de cada lona, banderola y recuerdo de campaña hay un dinámico mercado publicitario que mueve miles de soles. Un recorrido por el sector de imprenta y publicidad exterior revela el abanico de costos que deben asumir los movimientos políticos para captar el voto popular en las calles.

A medida que se acercan los comicios, la infraestructura urbana se llena de rostros, colores y eslóganes. Sin embargo, detrás de la presencia visual masiva de un candidato existen tarifas marcadas por grandes diferencias de precio entre proveedores y formatos. Para entender la magnitud de esta inversión, recopilamos cotizaciones que van desde sencillos artículos de mano hasta estructuras gigantescas de impacto vial. Cabe destacar que durante la indagación en la zona comercial de imprentas y talleres publicitarios, diversos comerciantes y proveedores coincidieron en que la demanda masiva ha comenzado a saturar la capacidad de producción local.

Por ahora, los candidatos a autoridades buscan dónde instalar sus paneles.

En el rubro de los paneles publicitarios de formato medio, la cotización para una estructura de 6 x 3 metros con marco alcanza los 450 soles en los locales de mayor precio, mientras que opciones similares con estructura pueden encontrarse en 360 soles. Si el candidato busca prescindir del marco e imprimir únicamente la lona, el costo baja a un rango de entre 108 y 144 soles por unidad al por mayor. Por su parte, la opción más costosa para publicidad exterior de gran formato es el panelón de 9 x 12 metros, cuya producción se cotiza en 1000 soles.

En los formatos medianos y pequeños destinados a fachadas o bocacalles, un banner de tres por dos metros con marco cuesta 74 soles en una primera imprenta y 90 soles en una segunda opción, mientras que la versión sin marco desciende a 35 soles. En el caso de las bambalinas cruzadas para calles, la cotización varía según la longitud, costando 80 soles el modelo de 7 x 1 metros y 36 soles el de 6×1.

Respecto al merchandising y material utilitario de campaña, los llaveros con destapador registran una variación importante según el volumen de compra. Adquirir 100 unidades cuesta 120 soles, mientras que la compra por millar reduce el costo unitario significativamente a 550 soles el millar. En otros artículos populares, 500 cajitas de fósforos personalizadas demandan 150 soles, en tanto que los volantes impresos en tamaño A5 se ubican entre 120 y 130 soles el millar.

Cada proceso electoral implica mayor trabajo para quienes elaboran paneles publicitarios.

Al comparar las alternativas de menor y mayor costo dentro de este abanico publicitario, se observa que la opción de producción más económica del mercado son las lonas de 3×2 metros a 35 soles por unidad y los volantes A5 a poco más de diez céntimos cada uno. En el extremo opuesto, el mayor desembolso individual de fabricación corresponde al panelón gigante de 9x 12 metros a 1 000 soles, seguido por el millar de llaveros a 550 soles y el panel de 6×3 metros con marco a 450 soles.

Al calcular el costo global de una presencia publicitaria competitiva, un paquete completo para una campaña municipal de escala media demanda una inversión sustancial. Una estrategia equilibrada que contemple dos panelones gigantes de 9 x 12 metros para los accesos principales de la ciudad, diez paneles de 6 x 3 metros distribuidos en avenidas de alto flujo, cincuenta banners de 3 x 2metros para fachadas de simpatizantes, veinte bambalinas de calle, dos millares de llaveros destapadores, mil cajitas de fósforos y veinte millares de volantes en tamaño A5 requiere un desembolso inicial de aproximadamente 14 300 soles únicamente en concepto de impresión, confección de estructuras y producción de materiales.

Sin embargo, el costo de fabricación representa solo la primera parte de la ecuación económica. A este monto inicial de producción se debe sumar la tarifa de alquiler mensual por el derecho de exhibición en las posiciones estratégicas de la vía pública. El arrendamiento de dos azoteas o espacios para panelones gigantes alcanza fácilmente los 6 000 soles mensuales, mientras que el alquiler de diez puntos para paneles de seis por tres metros bordea los 15 000 soles por mes. Si se proyecta una campaña activa durante un trimestre, la renta acumulada de estos doce puntos estratégicos asciende a 63 000 soles. En consecuencia, el presupuesto total estimado para desplegar y mantener este paquete publicitario completo durante noventa días alcanza los 77 300 soles, una cifra que demuestra la elevada valla financiera a la que se enfrentan las candidaturas antes de contabilizar otros rubros como movilización, perifoneo y eventos de campaña.

A la par de los costos de producción, los candidatos deben lidiar con el marco regulatorio fijado por el Jurado Nacional de Elecciones respecto a la propaganda electoral en la vía pública. La normativa electoral prohíbe taxativamente el uso de inmuebles de dominio público, templos religiosos, centros educativos y postes de alumbrado o telefonía para la colocación de carteles o bambalinas. Asimismo, los municipios locales establecen ordenanzas que regulan las zonas autorizadas e imponen sanciones económicas tanto al partido como al propietario del inmueble si la gigantografía excede el tamaño permitido o pone en riesgo la seguridad vial.

Por otro lado, la fiscalización del financiamiento pasa por la lupa de la Oficina Nacional de Procesos Electorales. De acuerdo con la Ley de Organizaciones Políticas, todos los gastos destinados a la fabricación e instalación de paneles, banderolas y entrega de merchandising deben ser bancarizados y reportados en las entregas periódicas de información financiera de campaña. La omisión o subvaluación de estos costos ante el organismo electoral constituye una infracción grave que puede derivar en multas severas para las agrupaciones o incluso en la apertura de investigaciones por presunto financiamiento prohibido.

Al final, la saturación de rostros y colores en la vía pública refleja un trasfondo mucho más profundo que el simple despliegue publicitario: expone la brecha de equidad en la contienda electoral. Cuando el éxito de una candidatura empieza a medirse por la cantidad de paneles gigantescos y millares de recuerdos repartidos en las calles, la transparencia del voto queda supeditada a la capacidad económica de cada movimiento. Exigir la rendición de cuentas sobre cada sol invertido en la infraestructura de campaña no es solo un trámite administrativo para las autoridades, es un derecho ciudadano fundamental para garantizar que en las urnas prevalezcan las propuestas de gobierno por encima de la fuerza de los presupuestos.

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