En el sur en un año se reportaron casi 600 incendios forestales
— Redacción Diario El Pueblo —

Investigación revela la evolución de este fenómeno en los años recientes y da a conocer una nueva metodología para el monitoreo de condiciones asociadas a incendios forestales.

SOLO DURANTE EL 2022

Los incendios forestales son, sin ninguna duda, uno de los fenómenos de mayor impacto en el siglo XXI. Millones de hectáreas en el mundo y en el Perú son arrasadas año tras año, lo que se traduce en bosques, áreas agrícolas, viviendas e infraestructuras destruidas.

El Ministerio del Ambiente (MINAM), a través del Instituto Geofísico del Perú (IGP), ha publicado recientemente un artículo en la International Journal of Wildland Fire en el que precisa que el número de incendios forestales en el Perú se ha incrementado de manera severa durante los últimos 20 años, siendo la región andina, entre los 1500 y 4000 m s. n. m., la que concentra el 80 % de estos incidentes.

Ricardo Zubieta, autor principal de la investigación, refiere que en 2020 se llegaron a cifras récord de aproximadamente 600, 1000 y 200 incendios forestales en las regiones sur, centro y norte del país, respectivamente, valores muy por encima de lo registrado entre 2002 y 2018. Este incremento sin precedentes ha afectado a ecosistemas de alta montaña como los pastizales de la puna andina, bosques naturales y matorrales. Por ello, la investigación realizada por Zubieta plantea una nueva metodología para monitorear las condiciones más probables para la ocurrencia de incendios en los Andes peruanos: el análisis de la frecuencia acumulada de días secos.

LOS AÑOS SECOS

El análisis efectuado de los últimos 20 años ha permitido identificar que el número de incendios forestales se incrementa sobremanera en “años secos”, es decir, en temporadas de sequías. Como ejemplos se tiene lo sucedido durante 2005, 2010 y 2016, años en los que se apreció un incremento del 400 % en el número de incendios.

“Aunque hay varios factores que influyen para que se presenten las sequías en el Perú, la clave pasa por caracterizar de manera continua si un año viene siendo seco o no. ¿Cómo lo hacemos? En el IGP venimos empleando un nuevo parámetro de monitoreo: el análisis de la frecuencia acumulada de días secos”, destaca Zubieta.

La metodología consiste en hacer un recuento desde el mes de mayo (inicio de la temporada seca) del promedio total de días en los que no llueve en los Andes. La acumulación de días secos suele alcanzar picos en agosto o noviembre, meses donde se registra el mayor número de incendios. Este análisis diario de la sequía mediante la acumulación de días secos, en palabras de Zubieta, “otorga mayor confianza en comparación con el análisis de datos mensuales o estacionales de lluvia que, típicamente, suelen ‘ocultar’ información acerca de la sequía”.

Adicionalmente, Zubieta comenta que los días secos tienen una influencia directa sobre la vegetación andina como pastizales y matorrales y, en consecuencia, en la conformación de mayor cantidad de combustible forestal expuesto a quemas. “Durante los años de sequía de 2005, 2010 y 2016, el contenido de humedad en la vegetación estuvo por debajo de los niveles promedio. Esto es posible de identificar mediante el análisis de imágenes obtenidas por satélite, lo cual nos permite también conocer cómo estas áreas son afectadas durante periodos de sequía”, menciona Zubieta.

2020, AUMENTARON LOS INCENDIOS

Durante 2020 se registraron cifras récord de incendios en los Andes peruanos: aproximadamente 600 en el sur, 1000 en el centro y 200 en el norte. Con relación a las causas de este incremento, la investigación liderada por Zubieta alude a posibles factores de origen climático y antrópico.

Respecto al aspecto climático, cuando los incendios forestales se incrementaron abruptamente durante 2020, se identificaron anomalías muy negativas en el contenido de humedad de la vegetación en octubre y noviembre, meses en los cuales la temporada de lluvias en los Andes suele tener su inicio. “Este es un indicio muy evidente del porqué dicha temporada de incendios fue severa y se extendió por varios meses”, describe Zubieta.

Además de este factor, el aspecto humano habría influido en el aumento de incendios forestales durante 2020. Como se recuerda, la pandemia de la COVID-19 generó en Perú un “éxodo” de los habitantes de las ciudades hacia sus regiones y pueblos de origen, quienes, en gran parte, se dedicaron nuevamente a las actividades agrícolas en los Andes.

“Según el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego del Perú, durante 2020 se registró un incremento de la producción agrícola en los Andes, lo cual, como consecuencia, habría producido mayor cantidad de rastrojos y desechos agrícolas que, eventualmente, fueron quemados; no obstante, este es aspecto cuyo grado de incidencia en los incendios de 2020 falta determinar con mayor certeza”, culmina Zubieta.

Dejanos un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked with *.