Pacientes renales protestan por falta de bolsas de diálisis en el HDE

Hospital Honorio Delgado Espinoza desabastecida de bolsas para diálisis peritoneal.

Alrededor de 20 pacientes del Hospital Regional Honorio Delgado Espinoza, en Arequipa, denunciaron el desabastecimiento de bolsas para diálisis peritoneal desde hace un mes y alertaron que la reducción de su tratamiento ya les provoca hinchazón, dificultad para respirar y un riesgo directo para su vida.

Pacientes con enfermedad renal crónica protestaron en el Hospital Regional Honorio Delgado Espinoza para exigir la entrega de bolsas de diálisis peritoneal que, según denunciaron, no reciben desde hace aproximadamente un mes. El reclamo no apunta a una incomodidad menor, sino a la interrupción de un tratamiento vital para alrededor de 20 usuarios que dependen de esos insumos para eliminar toxinas y exceso de líquido de su organismo.

Deysi Ocsa Tancallo, de 32 años, puso rostro al reclamo. Contó que lleva ocho años en diálisis peritoneal y que la falta de bolsas “2.3” ya empezó a pasar factura: hinchazón, dificultad para respirar y la sensación de que el cuerpo se intoxica lentamente mientras el hospital no fija una fecha concreta para reponer el material.

Su testimonio añade un elemento todavía más delicado: las bolsas que necesita no se consiguen en farmacias particulares y, según lo que le informaron, el almacén ya no cuenta con la línea que ella y otros pacientes usan desde hace años. Deysi también advirtió que entre los afectados hay dos menores de edad y sostuvo que la angustia ya desbordó el plano médico para instalarse en la vida familiar y emocional de quienes esperan una solución.

Policarpio Gutiérrez Ramos, de 59 años, describió el deterioro desde su propio cuerpo. Dijo que sus piernas, el rostro y hasta los párpados comenzaron a hincharse por la falta del tratamiento completo, mientras el aire empieza a faltar y cada día de espera agrava una condición que él resume sin rodeos: “es vida o muerte”.

Para Policarpio, el dato más grave no es solo el desabastecimiento, sino que ocurre por primera vez tras casi nueve años de tratamiento. Su versión revela una cadena de promesas incumplidas: primero le dijeron que el insumo llegaría en diez días, luego en veinte, pero al cierre de su denuncia seguía sin una respuesta definitiva, con la salud deteriorándose en paralelo a la incertidumbre.

La protesta también fue acompañada por familiares. Serafina Rojas López, de 29 años, acudió por su padre, Cecilio Rojas Chauca, de 86, y explicó que la falta de bolsas no solo compromete la evolución clínica del paciente, sino que arrastra a todo el entorno cercano a una rutina de preocupación, restricciones y vigilancia permanente.

Serafina remarcó que los adultos mayores son los más golpeados por esta situación. Explicó que los pacientes renales ya viven bajo dietas estrictas y limitaciones severas en el consumo de líquidos; sin el insumo adecuado, dijo, el cuerpo empieza a retener agua, sube la presión y la hinchazón empeora. Su pedido fue directo: que el hospital y las autoridades regionales intervengan antes de que el daño sea irreversible.

Oscar Montoya Chura, de 52 años, amplió el foco del problema. Afirmó que la escasez no se limita a las bolsas de diálisis peritoneal, sino que también alcanza a medicamentos como la eritropoyetina y a suplementos nutricionales que forman parte del tratamiento regular de los pacientes renales del Honorio Delgado.

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