13-1: Colegio de 138 años de antigüedad acumula 14 años de trámites sin conseguir su reconstrucción
NECESITA 27 MILLONES DE SOLES


¿Hasta cuándo los escolares de colegios estatales tendrán que estudiar en pésimas condiciones?


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antiguo de Cayma espera reconstrucción
La institución educativa José Lorenzo Cornejo Acosta tiene el expediente técnico aprobado desde enero de 2026, pero la obra sigue sin financiamiento. Cerca de 700 escolares estudian en aulas prefabricadas y ambientes declarados inhabitables desde 2012. El Gobierno Regional de Arequipa sostiene que no le corresponde ejecutar el proyecto, mientras la comunidad educativa aguarda una solución.
Por Germán Yuca Ch.
La reconstrucción de la institución educativa 40046 José Lorenzo Cornejo Acosta, en el distrito de Cayma, continúa entrampada después de 14 años de gestiones, observaciones y modificaciones. Aunque el Gobierno Regional de Arequipa (GRA) aprobó el expediente técnico el 15 de enero de 2026, la obra todavía no cuenta con financiamiento y tampoco tiene una fecha de inicio. Mientras las entidades involucradas mantienen diferencias sobre quién debe asumir su ejecución, alrededor de 700 estudiantes de primaria y secundaria continúan desarrollando sus actividades en condiciones precarias.
Fundado en 1888, este plantel tiene 138 años de historia y es considerado el colegio más antiguo de Cayma. Sin embargo, parte de su infraestructura conserva construcciones de más de un siglo que fueron levantadas mediante faenas de los padres de familia, sin el soporte técnico necesario. El deterioro acumulado durante décadas terminó por comprometer varios pabellones, dos de los cuales fueron declarados inhabitables por Defensa Civil de la Municipalidad Distrital de Cayma.
La precariedad alcanza directamente a los estudiantes. Seis secciones reciben clases en aulas prefabricadas instaladas desde 2012, mientras otras cuatro ocupan ambientes que tampoco reúnen las condiciones adecuadas para desarrollar actividades pedagógicas. El director de la institución, Miguel Viveros Flores, explicó que mantener a los escolares en esos espacios responde a la falta de ambientes alternativos, no a una decisión de la comunidad educativa.
«Es antipedagógico e inhumano dictar clases en salones así. La humedad es permanente. El techo está desprendiéndose, hasta el ladrillo está deteriorándose y los sillares también. Pero estamos orillados a usarlas porque no tenemos otros ambientes donde estudien los chicos», advirtió.
DEMOLICIÓN PENDIENTE
La situación de riesgo fue advertida hace más de una década. En 2012, la Gerencia Regional de Educación de Arequipa dispuso la demolición de los sectores más deteriorados, luego de las evaluaciones realizadas sobre la infraestructura. Sin embargo, 14 años después, las estructuras continúan en pie y algunas todavía son utilizadas como biblioteca, depósito y ambientes administrativos.
El deterioro también se manifiesta en los techos, que presentan filtraciones, desprendimientos y deformaciones que empeoran durante la temporada de lluvias. Uno de los espacios más comprometidos es el laboratorio escolar, que permanece inhabilitado debido a que su cubierta presenta deformaciones. Según el director, existe el riesgo de que pueda colapsar ante precipitaciones intensas.
La preocupación aumenta ante los pronósticos de lluvias para los próximos meses. La institución mantiene ambientes vulnerables que, pese a las advertencias y disposiciones emitidas por las autoridades, no han sido demolidos ni reemplazados por infraestructura segura.
La reconstrucción integral demandaría una inversión aproximada de S/ 27 millones. El proyecto contempla demoler las antiguas estructuras y levantar nuevos ambientes educativos. De acuerdo con el expediente técnico, únicamente se conservarían los pabellones construidos en 2012, ubicados en la parte inferior del terreno.
EXPEDIENTE SIN PRESUPUESTO
La aprobación del expediente técnico representó un avance después de varios años de modificaciones y observaciones. No obstante, ese procedimiento no garantizó los recursos para ejecutar la obra. Desde el Gobierno Regional de Arequipa se ha señalado que la entidad no dispone de presupuesto para asumir la reconstrucción y que su responsabilidad estuvo limitada a elaborar el expediente técnico.
Esta situación genera incertidumbre porque, pese a contar con el documento aprobado, el proyecto permanece sin una fuente de financiamiento definida. Una de las alternativas planteadas consiste en incorporarlo a la cartera de inversiones regional mediante la modalidad de Obras por Impuestos (OxI), mecanismo que permitiría convocar a empresas privadas para financiar su ejecución. Sin embargo, hasta el momento no se ha concretado esa posibilidad.
El director recordó que el proyecto ya sufrió retrasos que obligaron a actualizar documentos anteriores. Cuando asumió la dirección en 2019, tuvo que iniciar nuevamente las gestiones porque el perfil de inversión había perdido vigencia.
«Cuando llegué en 2019, empezamos a hacer el perfil otra vez porque ya se había desactualizado. La actual administración regional volvió a revisar el documento, formuló observaciones y modificaciones. Se aprobó el expediente, pero existe el riesgo de que se desactualice sin alcanzar la ejecución», manifestó.
DISPUTA
A la falta de presupuesto se suma la controversia sobre qué institución debe asumir la ejecución. El proyecto se inició en la Municipalidad Distrital de Cayma, pero posteriormente fue trasladado al Gobierno Regional de Arequipa mediante un convenio que contemplaba la elaboración del expediente técnico.
Desde el Ejecutivo regional sostienen que su compromiso concluyó con la elaboración de ese documento y que no les corresponde ejecutar la reconstrucción. Esta posición deja a la comunidad educativa frente a un problema administrativo que ninguna de las entidades ha resuelto mediante un compromiso concreto de financiamiento y ejecución.
Viveros Flores cuestionó la falta de respuesta de las autoridades regionales y señaló que ha solicitado reuniones para conseguir que el proyecto avance. Entre sus pedidos figura una audiencia con el gobernador Rohel Sánchez Sánchez, sin que hasta ahora haya obtenido una respuesta favorable.
«La reconstrucción es una necesidad. Hemos solicitado una reunión con el gobernador regional para viabilizarla, pero no tenemos respuesta. Hemos enviado varios oficios y nada», sostuvo.
SIN RECURSOS PARA REPARACIONES
La falta de reconstrucción también limita las posibilidades de mantenimiento. Los recursos que recibe el colegio para realizar reparaciones únicamente pueden destinarse a los módulos construidos en 2014, debido a las disposiciones que impiden utilizarlos en los ambientes declarados inhabitables.
En consecuencia, cualquier intervención en las construcciones antiguas depende de los esfuerzos de las familias. Sin embargo, el plantel tampoco cuenta actualmente con una Asociación de Padres de Familia (APAFA), situación que reduce todavía más su capacidad para atender las necesidades de infraestructura.
El director responsabilizó a las autoridades que conocen el estado del colegio desde 2012 y advirtió que deberán responder si ocurre un accidente.
«Si hubiese alguna catástrofe o algún accidente, que nadie lo quiere, responsabilizo a las autoridades de turno porque ya tienen conocimiento desde el 2012 de que estos pabellones y parte de nuestra infraestructura han sido declarados inhabitables, pero no hacen nada para asegurar la reconstrucción. Hemos recibido incontables visitas de funcionarios y autoridades que solo nos reafirman que nuestra construcción está en riesgo», afirmó.
RESALTAR
La institución educativa José Lorenzo Cornejo Acosta tiene el expediente técnico aprobado, pero carece de presupuesto y de una entidad que asuma la ejecución integral. Después de 14 años, la reconstrucción sigue siendo una promesa pendiente. Mientras las autoridades mantienen sus diferencias administrativas, 700 escolares continúan estudiando entre aulas prefabricadas, techos deteriorados y ambientes que fueron declarados inhabitables hace más de una década. El riesgo de que el expediente vuelva a quedar desactualizado añade otro obstáculo a una obra que ya acumula demasiado tiempo de espera.
