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Mafias reclutan a más adolescentes para delitos violentos en el callao

Empeora inseguridad en la capital del país.
Mafias reclutan a más adolescentes
para delitos violentos en el Callao
La participación de menores de edad en delitos graves como el sicariato y la extorsión se ha convertido en una de las señales más alarmantes del avance del crimen organizado en el país. En lo que va del 2026, la Policía Nacional del Perú ha reportado la detención de al menos 15 adolescentes en el Callao vinculados a este tipo de actividades ilícitas, evidenciando una tendencia creciente en el reclutamiento de jóvenes por parte de mafias.
Las autoridades advierten que las organizaciones criminales están captando cada vez a menores para ejecutar actos violentos, aprovechando vacíos legales que dificultan su procesamiento penal, especialmente en el caso de niños menores de 14 años. Este fenómeno no solo refleja un cambio en las estrategias delictivas, sino también una preocupante degradación del tejido social.
Uno de los casos más recientes involucra a un adolescente de 14 años, intervenido tras intentar incendiar un restaurante en la avenida Comandante Pérez Salmón, en el Callao. Según información policial, el menor habría actuado siguiendo instrucciones recibidas a través de su teléfono celular, en el marco de una presunta extorsión. Durante la intervención, los agentes encontraron mensajes que evidenciarían la coordinación del ataque.
El jefe de la División de Unidades Especializadas del Callao, coronel César Lozano Salvador, señaló que en los últimos operativos se ha identificado un patrón común: adolescentes utilizados como ejecutores directos de delitos como amenazas, incendios y asesinatos por encargo. “Estamos viendo cómo las bandas organizadas instrumentalizan a menores para cometer actos cada vez más violentos”, advirtió.
La situación se agrava con la aparición de casos en los que incluso niños de menor edad han sido encontrados portando armas de guerra y presuntamente implicados en hechos delictivos. Este escenario plantea serios desafíos para el sistema de justicia y las políticas de seguridad ciudadana.
Especialistas coinciden en que el problema no puede abordarse únicamente desde el ámbito policial. La falta de oportunidades, la desintegración familiar y la influencia de entornos violentos son factores que facilitan la captación de menores por redes criminales.
Frente a este panorama, se hace urgente reforzar las estrategias de prevención, mejorar los mecanismos de protección a la infancia y revisar el marco legal vigente. El avance del crimen organizado no solo amenaza la seguridad pública, sino que también compromete el futuro de una generación que está siendo arrastrada hacia la violencia.
La creciente participación de menores en delitos graves exige una respuesta integral del Estado y la sociedad, antes de que esta problemática se profundice aún más.
