Martínez del Mazo: genio eclipsado por la grandeza de Velázquez

Por Julio Lopera Quintanilla. ()

Juan Bautista Martínez del Mazo, es un notable pintor español del periodo barroco. Destacó por sus retratos cortesanos de gran realismo, por sus paisajes rurales, urbanos y por un gran manejo de la luz y la perspectiva.

Vino al mundo, Juan Bautista Martínez del Mazo, la madrugada del 22 de mayo de 1605 en las cercanías del bucólico pueblo de Beteta, Cuenca, en la ribera del Guadiela, arrullado por el cantar de la blanca espuma. Recibió las sagradas aguas del bautismo en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de su pueblo natal.

En 1630, Martínez del Mazo, ingresó al taller que Diego Velázquez de Silva, genio de genios de la pintura universal, tenía en el Alcázar de Madrid, el maestro le enseñó con gran dedicación su magistral técnica de la pintura. Martínez del Mazo, en su aprendizaje copio obras de quien le enseñaba y luego pinto sus propias piezas con el estilo velazqueño.

El 21 de agosto de 1633, nuestro personaje, se unió en matrimonio, luego de un controvertido noviazgo con Francisca Velázquez, la hija única del maestro sevillano, quien, al comienzo de la relación era reticente a la unión matrimonial de su hija con el discípulo, pero, viendo su buen talante, sus valores y profesionalismo mostró más tarde por su yerno aprecio y estima.

El 23 de febrero de 1634, gracias a las influencias de su suegro, juró el cargo de Ujier de Cámara que le heredó su suegro con la intención de proveer seguridad económica a su hija. Además, Martínez del Mazo, comenzó a enseñar dibujo a Baltazar Carlos, el Príncipe de Asturias, Más adelante, heredaría a la muerte de Velázquez, el puesto de Pintor de Cámara en la Corte de Felipe IV. Martínez del Mazo, realizó, en la época, en la que estuvo cerca del príncipe, el cuadro

“El, príncipe Baltazar Carlos” (óleo sobre lienzo, 209 X 114 cm, Museo del Prado, Madrid, España, 1645 – 1646) un extraordinario retrato del heredero de Felipe IV; representa al príncipe antes de que falleciera en Zaragoza a la corta edad de 16 años.

Es una pintura, en la que el yerno y discípulo de Velázquez, muestra su excepcional asimilación de la técnica velazqueña. En la obra, el príncipe aparece representado con una elegante armadura de gala. Poco más tarde, el extraordinario pintor velazqueño, ejecuta, por encargo del Príncipe Heredero, su famoso cuadro “Vista de Zaragoza” (óleo sobre lienzo, 181 x 331 cm, Museo del Prado, Madrid, España, 1647) La pintura describe el ingreso de rey Felipe IV y su Corte a la ciudad, pero, más allá, representa sobre todo una gran vista panorámica de la ciudad de Zaragoza, es una tela excepcional en la que se resalta la presencia de la importante urbe aragonesa. La pieza ofrece detalles topográficos trazados con una destreza incomparable y personajes de tamaño pequeño que contribuyen a dar vida a la escena. La pintura resalta el protagonismo de una ciudad pujante y de gran importancia en el contexto histórico y cultural del Siglo de Oro Español.

Contribuyen, también, a resaltar la relevancia de la ciudad el movimiento y la profundidad que tiene la pintura, que es, tal vez, la más notable del yerno de Diego Velázquez. En 1654, fallece su esposa Francisca Velázquez, a quien había conocido de pequeño y por la que tenía un afecto muy grande. Su partida, fue un golpe muy duro para el gran discípulo de Diego Velázquez Entre 1656 y 1657, se casó por segunda vez con Francisca Vega, una mujer de gran belleza que había tenido una educación esmerada. La mujer, al igual que su primera esposa, comprendía al artista y le profesaba gran admiración.

Con Francisca el maestro tuvo cuatro hijos. Pasados varios años, Martínez del Mazo, realizó “El Retrato de la Infanta Doña Margarita de Austria” (óleo sobre lienzo, 201 x 147cm, Museo del Prado, Madrid, España, 1665) una de sus obras cortesanas más conocidas y extraordinarias. Representa a la infantita Margarita, personaje de la realeza española del que más se ocupó Velázquez en sus pinturas. Durante muchos años, se pensó que la pintura fue ejecutada por Martínez del Mazo en colaboración con Velázquez; se creía que el sevillano pintó el traje y Martínez del Mazo la cabeza y el fondo de la cortina. Existen dos réplicas de la pintura, una se encuentra en el Palacio de Liria de Madrid y la otra en el Museo Khunsthistorisches de Viena, Austria.

En 1657, Martínez del Mazo, viajó a Italia, tierra de milenaria cultura, con la finalidad de enriquecer su técnica pictórica. En dicha nación, ejecutó, con una fidelidad excepcional, copias impecables de las pinturas de Tiziano y Tintóretto, grandes maestros de la pintura, que con Veronés, forman la gran triada de la escuela renacentista de Venecia. Viajó, después a Nápoles para rescatar la dote de su hija Inés cuyo marido había fallecido. De Nápoles, partió a Roma donde permaneció un tiempo largo estudiando los monumentos y las estatuas de los días de la República y el Imperio Romano.

En el período, que estuvo en Roma; la ´Ciudad Eterna´ aprovechó para pintar su incomparable cuadro “El Arco de Tito” (óleo sobre lienzo, 146 x 111 cm, Museo del Prado, Madrid, España, 1657) la pintura representa un monumento de gran importancia histórica en la Antigua Roma que está emplazado en la Vía Sacra y se integra en el conjunto conformado por la naturaleza, las ruinas del foro y un personaje que toca la flauta. La obra es singular, por el tratamiento del paisaje, la luz y la atmósfera.

El viaje a Italia, fue de gran importancia para su desarrollo profesional porque le permitió mejorar su técnica dentro del género paisaje y enriquecer sus conocimientos sobre el arte de la pintura. El 6 de agosto de 1660, fallece su suegro en Madrid. El genial pintor don Diego Velázquez de Silva, Caballero de la Orden de Santiago, fue enterrado al día siguiente en el marco de una ceremonia militar muy solemne con el hábito de la Orden. Al sepelio asistieron los nobles de la Corte y Felipe IV siguió el evento desde sus reales aposentos lamentando a la muerte de su genial pintor – al que contaba sus confidencias – lo había acompañado por cuarenta años. Al fallecimiento de su suegro, asumió el cargo de Pintor de Cámara.

Ya como Pintor de Cámara, Martínez de Maso, ejecutó también “La Calle de la Reina en Aranjuez” (óleo sobre lienzo, 245 x 202 cm, Museo del Prado, Madrid, España, 1660 – 1664) representa un trecho exuberante que une el Jardín de la Isla en el Real Sitio de Aranjuez con la margen derecha del rio Tajo. En el cuadro, resalta la presencia de varios grupos de cortesanos que descansan y pasean en la ribera del rio, al tiempo, que un guarda abre la puerta de una oscura senda a cuyos lados se alzan árboles gigantescos.

Ese mismo año, Juan Bautista Martínez del Mazo, hizo una pintura magistral titulada “La familia del pintor” (óleo sobre lienzo, 148 x 174 cm, Museo Kunsthistoriches, Viena, Austria, 1664 – 1665) una pieza en la que están representados los hijos del pintor y su nieto Jerónimo Martínez del Maso que aparece de espaldas pintando a la infanta Margarita en el taller que tenía Velázquez en el Alcázar de Madrid. Al igual que su maestro y suegro, presenta las figuras delante de un fondo profundo en que se pueden ver las estancias reales. El cuadro fue realizado como un homenaje a “Las Meninas” de Velázquez.

En 1665, falleció la segunda esposa, Martínez del Mazo sufrió muchísimo por el embate. Había amado entrañablemente a su segunda compañera de vida. Fue una mujer que lo comprendió mucho como artista y como ser humano. Al año siguiente, ya repuesto del duro golpe, el talentoso pintor realizó el “Retrato de Mariana de Austria como reina regente” (óleo, sobre lienzo, 178 x 115 cm, Museo del Greco, Toledo, España, 1666) La obra representa a la reina Mariana como regente del pequeño Carlos II, vestida de acuerdo con la costumbre de los Austrias con un hábito de viuda. Aparece sentada delante de un pupitre con un pliego de peticiones que representa su poder político.

El 10 de febrero de 1667, falleció en Madrid Juan Bautista Martínez del Mazo siendo sepultado en la Parroquia de San Ginés de la capital española. Durante los siglos XVIII y XIX, se creía que las pinturas “Vista de Zaragoza”, “Retrato de la infanta Doña Margarita de Austria” como otras obras del artista eran de la autoría de su genial suegro. El pintor y famoso biógrafo Antonio Palomino, quien recibió las enseñanzas de la técnica de Diego Velázquez, a través de Juan de Alfaro, escribió en su libro “Museo Pictórico y Escala Óptica” al hacer referencia a las copias que solía hacer el yerno de Velázquez de los cuadros de su maestro: “Martínez del Maso fue tan único, especialmente en las cosas de su maestro, que es casi imposible distinguir las copias de los originales” Estudiosos de los tiempos contemporáneos como José López Rey y Carmen Garrido, basándose en la Historia del Arte y empleando rigurosos análisis técnicos han realizado serias y acuciosas investigaciones para diferenciar las obras de Diego Velázquez de las de su yerno Juan Bautista Martínez del Mazo.

López Rey rebatió las supuestas colaboraciones de taller y elaboró uno de los catálogos más serios que existen de la obra pictórica de Diego Velázquez y Carmen Garrido del Museo del Prado empleando radiografías y pruebas de reluctancia demostró las diferencias que existen en las mezclas de pigmentos en las obras de ambos pintores. () Centro Cultural Unsa.

Juan Bautista Martínez del Mazo afianzó la existencia a futuro de la técnica velazqueña y propagó entre las generaciones siguientes de pintores cortesanos el estilo naturalista, dándole al estilo un carácter más descriptivo y detallado.

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