TALLER: El horrible comienzo

Es desagradable comenzar un libro. Tengo muy claro el personaje y su situación, y un personaje en una situación es lo que tengo para empezar. Peor que no conocer el tema es no saber cómo tratarlo, porque lo es todo al final.
Mecanografío principios y son horribles, son más una parodia inconsciente de mi libro anterior que el punto y aparte que quiero que sea. Necesito algo que conduzca al centro del libro, un imán que lo atraiga hacia él… eso es lo que busco los primeros meses cuando escribo algo nuevo.
En ocasiones tengo que escribir cien páginas o más antes de que haya un párrafo vivo. De acuerdo, me digo, éste es el principio, empieza aquí; éste es el primer párrafo del libro. Paso los seis meses de trabajo siguientes y subrayo en rojo un párrafo, una frase, a veces no más de una oración, que tiene algo de vida en ella, y luego lo mecanografío todo en una página. Normalmente, no llega ni a una página, pero si tengo suerte, ése será el comienzo de la primera página. Busco la vivacidad para establecer el tono.
Después del horrible comienzo vienen los meses de rodaje libre, y después vienen los llantos, el volverse contra el material y el odiar el libro.
