¿HASTA CUANDO?

Pacientes renales ingresan a UCI

por falta de medicamentos

Pacientes renales afectados por la escases y desabastecimiento de medicinas.

La falta de insumos y fármacos para pacientes renales en Arequipa dejó de ser un reclamo administrativo y se convirtió en una emergencia sanitaria. Usuarios del Hospital Honorio Delgado denuncian interrupciones en diálisis, ausencia de medicamentos esenciales y complicaciones graves que comprometen vidas.

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Pacientes renales del Hospital Regional Honorio Delgado Espinoza denunciaron que la falta de medicamentos e insumos esenciales agravó su estado de salud al punto de exponerlos a emergencias y atención crítica, incluida UCI, por no recibir a tiempo tratamientos indispensables como diálisis, eritropoyetina y productos complementarios.

La alerta se concentra en pacientes con enfermedad renal crónica que dependen de diálisis peritoneal para eliminar toxinas y exceso de líquido del organismo. Deysi Osca, paciente renal, señaló que alrededor de 25 usuarios no reciben con normalidad las bolsas necesarias desde el año pasado, situación que ya les provocaba hinchazón, dificultad para respirar y deterioro físico.

Es el caso de Policarpio Gutiérrez Ramos, de 59 años, quien desde el 27 de abril se encuentra internado en UCI del Hospital Regional Honorio Delgado Espinoza, ante la falta de medicamentos e insumos para su tratamiento. Ese mismo panorama lo tiene un menor de 10 años y otros cuatro pacientes se encuentran en riesgo de ingresar a cuidados intensivos del hospital.

El problema no se limita a una demora en almacén. Para un paciente renal, la falta de tratamiento continuo puede desencadenar acumulación de líquidos, presión elevada, intoxicación progresiva del organismo y cuadros que requieren atención urgente. Por eso, familiares y pacientes advierten que cada día sin medicamentos o insumos adecuados aumenta el riesgo de hospitalización, complicaciones severas o ingreso a unidades críticas.

Uno de los reclamos más graves apunta a la falta de bolsas específicas para diálisis peritoneal. Pacientes indicaron que, ante la ausencia del insumo correcto, recibieron alternativas de menor capacidad que no cumplirían la misma función terapéutica. Osca señaló que las bolsas requeridas eliminan hasta 600 mililitros de líquidos con toxinas, mientras las disponibles apenas alcanzarían entre 100 y 150 mililitros.

La denuncia también alcanza a medicamentos como la eritropoyetina y suplementos nutricionales, mencionados por pacientes como parte del tratamiento regular para personas con insuficiencia renal. La ausencia de estos productos golpea directamente a enfermos crónicos, adultos mayores, menores de edad y familias que no siempre pueden comprarlos por cuenta propia, ya sea por costo, escasez o porque no se comercializan fácilmente en farmacias locales.

Frente al reclamo, el gerente regional de Salud, Walter Oporto, sostuvo que el problema se originó por retrasos de proveedores y procesos administrativos. Según su versión, no se trató de un desabastecimiento total, sino de la falta de bolsas de litro y medio, una de las presentaciones más utilizadas por los pacientes. También anunció la llegada de 4 mil bolsas para normalizar la atención.

La explicación oficial no cierra la preocupación de los usuarios. La propia autoridad regional reconoció que más de 200 pacientes dependen de estos tratamientos en Arequipa, lo que obliga a una planificación estricta, compras oportunas y control permanente de stock. En enfermedades renales, la continuidad terapéutica no es opcional: es la diferencia entre mantener estable al paciente o empujarlo hacia una emergencia.

El antecedente del servicio agrava el panorama. En 2024, médicos del Honorio Delgado ya habían advertido que la unidad de hemodiálisis estaba al borde del colapso, con solo 7 máquinas operativas de 37 y un equipo móvil utilizado para dializar pacientes internados en áreas críticas, incluida UCI. En ese momento, especialistas alertaron que, si estos pacientes no eran dializados, sus vidas quedaban expuestas.

La crisis revela una falla de gestión sanitaria que no puede repetirse en tratamientos de alta dependencia. Cuando faltan medicamentos, bolsas de diálisis o equipos operativos, el daño no se mide solo en expedientes, órdenes de compra o retrasos de proveedores; se mide en cuerpos hinchados, pacientes sin aire, familias desesperadas y camas críticas ocupadas por complicaciones prevenibles.

REGSALTAR

La Gerencia Regional de Salud tiene ahora la obligación de transparentar el stock real, establecer responsabilidades administrativas y garantizar que ningún paciente renal vuelva a llegar a una condición crítica por falta de medicamentos o insumos. En salud pública, la prevención del desabastecimiento también salva vidas, especialmente cuando se trata de enfermos que no pueden esperar.

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