Reserva de Salinas requiere más inversión para proteger fuentes de agua en Arequipa

Ante un posible escenario de escasez hídrica, Arequipa requiere incrementar las inversiones destinadas a conservar los ecosistemas de la cabecera de la cuenca Quilca-Chili. Esto permitiría garantizar la calidad y cantidad del agua que abastece a la ciudad frente al crecimiento urbano. Aunque durante los últimos cinco años se ejecutaron obras de restauración en la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca (RNSAB), las intervenciones aún no alcanzan toda el área que requiere conservación.

El Mecanismo de Retribución por Servicios Ecosistémicos (MERESE) Hídrico, establecido por la Ley N.° 30215, permite financiar la conservación y recuperación de los ecosistemas que regulan el agua. Bajo este esquema, las empresas prestadoras de servicios de saneamiento destinan parte de los recursos recaudados mediante la tarifa de agua a acciones como la restauración de bofedales, la reforestación y otras obras de infraestructura natural para asegurar la disponibilidad del recurso.

La Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca concentra la cabecera de la cuenca Quilca-Chili, donde se originan los ecosistemas que regulan el abastecimiento de agua para Arequipa. Sin embargo, su jefe, Jhon Machaca Centty, advirtió que aún existe poco conocimiento sobre la importancia de conservar estos espacios y consideró necesario fortalecer las inversiones destinadas a su protección. «Si Arequipa quiere asegurar su cantidad y calidad de agua, especialmente ante el crecimiento urbano que vivimos en los últimos años, tenemos que trabajar más en la conservación del agua en la naciente de la cuenca geográfica, misma que está ubicada dentro de la reserva», afirmó.

Si bien la Autoridad Nacional del Agua (ANA) administra el recurso hídrico, el SERNANP tiene a su cargo la protección de los ecosistemas donde este se genera. Machaca Centty explicó que los bofedales y coberturas vegetales de la reserva captan el agua de lluvia, favorecen su infiltración al subsuelo y recargan las fuentes hídricas que abastecen la cuenca. En ese contexto, destacó que el MERESE Hídrico, incorporado por SEDAPAR en su Plan Maestro Optimizado de 2021, permitió financiar acciones de conservación en la cabecera de cuenca.

En 2023, el MERESE Hídrico destinó S/ 1,54 millones a la construcción de 17 qochas con capacidad para almacenar más de 452 mil metros cúbicos de agua, además de zanjas de infiltración, canales rústicos e intervenciones en cuatro bofedales. Entre 2024 y 2025, la inversión ascendió a S/ 2,91 millones y permitió construir otras 13 qochas, dar mantenimiento a 25 reservorios, ampliar las zanjas y canales de infiltración, intervenir cinco bofedales y ejecutar acciones de revegetación y reforestación.

Las intervenciones fueron ejecutadas por DESCOSUR, operador técnico del MERESE Hídrico en Arequipa, mientras que el SERNANP supervisa su cumplimiento. Machaca Centty sostuvo que los recursos se vienen utilizando conforme a lo previsto, aunque consideró que la magnitud de la cuenca exige ampliar las acciones. «Todos los recursos que ha integrado SEDAPAR como retribuyente están siendo utilizados eficientemente. Todas las acciones se han implementado y podemos observarlas en la reserva. Sin embargo, aún hace falta mayor intervención», señaló.

Finalmente, el jefe de la reserva consideró que el MERESE Hídrico requiere ajustes normativos para ampliar la participación de otros actores vinculados a la gestión del agua, como las juntas de usuarios. Explicó que la Ley N.° 30215 limita la suscripción de estos acuerdos a quienes poseen derechos sobre los territorios donde se generan los servicios ecosistémicos, pese al papel que estas organizaciones cumplen en la administración del recurso hídrico.

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