VUELTA A CLASES: RETOS Y DESAFÍOS
Por: Dra. Milagros Tapia Montesinos – Doctora en Educación. Especialista en trastornos del aprendizaje

.

Según el Banco Mundial, en enero del 2020 el 53% de niños de 10 años de edad no podía leer ni comprender un texto básico en los países de ingreso medio y bajo. En el año 2021 se estimó un incremento al 63%. Asimismo, a raíz de la pandemia, 24 millones de estudiantes abandonaron el sistema escolar, además se duplicó la incidencia de ansiedad y depresión en niños; 7 millones de niños menores de 5 años es estado de desnutrición, y más de 16 trillones de dólares de pérdida de ingresos futuros. Por otro lado, se considera que la pobreza de aprendizaje en América Latina y el Caribe podría incrementarse en más de 20 %, una situación que nos llevaría a que uno de cada tres estudiantes de primaria no podrá leer o comprender un texto de su nivel correspondiente. Así pues, todo indica que estamos viviendo la peor crisis educativa del siglo. En el Perú, hace unos días se eliminó el metro de distancia de los protocolos en los colegios públicos, lo cual permitirá el aforo del 100%, y que todos los estudiantes vuelvan por fin a la presencialidad. Si bien es cierto, hemos tenido un retorno, sabemos que este regreso ha sido un retorno desigual, lo que estaría agudizando la brecha entre los estudiantes de los colegios privados y los colegios públicos. Probablemente estemos frente al efecto Mateo «al que tiene se le dará más y tendrá más oportunidades; pero al que no tiene incluso lo que poco tiene se le quitará». Frente a este retorno del 100%, resulta necesario reflexionar sobre la necesidad de medir los aprendizajes, ya sea a través de las evaluaciones estandarizadas, formativas o curriculares, dependiendo del objetivo de esta medición. En este sentido, es urgente que el Ministerio de Educación priorice la evaluación diagnóstica para conocer de forma precisa el volumen de la pérdida de aprendizajes durante estos dos últimos años. Por ejemplo, en Sao Paulo, Brasil, los alumnos de secundaria aprendieron solo el 27% de lo que hubieran aprendido en clases presenciales. En México, en el año 2021, se evaluó el 83% de la población de segundo, tercero y cuarto grado de primaria. Los resultados indicaron que 3 de cada 10 estudiantes de segundo grado no podían sumar o restar, 1 de cada 5 estudiantes de cuarto grado no podían leer un enunciado con fluidez, 2 de cada 3 no podían comprender un enunciado. En un estudio piloto en dos escuelas en el Perú, hemos encontrado que 4 de cada 10 estudiantes de segundo grado tiene serias dificultades para leer una lista de palabras con la velocidad esperada para su edad. Recordemos que leer con fluidez es un elemento esencial para comprender un texto. Esta pérdida de aprendizaje puede mejorar, pero si se diseñan políticas educativas que enfrenten esta problemática: por ejemplo, medir los aprendizajes. ¿Por qué medir los aprendizajes? Si no medimos los aprendizajes, no sabemos dónde estamos. A partir de los resultados de la medición, se puede diseñar un plan de actuación para saber qué podemos y qué debemos hacer para recuperar esos aprendizajes; se podrá establecer un plan de recuperación de aprendizajes como ya lo han hecho algunos países de la región, por ejemplo, el país vecino del sur. Chile se ha centrado en evaluar la competencia lectora, la competencia matemática y las habilidades emocionales. Otro de los objetivos será cómo acelerar los aprendizajes. Para ello, será necesario priorizar los aprendizajes fundamentales, implementar programas de nivelación y recuperación, modificar el calendario académico, incluso habrá que considerar agrupar a los alumnos en función de sus aprendizajes. Sin embargo, parece que menos de la mitad de los países han implementado un plan de recuperación de aprendizajes. Resulta preocupante que, en el Perú, por ejemplo, tras dos años de haber estado cerradas las escuelas y volver a la presencialidad, no se haya establecido ninguna medida concreta para medir los aprendizajes perdidos, especialmente en la competencia lectora y, a partir de ello plantear un plan de recuperación. ¿Por qué enfocarnos en la competencia lectora? Porque leer y comprender un texto es un derecho fundamental de cualquier persona. La competencia lectora es una herramienta necesaria para cualquier tipo de aprendizaje. Todos los aprendizajes que suceden en la escuela, suceden a través del lenguaje escrito. Leer y comprender un texto es un objetivo transversal presente en todas las áreas curriculares. Si el estudiante tiene dificultades para comprender un texto, no podrá comprender no solamente un problema en matemáticas, sino una noticia, una norma o cualquier otra información. Parece ser que todos ponemos atención en la competencia lectora solamente cuando tenemos resultados de las evaluaciones internacionales o evaluaciones censales.

Dejanos un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked with *.