Ocho menores con cáncer fallecieron este año en Arequipa
La Asociación Valientes Leoncitos del Sur señaló que hasta 8 niños atendidos en el IREN Sur han fallecido durante 2026. Otros 3 menores de la organización reciben cuidados paliativos, mientras sus familias afrontan dificultades económicas y médicas durante la difícil enfermedad.
LAMENTABLE
Hay batallas en la vida difíciles de ganar y una de ellas es la lucha contra el cáncer, que segó la existencia de dos pequeños en tan solo una semana. A ellos se suman otros seis niños que durante el año han fallecido a causa de la enfermedad tras ser atendidos en el Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas del Sur (IREN Sur) de Arequipa, según informó Luz Arizaca Roque, presidenta de la Asociación Valientes Leoncitos del Sur.
Las dos partidas más recientes dejaron un vacío irreparable en dos hogares humildes de la región Puno que llegaron a la ciudad en busca de un milagro para sus hijos de siete y nueve años. Josué, de siete años, dejó de existir en una cama del propio instituto oncológico, mientras que Liam, de nueve años, quien padecía un agresivo tumor en los huesos, falleció en Juliaca tras retornar con su madre.
El momento más desgarrador para un padre llega cuando los médicos le comunican que el cuerpo de su hijo ya no resiste más quimioterapias y que debe llevarlo de regreso a casa. Hoy, otros tres niños de las sesenta familias que integran la asociación atraviesan esa etapa de cuidados paliativos, en medio del desconsuelo de sus progenitores por no tener recursos para ofrecerles bienestar en sus últimos días.
Volver a sus tierras natales suele significar enfrentarse en soledad al dolor por la ausencia de cuidados paliativos pediátricos en las provincias. Arizaca relató con pesar que, cuando el pequeño de nueve años se agravó en Juliaca, su madre acudió de urgencia al hospital local, donde solo le aplicaron calmantes y le pidieron que se lo llevara a su vivienda, donde finalmente partió sufriendo intensos dolores.
Cada silla vacía en los pasillos del hospital golpea el ánimo de las madres y padres que comparten meses de vigilia, lágrimas y esperanza. Quienes regresan a casa con los brazos vacíos caen en profundas depresiones sin contar con apoyo psicológico, mientras quienes siguen luchando se abrazan con el temor silencioso de preguntarse qué niño será el siguiente y hasta dónde les alcanzará el tiempo junto a sus hijos.
Esa lucha por la vida se libra, además, en medio de la pobreza extrema de familias que viajan desde Puno, Cusco o Tacna sin tener dónde pasar la noche ni qué comer. Muchas madres solteras deben dejar a sus otros hijos al cuidado de terceros y, mientras velan el sueño de sus pequeños hospitalizados en el IREN Sur, pasan jornadas enteras sin recibir un plato de desayuno, almuerzo o cena.
La falta de dinero también cierra las puertas cuando la gravedad del tumor obliga a referir al menor al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), en Lima. Sin ahorros para costear pasajes ni alojamiento en la capital, numerosos padres se ven forzados a desistir del viaje o no logran retornar a tiempo para las citas médicas, viendo cómo la enfermedad avanza sin dar tregua.
De acuerdo con la vivencia de la asociación, entre siete y ocho de cada diez menores llegan al hospital arequipeño cuando el cáncer ya está muy avanzado, proporción que el servicio médico de oncopediatría calcula en la mitad de los ingresos. Los diagnósticos tardíos en sus lugares de origen y el desconocimiento inicial de los síntomas arrebatan un tiempo valioso para salvarles la vida de los niños.
A esa carrera contra el reloj se suma que el IREN Sur cuenta con un solo médico oncopediatra para atender a todos los niños del sur del país. Los padres lamentan que no existan traumatólogos especializados en cáncer de hueso ni audiólogos infantiles, y advierten que los ambientes de contingencia darán mayor comodidad, pero no bastarán si no se contratan especialistas.
En medio del duelo, las madres de Valientes Leoncitos del Sur mantienen una cruzada solidaria para la donación de sangre, además de la recolección de ropa, útiles de aseo y ayuda económica para los padres que llegan a Arequipa con las manos vacías. Su pedido a las autoridades y a la ciudadanía es uno solo: no dejar solos a los niños con cáncer y garantizarles médicos que les permitan seguir viviendo y que les permita ganar la batalla contra el cáncer.
