LA EXTORSIÓN NO ES NEGOCIO ¡ES DELITO!
Por: Edgard Lajo
Paredes

Críticamente, vamos a comentar el libro: “EXTORSIÓN el negocio del miedo” de Julio Corcuera Portugal (Primera edición: enero del 2026), el autor es “experto en crimen organizado, exviceministro de Seguridad Pública en el Ministerio del Interior del Perú, excoordinador del Programa Global de Ciberdelito para el Perú y Ecuador en la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC), excoordinador del Programa de Seguridad Humana de Naciones Unidas, exjefe del Observatorio Peruano de Drogas – Devida, entre otros” (tapa del libro mencionado).

Cuestionamos el uso de términos y conceptos de la economía de mercado en el surgimiento de este maldito delito de extorsión, por ejemplo: “negocio” que está en el título del texto, también leemos: “La extorsión, pues, se ha consolidado como un negocio cuyo motor es el temor. El pago de un cupo extorsivo es el impuesto al miedo. Los delincuentes se ven a sí mismos como actores económicos, como empresarios del crimen”; “En este nuevo escenario económico, el pánico reemplaza a la oferta y la demanda” (p. 12); “Los extorsionadores empiezan a constituir un capitalismo criminal” (p. 14); “La extorsión es el negocio del miedo” (p. 19); “El cambio en el mercado ilegal” (p. 21).

Luego, dice: “la extorsión” … “qué la hacen tan atractiva” … “esta actividad delictiva se presenta, al menos ahora, como un negocio rentable y de bajo riesgo. Rentable porque, como decíamos en la primera línea de esta introducción, lucra con el miedo de las personas. De bajo riesgo, porque las características del delito facilitan el anonimato de quien lo comete, la tecnología facilita su segura lejanía de la víctima y las limitaciones tecnológicas en la investigación policial facilitan escapar del radar de los organismos de control y sanción, lo que brinda una sensación de impunidad” (p. 24); “La extorsión, al tener un nivel de riesgo menor en su comisión, se ha convertido en un delito atractivo para organizaciones criminales o delincuentes emergentes en el último año” (p. 45); “En la academia internacional se han estudiado el crimen y la extorsión desde una perspectiva económica. Se ha comprendido el crimen organizado como una empresa criminal” (p. 53) Es inaceptable dar explicación técnica a este actuar delictivo, cometido por personas sin escrúpulos, a los que hay que combatir, procesar y sancionar.

Es error, introducir conceptos de mercado, marketing, cogobernanza, en el mundo del hampa, como: “Los participantes de un mercado, lícito o ilícito, acostumbran dividir su alcance, delimitar su zona de dominio e identificar a sus clientes (víctimas)” (p. 66); “Estrategias de marketing criminal” (p. 76); “La cogobernanza criminal: cuando el hampa decide” (p. 91); “La literatura reciente (Arias, 2017; Lessing, 2021) describe la gobernanza criminal como el proceso mediante el cual los grupos delictivos asumen funciones propias del Estado -seguridad, justicia o regulación económica- para ganar legitimidad y apoyo social. En contextos donde el Estado es débil o está ausente, estas organizaciones pueden llegar a ser vistas como autoridades alternativas” (p. 93-94). Es inconcebible hablar de legitimidad de la delincuencia y crimen organizado.

Además, nos expone una situación preocupante: “Los vínculos entre funcionarios y delincuentes -ya sea por corrupción, conveniencia, necesidad o, incluso, amenaza- generan un tipo de simbiosis que sostiene el sistema. Lessing (2020) define esta relación como una forma de cogobernanza: el crimen y el Estado coexisten, se protegen o negocian cuotas de poder” (p. 94); “candidatos locales que pactan con grupos delictivos para obtener ‘seguridad’, respaldo logístico o el simple permiso para hacer campaña. A cambio, los criminales aseguran protección futura, contratos o impunidad. Así, el ciclo se retroalimenta: el crimen ofrece orden y la política le devuelve legitimidad” (p. 96).

Con valentía, el autor revela nexos de criminales con funcionarios y pactos de candidatos con delincuentes. Esta situación debe ser motivo de investigación y acción por parte del JNE, PNP, como de los Poderes del Estado, a fin de frenarla, pues, nos conduce irremediablemente, a ser un Estado fallido.

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