Fraudes digitales aumentan en Arequipa y el Perú
Los fraudes digitales continúan creciendo de manera alarmante en Arequipa y en todo el país, impulsados por el aumento de operaciones bancarias virtuales, compras por internet y el uso masivo de aplicaciones móviles. Lo preocupante es que los delincuentes informáticos ya no solo atacan grandes empresas o cuentas corporativas, sino principalmente a ciudadanos comunes que muchas veces desconocen cómo proteger su información personal y financiera.
ANTE DÉBIL CULTURA DE CIBERSEGURIDAD
Según reportes de la División de Investigación de Delitos de Alta Tecnología (Divindat) de la Policía Nacional, en el Perú las denuncias por ciberdelitos crecieron más del 40 % en los últimos dos años. Solo en 2025 se registraron más de 42 mil denuncias relacionadas con fraudes digitales, estafas electrónicas y acceso ilícito a cuentas bancarias. En Arequipa, las autoridades policiales reportan un incremento sostenido de casos vinculados al robo de cuentas de WhatsApp, transferencias fraudulentas y suplantación de identidad.
Según especialistas las modalidades de estafa son cada vez más sofisticadas. Entre las más frecuentes figuran el robo de cuentas de WhatsApp, enlaces falsos enviados por mensajes de texto, llamadas fraudulentas que simulan ser de bancos, clonación de tarjetas, falsas ofertas laborales y promociones difundidas en redes sociales. De acuerdo con cifras de entidades bancarias, las pérdidas económicas por fraudes virtuales superaron los S/ 280 millones a nivel nacional durante el último año.
El problema se agrava porque gran parte de las víctimas no denuncia los hechos por vergüenza, desconocimiento o desconfianza en las investigaciones. Especialistas estiman que solo 3 de cada 10 afectados formalizan una denuncia ante las autoridades.
Otro factor preocupante es la escasa educación digital. Muchas personas continúan compartiendo claves, códigos de seguridad o datos bancarios sin sospechar que están siendo manipuladas por organizaciones criminales. Adultos mayores, jóvenes y pequeños emprendedores figuran entre los sectores más vulnerables.
Las entidades financieras han reforzado sistemas de verificación y campañas preventivas; sin embargo, los delincuentes utilizan tecnologías cada vez más avanzadas, incluso inteligencia artificial y páginas web falsas, para engañar a sus víctimas.
El crecimiento de estos delitos evidencia además la necesidad urgente de fortalecer la ciberseguridad en el país. Mientras la digitalización avanza rápidamente, miles de ciudadanos continúan expuestos a mafias informáticas que operan con rapidez y aprovechan la falta de prevención y educación tecnológica.

TENER EN CUENTA:
- Usa contraseñas seguras y activa la autenticación en dos pasos (2FA): evita repetir claves, utiliza gestores de contraseñas y añade una capa extra de seguridad en todas tus cuentas importantes.
- Desconfía de mensajes urgentes o sospechosos: los ciberdelincuentes suelen generar presión para que actúes rápido; evita hacer clic sin verificar.
- Verifica siempre las páginas web y enlaces: asegúrate de que la URL corresponda al sitio oficial antes de ingresar información personal.
- Protege tu información personal y financiera: no compartas códigos de verificación, datos bancarios ni información sensible por mensajes o llamadas.
- Evita redes Wi-Fi públicas para operaciones sensibles: estas pueden ser utilizadas para interceptar datos, especialmente en transacciones financieras.
- Mantén tus dispositivos y aplicaciones actualizados: las actualizaciones corrigen vulnerabilidades que pueden ser aprovechadas por ciberdelincuentes.
- Cuida tu huella digital: configura la privacidad en redes sociales y utiliza correos diferenciados según el tipo de uso para reducir riesgos.
- Descarga solo desde fuentes oficiales y desconfía de ofertas irreales: evita instalar aplicaciones fuera de tiendas seguras y ten cuidado con promociones “demasiado buenas para ser verdad”.

La seguridad digital debe asumirse como un hábito cotidiano. “Adoptar una mentalidad de desconfianza razonable y tomarse unos cinco segundos antes de hacer clic o compartir información puede marcar la diferencia. No se trata de ser expertos, sino de incorporar prácticas simples que protejan nuestra información y nuestra tranquilidad”, concluye.
