Esculpir el alma humana, la noble misión y reto de la educación actual

Por: Danna Felipe B.

Hace tiempo que cualquier dato se encuentra en segundos y con mayor rapidez ahora gracias al auge de la Inteligencia Artificial; entonces, el verdadero reto en casas y colegios ya no es llenar de conocimiento la cabeza de los que recién comienzan a vivir, sino formar mejores personas que sepan qué hacer con toda esa información. Desde el roce más insignificante con otro individuo hasta una guerra, los conflictos no nacen de un vacío. Por el contrario, la raíz del problema está en el olvido de nuestra humanidad, es decir, los principios básicos de convivencia en paz: la comunicación efectiva, los valores y la inteligencia emocional.

El coordinador general del Consejo Nacional de Padres y Apafas del Perú-Región Arequipa, Daniel Jáuregui Valdivia, sostiene

“Nuestros hijos pueden ser buenos estudiantes en matemáticas y ciencias, pero si carecen de valores, damos pie a los problemas que están destruyendo el país como la corrupción. Ciertamente la educación comienza en casa. Por eso, es importante que como padres veamos qué tipo de personas estamos criando, pues ellas pasarán por el colegio y finalmente saldrán a la sociedad”.

Jáuregui Valdivia no es indiferente con sus iguales. Ser padre o madre es un trabajo de 24 horas al día, 7 días de la semana. Es arduo. El agotamiento parental es real; sin embargo, cometer errores es normal y lo importante es aprender de ellos. Por eso, invita a los pilares fundamentales del núcleo familiar a cambiar el foco. Aunque se haya dicho hasta el hartazgo, él reitera que lo esencial, como en todo, no es la cantidad sino la calidad; se educa con el ejemplo.

El psicólogo educativo Luis Quispe Toribio, con vasta experiencia en colegios públicos y privados en la región Arequipa afirma que en ese sentido nace el triángulo de la educación transformadora del mundo: padres, maestros y estudiantes. Los años pasan y se cree erradamente que la juventud siempre es el problema, que cada generación es peor que la anterior. Esa es una gran mentira. Hoy y siempre, este sector de la sociedad ha demostrado una mayor sensibilización sobre su entorno.

Prueba de ello está Araceli Apaza Ranilla, redactora de Modo Reportero que con 13 años escribió: “A veces un simple saludo puede decir más que una libreta o una calificación. En las escuelas no solo se espera que se aprendan matemáticas o ciencias, sino que también desarrollemos principios como el respeto, la tolerancia, la honestidad y la empatía”. Además, ella es consciente de que “Ciertamente los valores tienen que venir desde casa, ya que guían nuestra forma de vivir y actuar”.

Asimismo, el colegio debe ser el principal socio de los progenitores para construir un porvenir mejor. “Los colegios no pueden estar en la carrera de demostrar quien llena de más conocimiento a sus estudiantes. Ellos son los futuros trabajadores; si salen con mucho conocimiento, dejando de lado los valores, habrá trabajadores déspotas y arrogantes en la sociedad”, alertó el psicólogo Quispe Toribio.

Entonces, para completar el triángulo de la enseñanza con el poder de transformar el mundo, están los maestros. Esas personas que día a día conviven con el mañana y lo hacen con la vocación de formar mejores ciudadanos, sabiendo que detrás de cada calificación hay un ser humano por descubrir y guiar.

En ese sentido, el profesor Hélard Fuentes Pastor, coordinador pedagógico del Colegio San José manifestó: “En estos tiempos, donde acceder a los conocimientos es factible e inmediato con un solo clic a través de diferentes plataformas, se vuelve imprescindible que se eduque a los estudiantes en valores que respondan a los principios elementales de todo ser humano como la empatía, la integridad, la dignidad y el respeto”.

Por su parte, la maestra Esther Castro Calizaya, directora de Institución educativa cristiana Jhon Wesley expresó: “El maestro enseña los valores con su propia vivencia. Imprimes lo que eres; si eres una persona respetuosa, proyectarás ese valor en tus alumnos. Trascender en los estudiantes depende de la calidad humana; si es alta o baja, eso se reflejará. Nadie da lo que no tiene. Hay que recordar también que los primeros maestros siempre son los padres”.

El triángulo de la enseñanza transformadora del mundo: padres, maestros y estudiantes.

El verdadero cambio nace en este triángulo donde los padres educan con el alma y el ejemplo en casa, los docentes trascienden dejando su propia esencia en cada alumno y los jóvenes salen a la sociedad con una sensibilidad única, listos para sanar al mundo. No necesitamos mentes brillantes que caminen con arrogancia; necesitamos seres íntegros, movidos por la empatía, el respeto y el amor.

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