Pase a la segunda vuelta se definirá en los Jurados Electorales Especiales

Por Jorge Turpo R.

La definición del segundo lugar entre Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga dependerá de más de 5 mil actas observadas, que representan cerca de un millón de votos. Estas serán revisadas por los Jurados Electorales Especiales y, en última instancia, por el Jurado Nacional de Elecciones.

ELECCIÓN SIGUE ABIERTA

El pase a la segunda vuelta no se definirá en las próximas horas, sino en las decisiones de los jurados electorales. La estrecha diferencia entre Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, y Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, ha trasladado la definición electoral a una fase menos visible, pero decisiva: la revisión de las actas observadas.

En el corto plazo, el conteo oficial podría mostrar movimientos. Con la incorporación de votos del extranjero, López Aliaga incluso podría recuperar el segundo lugar y sacar una ventaja cercana a los 10 mil votos. Sin embargo, ese resultado seguiría siendo provisional.

Lo verdaderamente determinante está en las más de 5 mil actas observadas que, en conjunto, representan cerca de un millón de votos.

Es en ese universo donde se jugará el pase a la segunda vuelta frente a Keiko Fujimori, quien ya aseguró el primer lugar.

Pero, ¿qué son exactamente las actas observadas? El experto en derecho electoral, Jorge Luis Tello, explica que se trata de actas de votación que no pudieron ser contabilizadas automáticamente durante el conteo oficial debido a inconsistencias, errores o dudas en su llenado. En lugar de sumarse de inmediato, son separadas y enviadas a revisión.

La mayoría de estas observaciones no responde a fraude, sino a errores materiales o humanos. “Son problemas de forma que deben ser corregidos o validados antes de incorporarse al resultado final”, señala.

Los errores más comunes son variados. Uno de los principales es el error en la suma de votos, cuando los resultados consignados para los candidatos no coinciden con el total de votos emitidos. También aparecen actas con datos incompletos, como la ausencia de firmas de los miembros de mesa o de huellas obligatorias.

A esto se suman problemas de legibilidad, con números poco claros, tachaduras o enmendaduras que generan dudas sobre la cifra real. Otro caso frecuente es la inconsistencia numérica: cuando el número de votantes no coincide con el número de cédulas utilizadas.

También hay actas sin firmas o con firmas incorrectas, así como errores en la identificación de la mesa, el local o el distrito. Cada uno de estos detalles impide que el acta sea validada automáticamente.

¿Qué ocurre entonces con estas actas? Tello indica que el procedimiento es técnico y tiene varias etapas. Primero, las actas observadas son enviadas a los Jurados Electorales Especiales (JEE), que funcionan como primera instancia dentro del sistema electoral.

Allí, cada acta es revisada de manera individual. Los magistrados contrastan la información con el ejemplar físico del acta y evalúan si los errores pueden ser corregidos. Si se trata de fallas materiales —como una suma mal hecha— pueden subsanarse y el acta se incorpora al conteo.

En cambio, si las inconsistencias son más graves o no pueden resolverse con claridad, el JEE puede declarar la nulidad del acta. En estos casos, esos votos no se contabilizan.

Si alguna de las partes no está de acuerdo con la decisión, puede apelar. Entonces el caso pasa al Jurado Nacional de Elecciones, que actúa como segunda y última instancia. Su resolución es definitiva.

Este proceso no es inmediato. Según la experiencia de elecciones anteriores, la revisión total de las actas observadas puede tomar hasta dos semanas.

Solo después de ese procedimiento se puede proclamar oficialmente al candidato que pase a la segunda vuelta.

El problema, en este escenario, es que ese millón de votos en disputa no tiene un patrón claro. Hay actas observadas tanto en Lima como en distintas regiones del país, en proporciones similares. Eso impide anticipar con certeza a quién beneficiará su resolución.

Por eso, cualquier proyección en este momento es, en el mejor de los casos, especulativa.

JEE serán los que evalúen las actas observadas.

Lo único seguro es que la elección sigue abierta. Más allá de los cambios momentáneos en el conteo preliminar, el resultado final dependerá de decisiones técnicas y legales que se tomarán fuera del foco público.

Esta vez, la segunda vuelta no se definirá en las urnas, sino en las mesas donde se revisan las actas.

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