Escolares cruzan aguas residuales para llegar a su colegio

Niños del sector Horacio Zeballos Gámez atraviesan a diario una corriente de desagüe en la quebrada La Huaylla, en Socabaya. La falta de un paso seguro y la demora en la operación de la planta de tratamiento los mantienen expuestos a contaminación y accidentes.


EN HORACIO ZEBALLO GÁMEZ

Escolares del sector de Horacio Zeballos Gámez cruzan a diario una corriente de aguas residuales para llegar a su centro educativo. El recorrido se realiza en la quebrada La Huaylla, en el distrito de Socabaya, donde los menores avanzan sobre piedras colocadas dentro del cauce para evitar el contacto directo con el desagüe.

Entre los estudiantes afectados se encuentran alumnos de la institución educativa Divina Providencia de CIRCA. Para acortar el trayecto hacia el colegio, niños y adultos utilizan este paso improvisado, que no cuenta con puente, barandas ni otra infraestructura que garantice un desplazamiento seguro.

Los pobladores atraviesan un cauce de aguas turbias, lodo, vegetación y rocas, mientras adultos mayores ayudan a los escolares a mantener el equilibrio durante el cruce. Esta ruta improvisada expone especialmente a niños y personas de edad avanzada a caídas, contacto directo con el agua contaminada y los residuos que discurren por la quebrada.

Vecinos denunciaron que el olor es persistente y que la contaminación se ha convertido en parte de su vida cotidiana. También alertaron sobre la presencia de roedores y otros vectores, condiciones que incrementan el riesgo sanitario para las familias asentadas en los alrededores.

Marina Apaza, coordinadora del sector E de Horacio Zeballos Gámez, sostuvo que la población afronta esta situación desde hace varios años sin una solución definitiva. Según explicó, las descargas provendrían de sectores de Socabaya y Characato y continuarían su recorrido hacia zonas más bajas de la jurisdicción.

Las aguas negras provienen de las descargas domiciliarias generadas en Socabaya y en las zonas colindantes de Characato.

El problema debía ser atendido con la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Horacio Zeballos Gámez, proyecto promovido para tratar los desagües generados en Socabaya y zonas colindantes de Characato. Sin embargo, la infraestructura todavía no ha logrado eliminar las descargas que afectan la quebrada.

La obra fue concebida para tratar 18 litros de aguas residuales por segundo y atender a miles de familias del cono sur de Arequipa. Pese al avance de sus componentes civiles y electromecánicos, su puesta en funcionamiento atravesó retrasos vinculados a trabajos pendientes, pruebas técnicas y el proceso de transferencia para su operación.

Mientras la planta no funcione plenamente, los vecinos solicitaron una intervención inmediata de las municipalidades de Socabaya y Characato, del Gobierno Regional de Arequipa y de las entidades responsables del saneamiento. También reclamaron la identificación de los puntos desde donde se vierten los desagües.

Como medida urgente, la población pidió la instalación de un puente peatonal que permita a escolares, adultos mayores y demás residentes cruzar la quebrada sin exponerse al agua contaminada. Los vecinos señalaron que ya se produjeron caídas en este tramo y que el riesgo aumenta durante el horario de ingreso y salida escolar.

El paso diario de menores por un cauce de aguas servidas evidencia que la demora de una obra de saneamiento tiene consecuencias directas sobre la salud y la seguridad de la población. Hasta que se controle el vertimiento y se habilite una ruta segura, los escolares continuarán arriesgándose para ejercer un derecho básico: llegar al colegio.

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