Estudiantes UNSA anuncian protesta por pasaje universitario.
Estudiantes de la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) anunciaron una protesta en Arequipa para exigir el respeto del pasaje universitario, luego del reajuste de la tarifa del transporte urbano y ante la falta de una precisión sobre el cobro diferenciado para este sector. La medida busca abrir un canal de diálogo con la Municipalidad Provincial de Arequipa y con la Gerencia de Transportes.
La convocatoria fue confirmada por David Calizaya, representante del Frente Universitario, quien informó que los estudiantes sostendrían primero reuniones internas y asambleas para definir una movilización pública. Según indicó, el reclamo central no solo apunta al alza del pasaje, sino al incumplimiento sostenido del beneficio que por ley corresponde a los universitarios.
De acuerdo con el dirigente, hasta el cierre del último semestre de 2025 muchos estudiantes de la UNSA seguían pagando la tarifa general de S/1, pese a que el medio pasaje debía equivaler al 50 % del valor adulto. Con el nuevo escenario tarifario, advirtió que existe el riesgo de que los transportistas pretendan cobrar también a los universitarios S/1.30, sin aplicar reducción alguna.
En las declaraciones difundidas por el frente estudiantil se señala, además, que en el esquema recientemente comunicado se mantendría el pasaje escolar en S/0.50 y el pasaje general en S/1.30, pero sin una referencia clara para los universitarios. Ese vacío es precisamente el que motiva la protesta, pues los alumnos exigen que el cobro no supere el 50 % de la tarifa ordinaria.
El reclamo estudiantil tiene sustento normativo. La Ley Universitaria establece que todos los alumnos gozan del pasaje universitario y que este consiste en el 50 % del precio regular ofrecido al público en general; además, la Ley N.° 26271 dispone que el precio del pasaje universitario no puede exceder ese porcentaje en el ámbito urbano e interurbano, siempre con carné vigente.
Calizaya sostuvo que el problema golpea con mayor fuerza a quienes estudian en condición de foráneos o viven en distritos alejados, pues varios deben tomar dos, tres o hasta cuatro unidades para llegar a la universidad. En ese contexto, el aumento del transporte no solo encarece el traslado diario, sino que presiona aún más presupuestos familiares ya afectados por alquiler, alimentación, servicios e internet.
La protesta estudiantil surge, además, en una coyuntura de tensión en el transporte arequipeño. En las últimas semanas, la ciudad ha enfrentado incertidumbre por el costo del pasaje, cobros irregulares por encima de la tarifa vigente y una presión creciente de los operadores para modificar el precio en medio del alza de combustibles.
Frente a este escenario, los universitarios no solo rechazan el impacto económico del reajuste, sino que cuestionan que, una vez más, se haya debatido la tarifa pública sin incorporar de manera expresa el tratamiento del pasaje universitario. A criterio del Frente Universitario, esa omisión refleja que este sector sigue sin ser considerado en las decisiones del sistema de transporte.
Los dirigentes anunciaron que remitirán un pronunciamiento y buscarán una reunión con las autoridades municipales para exigir que se haga cumplir la norma. La demanda estudiantil apunta a que el nuevo cobro para universitarios sea fijado conforme a ley y que se refuerce la fiscalización, debido a que —según denunciaron— en años anteriores el beneficio tampoco fue respetado de manera efectiva.
La movilización anunciada por los estudiantes de la UNSA vuelve a colocar en agenda un problema de fondo: el acceso al transporte como condición básica para sostener la educación superior. En una ciudad donde miles de jóvenes dependen del servicio urbano para asistir a clases, el cumplimiento del medio pasaje deja de ser un beneficio accesorio y se convierte en una obligación que las autoridades y operadores no pueden seguir postergando.
