Colombia: De la Espriella anuncia ofensiva “sin tregua” contra narcoterrorismo

El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, asumió el viernes el mando del país para un periodo de cuatro años con un discurso de línea dura frente a las organizaciones criminales y los grupos armados, a los que advirtió que enfrentará “sin tregua”. El mandatario descartó además continuar con negociaciones de paz con estructuras vinculadas al narcotráfico.

De la Espriella, abogado de 48 años, reemplazó en la Presidencia a Gustavo Petro, quien se convirtió en 2022 en el primer mandatario de izquierda de Colombia. La ceremonia de investidura tuvo un carácter inusual al desarrollarse en Cali, ciudad del suroeste del país afectada por acciones de grupos armados y hechos de violencia.

Ante cientos de militares, el nuevo gobernante afirmó que su administración buscará derrotar al narcoterrorismo y a las organizaciones criminales. Sostuvo que los grupos ilegales tienen dos alternativas: someterse a la ley o enfrentar la respuesta de la fuerza pública.

“La opción de diálogo está completamente agotada”, afirmó durante su discurso, marcando distancia con la política de “paz total” impulsada durante el gobierno de Petro y los procesos de negociación desarrollados con diferentes organizaciones armadas.

La toma de mando estuvo acompañada de un amplio despliegue de seguridad. Alrededor de 11 000 militares fueron movilizados en Cali y se activó un sistema antidrones ante el riesgo de ataques. A la ceremonia acudieron una decena de jefes de Estado, representantes del Gobierno de Estados Unidos y varios cancilleres.

ACERCAMIENTO CON WASHINGTON

El cambio de gobierno también plantea una nueva etapa en las relaciones entre Colombia y Estados Unidos. De la Espriella, cercano al presidente estadounidense Donald Trump, anunció que fortalecerá las alianzas estratégicas con países que compartan sus valores democráticos.

El mandatario también anunció su intención de suscribir el denominado Escudo de las Américas, una alianza internacional orientada a combatir el crimen transnacional y promovida por Washington.

En materia de seguridad, De la Espriella prometió intensificar las operaciones contra los grupos armados y combatir los cultivos ilícitos. También planteó medidas como la construcción de megacárceles y una reducción significativa del tamaño del Estado.

Su programa contempla, además, impulsar la explotación de petróleo y gas mediante fracking y reducir impuestos para los sectores de mayores ingresos.

RIESGO DE MAYOR VIOLENCIA

Especialistas y defensores de derechos humanos han expresado preocupación por las consecuencias que podría tener una estrategia militar más agresiva en zonas donde los grupos armados mantienen presencia y donde también vive población civil.

El nuevo gobierno recibe unas fuerzas militares con capacidades limitadas frente a organizaciones armadas que, según estimaciones citadas por la Fundación Ideas para la Paz, reúnen alrededor de 25 000 personas.

De la Espriella también anunció el cierre de la Oficina Presidencial de Paz y de la Oficina de Derechos Humanos, como parte de su propuesta de reducir el aparato estatal en 40%.

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