Por sexta vez cambian a gerente regional de Salud en Arequipa
María de los Ángeles Choque es la nueva encargada de la Geresa.
Por Danna Felipe
La salud es el sector más delicado en toda la región Arequipa. El máximo gestor de los establecimientos médicos públicos es el gobernador a través del gerente regional de Salud. Sin embargo, desde que Rohel Sánchez asumió el cargo en 2023, dicha oficina ha tenido a la fecha cuatro personas encargadas. La última de ellas designada este 17 de julio, María de los Ángeles Choque.
La primera gerente de Salud de Sánchez fue Constantina Olivares Moscada, quien estuvo en el cargo menos de dos meses. La gestión la cambió en febrero del 2023. En su reemplazo, ingresó Walther Oporto Pérez de febrero a diciembre de ese mismo año. Entre todas las personas que han estado a cargo de la Gerencia Regional de Salud de Arequipa durante este período de gobierno, Oporto Pérez es el más cuestionado por los Cuerpos Médicos del departamento.
Después, entró en funciones Abraham Rodríguez Rivas hasta septiembre del 2024. Tras su salida, Gilberto Rafael Gallegos Ramos asumió el cargo, médico que presentó su renuncia irrevocable al cargo en mayo del 2025. Ese mismo mes Walther Oporto volvió a ocupar la oficina principal de la Geresa. Los Cuerpos Médicos volvieron a reaccionar y esta vez con más fuerza. Ellos incluso lo acusaron públicamente de cometer abuso de autoridad y haber favorecido al crecimiento del sector privado. Sin embargo, todo este movimiento no fue suficiente para que la Gerencia General Regiona decidiera sacarlo del cargo.
Poco tiempo pasó y este 17 de julio se conoció que el médico ha sido reemplazado por María de los Ángeles Choque. El motivo principal, según dio a conocer el nuevo gerente General, Juan Carlos Blanco, fue que Oporto Pérez no cumplió los objetivos, principalmente en materia de ejecución presupuestaria.
Se espera que este sea el último cambio de la actual gestión, ya que como se sabe esta se despide el 31 de diciembre del 2026. Además, es importante subrayar que los cambios constantes en la gestión pública nunca son buenos, ya que afectan directamente la continuidad de las políticas, la estabilidad institucional y la eficiencia del GRA.
