Se pierden cultivos de ajo en valles de Arequipa y alertan por alza de precios
El impacto del fenómeno El Niño comienza a golpear con fuerza al agro arequipeño. Las altas temperaturas y las lluvias registradas en los valles costeros vienen afectando los cultivos de ajo, especialmente en Tambo, Majes y Siguas, donde productores evalúan dejar de cosechar debido a que las pérdidas hacen inviable recuperar la inversión.
El presidente de la Sociedad Agrícola de Arequipa (SADA), Jaime Huerta, pidió una intervención directa del Gobierno nacional para atender la emergencia que atraviesa el sector y evitar que los agricultores afectados queden sin recursos para iniciar una nueva campaña.
Huerta advirtió que el problema no debe ser visto únicamente como una pérdida económica para los productores, debido a que una reducción significativa de la producción también podría repercutir en el abastecimiento y en los precios de los alimentos en los mercados.
“Estamos solicitando que el Gobierno nacional intervenga directamente. El agricultor no puede afrontar solo las pérdidas provocadas por las condiciones climáticas. Se necesita una respuesta inmediata para proteger la producción y garantizar la continuidad de las campañas”, señaló.
El dirigente agrícola explicó que las temperaturas elevadas están alterando el desarrollo normal de los cultivos y favoreciendo la aparición de enfermedades y hongos. Las precipitaciones registradas en la costa agravan las condiciones de humedad y aumentan el riesgo para las plantas.
Estimó que en algunas zonas de Tambo la afectación alcanzaría al 90% de los embriones de ajo. Según explicó, el producto presenta daños que hacen que la cosecha deje de ser rentable para los agricultores.
“Los embriones de ajo están quemados. Las altas temperaturas han hecho perder esta campaña. Solo nos queda meter tractor para reducir en algo el costo, que no significaría entrar a una cosecha de un producto que ya prácticamente no sirve”, manifestó.
Agregó que en determinados sectores las temperaturas estarían hasta tres grados por encima de los niveles habituales y que otros cultivos, como la papa, también presentan afectaciones.
RIESGO PARA LOS PRECIOS
La reducción de las cosechas podría trasladarse a los mercados durante los próximos meses. Una menor oferta de ajo significaría una mayor presión sobre los precios, situación que terminaría afectando directamente a los consumidores.
Huerta sostuvo que la respuesta estatal debe considerar créditos, asistencia técnica y mecanismos que permitan a los productores recuperarse de las pérdidas y financiar nuevas campañas.
El pedido coincide con la propuesta planteada por Lozada para implementar un programa similar a Reactiva Perú, pero dirigido específicamente al sector agrícola.
“Esta vez este Reactiva debería estar destinado al sector agrícola, con créditos y facilidades para que no se vayan a la quiebra los agricultores y no haya un riesgo alimentario en la población”, enfatizó.
El dirigente consideró que la situación requiere atención antes de que los daños se extiendan a una mayor superficie agrícola. La preocupación se concentra no solo en el ajo, sino también en otros cultivos que podrían resultar afectados por el incremento de las temperaturas y las precipitaciones.
Para Huerta, el Gobierno debe actuar de manera preventiva y no esperar a que las pérdidas se acumulen para recién disponer medidas de emergencia. Los agricultores necesitan recursos para enfrentar la campaña actual y mantener la capacidad productiva de los valles arequipeños.
El escenario también plantea la necesidad de reforzar la prevención frente a los eventos climáticos. La infraestructura de riego, el manejo del agua, la asistencia fitosanitaria y el acceso al financiamiento serán aspectos determinantes para reducir el impacto sobre el campo.
La SADA advierte que las pérdidas agrícolas podrían terminar afectando el abastecimiento y encareciendo productos básicos. Los productores solicitan al Gobierno nacional créditos, asistencia técnica y medidas de emergencia para evitar el abandono de las campañas y proteger la seguridad alimentaria.
