Presupuesto 2027: Arequipa apuesta por más inversión ¿está lista para ejecutarla?
HÁGASE INSTITUTO

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) recientemente presentó ante el Congreso el Proyecto de Ley vinculado al Presupuesto Público 2027. La propuesta asciende a S/266 506 millones (+3,5% respecto a 2026) y reorganiza los recursos entre niveles de gobierno: en conjunto, los Gobiernos Regionales tendrán un recorte de 1,3% frente a lo programado en 2026 y los Gobiernos Locales, un aumento de 15,2%.
Para Arequipa, la propuesta trae una sorpresa: el Gobierno Regional (Gore) sube 8%, los Gobiernos Locales suben 31%, y el conjunto departamental sube más de 17%, casi cinco veces el ritmo del presupuesto público nacional (+3,5%). En año preelectoral, este resultado parece un logro. Pero antes de celebrar, vale la pena mirar en qué se está presupuestando.
El dato merece un matiz a favor: el crecimiento está orientado a inversión, no a gasto corriente. Dentro del presupuesto regional, los S/731 millones destinados a proyectos de inversión crecen 14,2% para 2027, más del doble del ritmo del resto del presupuesto (+6,2%). Además, gana peso: pasa de representar 22,3% del total en 2026 a 23,6% en 2027. El crecimiento, entonces, no se explica por más planillas, sino por mayor presupuesto programado en proyectos.
Algo similar ocurre en los gobiernos locales. El 94,5% del incremento de S/ 602 millones en las 109 municipalidades de la región proviene de Recursos Determinados —principalmente canon—, un recurso que la ley destina casi en su totalidad a inversión. Mientras tanto, los Recursos Ordinarios, el dinero de libre disponibilidad de los municipios, cayeron 24,9% en el mismo periodo. En resumen, el presupuesto 2027 programa más plata atada a inversión y menos plata de uso libre. Esto induce una pregunta clave: ¿Arequipa puede convertir ese dinero en infraestructura concreta?
La respuesta puede no ser la más optimista. Arequipa arrastra un historial conocido de dificultades para ejecutar su inversión pública: sobrecostos que inflan el costo final de las obras y proyectos que se estancan. Más presupuesto sobre una gestión que no ha resuelto esos problemas de fondo no garantiza resultados. En todo caso, es una alerta: más dinero para invertir, pero también más margen para repetir errores. Se multiplica el riesgo de que la plata quede comprometida en proyectos que no avanzan, lo que constituye un costo de oportunidad alto.
Un presupuesto más grande no es, por sí solo, una promesa cumplida. Se requiere de gestión para ver esa transformación. Arequipa no llega a este reto desde cero: en el último año el Gore recibió acompañamiento técnico especializado para mejorar la gestión de sus inversiones, con resultados alentadores en el avance de ejecución del pliego regional. Sostener y profundizar ese esfuerzo es la condición para que esta vez sea distinto. La pregunta que debería seguir a la celebración del monto no es cuánto más llega, sino qué va a cambiar en la gestión regional y local para que se traduzca en obras entregadas, y no en otra cartera de proyectos postergados. De lo contrario, el salto presupuestal de 2027 corre el riesgo de sumarse a una cartera estancada.
