Arroceros intensifican protestas por caída de precios y crisis en el agro

Las dificultades que atraviesan los productores de arroz en Arequipa se agudizan. Agricultores de distintas provincias realizaron protestas y arroceros bloquearon la Panamericana Sur en Camaná.


EN AREQUIPA

Productores de arroz protestaron en Pucchún, provincia de Camaná, y arrojaron más de 50 sacos del cereal sobre la carretera para rechazar el exceso de importaciones y la caída del precio en chacra. El gremio exige declarar en emergencia al sector agrario.

Los agricultores arroceros bloquearon la carretera Panamericana Sur, a la altura de Pucchún, en la provincia arequipeña de Camaná, como parte del paro nacional indefinido convocado por el sector agrario. Durante la protesta, los hombres de campo arrojaron más de 50 sacos de arroz sobre la vía para denunciar la crisis que atraviesan por la caída de precios y el ingreso de arroz importado.

La medida de fuerza se desarrolló el lunes 25 de mayo y reunió a cientos de productores del sur del país. En Arequipa, la paralización fue acatada por agricultores de los valles de Camaná, Majes, Tambo y Ocoña, quienes habían anunciado su participación en rechazo al impacto económico de las importaciones y a la falta de medidas concretas del Gobierno.

Los agricultores esparcieron el arroz sobre la pista, lo que provocó que una gran cantidad de camiones permanezcan detenidos por varias horas, Los manifestantes con carteles en respaldaron al paro agrario, quienes sostienen que el precio del arroz nacional ya no cubre los costos de siembra, cosecha, transporte y comercialización.

Martha Ruelas, presidenta del Comité de Arroceros del valle de Majes, señaló que la protesta respondió al exceso de importaciones de arroz procedente de Uruguay, Brasil y Argentina. Según indicó, esta situación generó un excedente de 350 mil toneladas en el país correspondientes a las cosechas de 2025 y 2026.

La dirigente también afirmó que en reuniones con funcionarios del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego se había acordado suspender las importaciones por tres meses y concretar la compra de 180 mil toneladas de arroz a productores locales. Sin embargo, aseguró que dichos compromisos no fueron cumplidos, lo que terminó radicalizando el reclamo del sector.

De acuerdo con la Gerencia Regional de Agricultura, Arequipa cuenta con unas 30 mil hectáreas de cultivos de arroz. No obstante, debido a la sobreproducción y al ingreso de cereal importado, el precio del saco cayó a entre S/ 100 y S/ 120 en los molinos, cuando antes se comercializaba cerca de S/ 160, monto que los agricultores consideran mínimo para sostener la campaña.

El problema se arrastraba desde meses anteriores. Productores arequipeños ya habían advertido que el exceso de oferta golpeaba a agricultores de valles como Camaná, Majes, Tambo, Quilca y Ocoña, mientras exigían elevar aranceles, priorizar la compra de arroz nacional para programas sociales y controlar el ingreso de producto extranjero durante la cosecha local.

El bloqueo en Camaná tuvo además un impacto vial, al interrumpir el tránsito en un tramo estratégico de la Panamericana Sur, corredor clave para el traslado de pasajeros, alimentos y mercancías entre Arequipa, la costa sur y otras regiones del país. La protesta evidenció que la crisis del arroz dejó de ser solo un conflicto económico y pasó a convertirse en un problema social con capacidad de afectar la movilidad regional.

Los arroceros sostienen que no se oponen al comercio exterior, sino a una política de importaciones que, según denuncian, ingresa sin considerar la producción nacional disponible ni los periodos de cosecha. Para el sector, el Estado debe equilibrar abastecimiento, precios al consumidor y protección del pequeño y mediano agricultor que depende directamente de la venta del cereal.

La protesta en Pucchún dejó un mensaje político claro: los productores no consideran suficiente el diálogo si no llega acompañado de decisiones verificables. En Arequipa, la crisis arrocera expuso la fragilidad de una cadena agrícola donde el agricultor asume los mayores riesgos, pero recibe el menor margen; por ello, la respuesta del Gobierno será decisiva para evitar que el paro se extienda y profundice el conflicto en los valles del sur.

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