Médicos de EsSalud demandan la intervención del Ministerio Público
Por Jorge Turpo R.
Colapsos hospitalarios, desabastecimiento de medicamentos y suspensión de operaciones marcan, según los médicos, la peor crisis en la historia de EsSalud. El sindicato exige la intervención de los órganos de control y un cambio urgente de gestión para salvar la seguridad social.
DENUNCIAN INOPERANCIA Y CORRUPCIÓN
La seguridad social en el Perú atraviesa, según los propios médicos, el momento más crítico de su historia. Así lo advirtió el Sindicato Nacional Médico del Seguro Social del Perú (SINAMSSOP), tras la última Asamblea Nacional de Delegados, con la participación de más de 80 cuerpos médicos de todo el país.
El diagnóstico es severo: EsSalud se encuentra en una crisis institucional profunda, con hospitales colapsados, pacientes desatendidos y un sistema que, pese a manejar miles de millones de soles, no logra garantizar el derecho básico a la salud.
El pronunciamiento sindical apunta responsabilidades directas. Los médicos señalan a la actual gestión encabezada por el presidente José Jerí y el presidente ejecutivo de EsSalud, Segundo Acho, como responsables de “la peor administración en la historia del Seguro Social”.
La frase con la que los médicos resumen el estado del sistema es brutal: “Donde se pone el dedo brota el pus de la corrupción y la incapacidad”, indican en su comunicado.
Para el gremio médico, no se trata de un problema coyuntural, sino de un colapso estructural alimentado por decisiones políticas, mala gestión y derroche de recursos públicos.
La denuncia adquiere mayor gravedad si se observa el presupuesto. En 2025, EsSalud manejó más de 17 mil millones de soles, y para 2026 el monto supera los 19 mil millones. Recursos que, de acuerdo con el sindicato, serían suficientes para brindar atención oportuna y de calidad.
Sin embargo, la realidad en los hospitales es otra: abandono, desabastecimiento y servicios saturados. El contraste entre el dinero disponible y la precariedad del servicio es, para los médicos, la prueba más clara de la inoperancia administrativa.
El desabastecimiento de medicamentos y materiales médicos ha alcanzado niveles críticos. El Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins presenta un déficit histórico que supera los 75 medicamentos.
Situaciones similares se repiten en los hospitales Guillermo Almenara, Sabogal del Callao, Grau, Angamos, Almanzor Aguinaga en Chiclayo, Prialé en Huancayo y Adolfo Guevara en Cusco. Los médicos advierten que sin acciones urgentes el quiebre del abastecimiento seguirá poniendo en riesgo la vida de los pacientes.
En regiones, el panorama no es menos dramático. En el hospital Lazarte de Trujillo, el cuerpo médico acordó solicitar su declaratoria de emergencia.
En Arequipa, el Hospital Nacional Carlos Alberto Seguín, así como los hospitales de Yanahuara y Escomel, suspendieron cirugías programadas por falta de insumos y sólo se han podido retomar de manera progresiva.
Cada operación cancelada representa meses de espera acumulada y el agravamiento de enfermedades que podrían haberse tratado a tiempo. En Arequipa, son 720 mil asegurados que no reciben un buen servicio.
Las emergencias funcionan al límite. Pacientes hacinados en pasadizos, sentados en sillas o permaneciendo dos o tres días a la espera de una cama son parte del día a día.
A ello se suman las largas listas de espera en consulta externa, con citas que se otorgan para tres o cuatro meses después. La saturación no solo afecta a los asegurados, sino que expone a los médicos a condiciones laborales extremas y a una presión asistencial insostenible.
El déficit de equipamiento médico y de laboratorio es otro de los puntos críticos. Equipos inoperativos, obsoletos o malogrados no han sido reemplazados a tiempo. El sindicato cita un caso emblemático: en el hospital Díaz Ufano, nueve unidades de sangre fueron desechadas debido al deterioro de la máquina conservadora, dejando a pacientes quirúrgicos sin reservas sanguíneas. Episodios como este, advierten los médicos, no son excepciones, sino síntomas de un sistema abandonado.
La crisis también se expresa en la falta de personal especializado. Contratos precarios por locación de servicios y la ausencia de una política real de recursos humanos han debilitado la atención. Los médicos denuncian una práctica que denominan la del “cholo barato”: contratación sin estabilidad ni incentivos, que termina afectando la calidad del servicio y desmotivando al personal.
CORRUPCIÓN Y SOLUCIÓN
Para el SINAMSSOP, la raíz del problema está en la corrupción y el despilfarro. Denuncian una burocracia administrativa sobredimensionada, con miles de funcionarios y contratos cuyos ingresos superan los 10 mil soles mensuales.
A ello se suman presuntas sobrevaluaciones en alquileres de locales, equipos médicos y tercerizaciones de servicios como tomografías, resonancias y ecografías. Las áreas de logística y la Central de Abastecimiento de Bienes Estratégicos son señaladas como el núcleo de estas irregularidades.
Frente a este escenario, los médicos exigen la intervención de la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía de la Nación y la Contraloría General de la República. También demandan al Congreso legislar en defensa de la seguridad social y al Ejecutivo realizar un cambio urgente de funcionarios.

El pedido final es claro: un nuevo modelo de gestión y de atención que ponga fin a la corrupción y devuelva eficiencia a un sistema del que dependen millones de peruanos.
