“Soliloquio de una soledad”: La introspección como crisálida del cambio

La obra de Yurema Rodríguez recurre a la metammorfosis para representar procesos de cambio personal

Por: Daniela Nickole Santander

La soledad suele entenderse como ausencia. Sin embargo, para la artista puneña Yurema Rodríguez, se trata más bien de un punto de partida. Su exposición “Soliloquio de una soledad: metamorfosis del ser” propone la introspección como un proceso de cambio y reconstrucción personal.

El proyecto nace de una experiencia íntima vinculada a un cambio de vida. “Este proyecto nace de un proceso íntimo de introspección. Yo soy de Puno y a los 16 años vine a Arequipa por estudios. Ese cambio de ciudad y de entorno hizo que ese sentimiento se hiciera más presente, ya que llegué solo con mi hermano y cada uno tuvo que empezar a experimentar la vida adulta sin la presencia constante de nuestros padres. Es una experiencia que muchas personas atraviesan, pero en mi caso representó un cambio importante que me llevó a mirarme más hacia dentro y a reflexionar sobre mí misma» declaró Rodríguez.

Lejos de quedarse en esa sensación inicial, Rodríguez resignificó la soledad como parte de su crecimiento. “Con el tiempo comprendí que no se trataba de una ausencia, sino de un espacio de encuentro conmigo misma en una nueva etapa de mi vida”, señala.

Ese proceso emocional se trasladó directamente a su obra. “El proceso fue casi como escribir un diario visual. Cada obra nació de momentos de silencio, dolor, reflexión y autoobservación”, afirma Rodríguez . A través de distintas técnicas, la artista logró construir una narrativa visual que traduce emociones difíciles de expresar con palabras.

En esta propuesta, la metamorfosis se convierte en un elemento central. “Los elementos principales son los insectos, como las cucarachas, polillas, libélulas y mariposas que experimentan procesos de cambio radicales”, detalla. Esta transformación se representa principalmente en la figura femenina, que atraviesa distintas etapas hasta alcanzar una forma de liberación.

El uso del color y los espacios también refuerzan esta idea. “Trabajé con técnicas que me agradan como son los lápices de colores, óleo, acrílico y grabado (punta seca) en variaciones del verde phtalo y verde esmeralda”, explica la artista. Estos tonos predominan en escenarios íntimos como habitaciones o espacios del hogar, mientras que hacia el final aparece “el color naranja rojizo, como un símbolo de cambio”.

Durante la creación, la artista también experimentó una transformación personal. “Mientras desarrollaba la obra también fui cambiando mi forma de entender la soledad. Al inicio estaba ligada a una sensación de tristeza, pero durante el proceso creativo comenzó a convertirse en un lugar de escucha y autoconocimiento”, sostiene.

Más allá de lo individual, Rodríguez busca generar una conexión con el espectador. “Me gustaría que el espectador se permita detenerse y mirar hacia su propio interior, que pueda reconocer que los momentos de silencio, aislamiento o fragilidad también pueden ser espacios de transformación positiva”, expresa.

Podrás disfrutar de esta exposición hasta el 30 de abril en la calle Santa Catalina 101, en el centro de Arequipa, donde el público podrá acercarse a esta propuesta artística que invita a reflexionar sobre la soledad desde una nueva perspectiva.

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