Padres exigen entrega del colegio Salaverry en Socabaya
Padres denuncias que sus hijos estudian en condiciones precarias. Escolares de la Institución Educativa Felipe Santiago Salaverry siguen en aulas provisionales mientras la nueva infraestructura permanece sin uso por falta de servicios básicos. Padres denuncian retrasos, condiciones precarias e inseguridad en el local de contingencia.
NO TIENE SERVICIOS HIGIÉNICOS
Padres de familia del colegio Felipe Santiago Salaverry realizaron un plantón frente a la Municipalidad Distrital de Socabaya para exigir la entrega inmediata de la nueva infraestructura educativa, cuya culminación vuelve a quedar en el centro de la controversia por la falta de servicios básicos y los sucesivos aplazamientos del proyecto. La protesta expuso el malestar de una comunidad escolar que, desde hace meses, reclama condiciones dignas para más de 500 alumnos de primaria y secundaria.
La movilización se desarrolló en los exteriores de la comuna distrital, donde los padres pidieron una respuesta directa del alcalde Roberto Muñoz y de los funcionarios responsables de la obra. Según los manifestantes, la municipalidad se había comprometido a entregar el colegio el 15 de febrero de este año, pero el plazo venció sin que los estudiantes puedan retornar a su plantel, según informó la presidente de APAFA, Gina Meza.
El principal cuestionamiento apunta a que la infraestructura, pese a estar aparentemente culminada, no puede ser utilizada por la falta de conexión o regularización de servicios básicos como agua, desagüe y otros componentes necesarios para su funcionamiento. Funcionarios municipales indicaron que la obra estaría concluida al 100 %, aunque los padres cuestionan que no se les permita verificar directamente el estado real de los ambientes.
Mientras el problema administrativo se resuelve, los escolares continúan asistiendo a un local de contingencia en el sector de Coscollo, en ambientes prefabricados y aulas de madera y calamina. Los padres sostienen que los menores soportan altas temperaturas durante la mañana, frío en otros horarios, dificultades de transporte y riesgos de seguridad en los alrededores del local provisional.
La preocupación no solo está vinculada al retraso de la obra, sino también al impacto educativo y emocional en los alumnos. De acuerdo con los testimonios recogidos, las condiciones del local temporal afectan la concentración de los estudiantes y generan temor entre los padres, especialmente durante los horarios de ingreso y salida, por tratarse de una zona considerada insegura por la propia comunidad educativa.
El proyecto corresponde al mejoramiento de los servicios educativos de la I.E. Felipe Santiago Salaverry, ubicado en el pueblo tradicional de Socabaya, con Código Único de Inversiones N.° 2472434. Según documentación municipal, la obra fue contratada por S/ 12 millones 556 mil 015.56, con un plazo inicial de ejecución de 360 días calendario, inicio registrado el 14 de mayo de 2024 y término programado para el 8 de mayo de 2025, y que hoy supera los S/ 15 millones.
La misma resolución municipal consigna modificaciones vinculadas a prestaciones adicionales y deductivos, lo que confirma que el proyecto tuvo ajustes durante su ejecución. Para los padres, esos cambios deben ser explicados con transparencia, especialmente porque el retraso ya superó los plazos previstos y la obra aún no cumple su objetivo principal: recibir nuevamente a los estudiantes en condiciones seguras.
El antecedente inmediato agrava el malestar. En noviembre de 2025, la comunidad educativa ya había advertido retrasos, paralizaciones y condiciones precarias en el plan de contingencia. En ese momento, también se informó que la entrega del colegio era esperada para permitir el retorno progresivo de los alumnos a su infraestructura original, situación que finalmente no se concretó en los plazos anunciados.
Los padres también cuestionan la falta de coordinación entre la Municipalidad de Socabaya, la UGEL Sur y las empresas prestadoras de servicios para cerrar los trámites pendientes. Tras la protesta, representantes de la comunidad educativa advirtieron que volverán a movilizarse si no reciben un cronograma formal, verificable y con responsables definidos para la habilitación definitiva del plantel.
La demora en la entrega del colegio Felipe Santiago Salaverry dejó de ser un asunto técnico para convertirse en un problema social que compromete la seguridad, la salud y el derecho a una educación adecuada. La comunidad educativa exige que las autoridades pasen de las explicaciones a las soluciones y que el retorno de los escolares a su plantel no dependa de nuevas promesas, sino de una fecha cierta y cumplida.
