Derrumbes por filtraciones podrían aislar a Castilla alta, Chuquibamba y Cotahuasi
Por Jorge Turpo R.
Las filtraciones de agua de la irrigación El Castillo debilitan el terreno y agravan el riesgo. Autoridades y pobladores exigen una intervención urgente del Gobierno Regional de Arequipa para evitar una emergencia mayor.
AMENAZA LATENTE
La carretera AR-105, que conecta la provincia de Castilla con Chuquibamba y Cotahuasi, se ha convertido en una ruta vulnerable. En el sector de Acoy, en la parte baja de la irrigación El Castillo, los derrumbes son cada vez más frecuentes. Piedras, arena y tierra invaden la vía casi a diario, poniendo en riesgo la transitabilidad y la seguridad de cientos de pobladores que dependen de este corredor.
El problema no es nuevo. Desde hace meses, autoridades locales y vecinos han advertido sobre el deterioro progresivo de la zona.
A pesar de ello, las acciones han sido insuficientes. La Municipalidad Provincial de Castilla realiza trabajos de limpieza para despejar la carretera cada vez que ocurre un deslizamiento, pero estas intervenciones solo atienden las consecuencias y no el origen del problema.
El propio alcalde provincial, Renzo Pastor, ha reconocido la gravedad de la situación. Según ha señalado, existe la posibilidad real de que ocurra un derrumbe de gran magnitud que deje incomunicadas a las localidades de Castilla alta, así como a Chuquibamba y Cotahuasi, en la provincia de La Unión. De suceder, el impacto no sería solo vial, sino también económico y social.
El origen del problema está identificado. Las filtraciones de agua provenientes de la irrigación El Castillo están debilitando el terreno.
La humedad constante en la ladera provoca la inestabilidad del suelo, lo que deriva en deslizamientos continuos.
Este fenómeno guarda similitudes con lo que ocurre en la zona de Siguas, donde el uso intensivo de agua en la irrigación Majes ha generado filtraciones que amenazan con afectar un tramo de la carretera Panamericana Sur, a la altura de Majes El Pedregal.
En el caso de Acoy, la situación se agrava por la expansión agrícola sin control en la parte alta. Los cultivos han avanzado hasta el borde de la ladera, sin respetar una faja marginal que permita reducir el riesgo de deslizamientos.
Esta ocupación del terreno, sumada a las filtraciones, está comprometiendo directamente la estabilidad de la carretera.
La vía AR-105 no es una carretera cualquiera. Se trata del principal acceso hacia varias localidades de la sierra de Arequipa. Un eventual bloqueo dejaría aislados a miles de pobladores que dependen de esta ruta para movilizarse, acceder a servicios básicos y comercializar sus productos.
La actividad agrícola sería una de las más afectadas. En estas zonas, la economía gira en torno a la producción agrícola.
Si la carretera queda interrumpida, los agricultores no podrían transportar sus cosechas hacia los mercados, lo que generaría pérdidas económicas significativas y afectaría la cadena de abastecimiento.
Frente a este escenario, las autoridades locales han solicitado la intervención del Gobierno Regional de Arequipa, responsable de la vía por tratarse de una carretera regional.
También se ha planteado la necesidad de que la Gerencia Regional de Agricultura supervise el cumplimiento de las licencias otorgadas a la irrigación El Castillo, especialmente en lo referido al uso del agua.
Otro actor clave es la Autoridad Nacional del Agua, entidad encargada de garantizar el uso adecuado y sostenible del recurso hídrico. Su participación resulta fundamental para determinar si las filtraciones son consecuencia de un manejo inadecuado del sistema de riego.
Los vecinos de Acoy y de otras zonas de Castilla han expresado su preocupación ante la falta de acciones concretas. Temen que la inacción de las autoridades derive en una emergencia mayor, como ya ha ocurrido en otros puntos de la región.

La experiencia de Siguas, donde las filtraciones han puesto en riesgo una vía de alto tránsito, es un antecedente que no puede ser ignorado.
El riesgo es inminente. Cada nuevo derrumbe es una advertencia de lo que podría suceder si no se toman medidas estructurales. La limpieza constante de la carretera no resuelve el problema de fondo.
Se requiere una intervención integral que incluya el control del uso del agua, la regulación de las actividades agrícolas en zonas de riesgo y la estabilización del terreno.
La carretera AR-105 es más que una vía de tránsito. Es el vínculo que mantiene conectadas a comunidades enteras con el resto de la región. Su eventual colapso no solo significaría aislamiento geográfico, sino también un golpe severo a la economía y a la calidad de vida de miles de personas.
El tiempo juega en contra. Cada día sin intervención aumenta la probabilidad de un desastre. Las advertencias ya están hechas. Ahora, la responsabilidad recae en las autoridades competentes para evitar que esta amenaza se convierta en una tragedia.
