En el camino de recuperar aprendizajes y cerrar brechas

La educación en nuestro país es un desafío permanente que asumimos como Gobierno con responsabilidad y compromiso. La formación de nuestros niños y jóvenes es, y seguirá siendo, una prioridad nacional.
La educación en nuestro país es un desafío permanente que asumimos como Gobierno con responsabilidad y compromiso. La formación de nuestros niños y jóvenes es, y seguirá siendo, una prioridad nacional.
Los avances en sus aprendizajes nos confirman que estamos en el camino correcto. En cada paso que damos, los docentes tienen un rol fundamental como principales guías del proceso educativo de nuestros estudiantes, también es importante la participación de la ciudadanía.
Los resultados de la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje de Estudiantes (ENLA) 2025 son una radiografía muy cercana del estado de nuestros aprendizajes. Y lo que nos muestra es claro: el país mantiene la ruta de recuperación tras la pandemia. En Lectura y Matemática, los resultados nacionales se sostienen respecto de 2023 y 2024, pero lo más alentador es que las escuelas públicas, sobre todo las rurales, evidencian mejoras sostenidas.
En cuarto grado de primaria, los avances en el ámbito rural son particularmente significativos. Allí, donde por años se concentraron las mayores brechas, hoy vemos señales de progreso que nos comprometen a redoblar esfuerzos. En segundo grado de secundaria, el avance en Matemática respecto de 2023 marca un punto de inflexión después del duro impacto que significó el cierre prolongado de las escuelas. Además, la evaluación aplicada en quinto de secundaria nos brinda información estratégica para fortalecer el tránsito hacia la educación superior y el mundo laboral, un paso decisivo en la vida de nuestros jóvenes.
También es importante reconocer el esfuerzo de las regiones: Áncash y Ucayali destacan por sus progresos en primaria; Puno lo hace en secundaria; y Moquegua, Tacna y Arequipa continúan liderando los logros de aprendizaje a nivel nacional. Estos resultados demuestran que, cuando hay gestión, compromiso docente y trabajo articulado con las comunidades, los avances son posibles.
La ENLA 2025 también deja lecciones claras: los estudiantes que cuentan con acompañamiento pedagógico, participación activa en el aula y retroalimentación permanente alcanzan mejores desempeños. En este proceso, el rol del docente es determinante.
Asimismo, al evidenciar que la violencia escolar impacta negativamente en los aprendizajes, nos obliga a reforzar el bienestar socioemocional y la convivencia democrática en nuestras instituciones educativas. No es casual que siete de cada diez estudiantes de segundo de secundaria se perciban empáticos y con habilidades para el trabajo en equipo: allí hay una base sobre la cual seguir construyendo ciudadanía.
Estos hallazgos son coherentes con lo observado en el Programme for International Student Assessment (PISA) 2022, lo que confirma que nuestras orientaciones y responsabilidades no responden a la improvisación, sino a evidencia técnica y monitoreo permanente. Creo firmemente en una gestión transparente, que mida, evalúe. Solo así podremos garantizar que cada niña, niño y joven del país tenga oportunidades reales de aprender y construir un futuro con dignidad.
Nuestro compromiso es claro: continuar el proceso de recuperación, cerrar brechas y fortalecer a nuestros docentes como actores centrales del cambio. La educación no admite pausas; hoy exige trabajo constante, responsabilidad y una visión compartida de país. En esa tarea no vamos a retroceder. La educación debe estar en el centro de atención del país.
