Cancelación de vuelos en aeropuerto no puede repetirse el próximo año

Por Jorge Turpo R.

El expresidente de AVIT, Jorge Valderrama, indica que la ciudad no puede aspirar a consolidarse como destino turístico de primer nivel si su principal puerta de entrada aérea falla cada temporada de lluvias. Exige implementación de equipos a Corpac.

INVERSIÓN NECESARIA PARA AREQUIPA

Más de cinco mil pasajeros afectados en plena temporada de lluvias. Esa es la cifra que dejó la reciente cancelación de vuelos en el aeropuerto Alfredo Rodríguez Ballón, una situación que se repite año tras año y que ya no admite excusas. La interrupción de operaciones aéreas no solo trastoca itinerarios personales, también golpea con fuerza al turismo y a la imagen de Arequipa como destino confiable.

El problema tiene una causa conocida. La falta de visibilidad durante las lluvias impide el aterrizaje de aeronaves en condiciones seguras. 

El aeropuerto no cuenta con equipos de aeronavegación que permitan operar en escenarios climáticos adversos. 

No se trata de eliminar el riesgo por completo, porque en situaciones extremas ningún sistema puede garantizar aterrizajes, sino de reducir el número de cancelaciones y evitar paralizaciones prolongadas como las registradas durante varias semanas.

Jorge Valderrama, expresidente de la Asociación de Agencias de Viaje y Turismo (AVIT), ha puesto el tema nuevamente en agenda. 

Su pedido es claro: exigir a Corpac, operador del aeropuerto, la implementación de tecnología adecuada para enfrentar la temporada de lluvias. No es una demanda aislada. Alberto Huby, gerente de Aeropuertos Andinos del Perú, también ha coincidido en la urgencia de estas mejoras.

La preocupación no es menor. Cada vuelo cancelado representa turistas frustrados, reservas pérdidas, conexiones interrumpidas y una cadena de perjuicios que alcanza a hoteles, restaurantes y operadores turísticos. 

“La cancelación de vuelos en aeropuerto de Arequipa no puede repetirse el próximo año. Muchos visitantes, tanto nacionales como extranjeros, se marchan con una impresión negativa de la ciudad. Han sido maltratados con una mala experiencia de viaje”, dijo Valderrama.

En paralelo, existe un dato que revela la contradicción del momento. El aeropuerto de Arequipa mantiene un crecimiento sostenido en el flujo de pasajeros. 

Desde el inicio de la concesión en 2011 ha movilizado a más de 23 millones de personas, consolidándose como el segundo terminal regional más importante del país. 

Sólo en 2025 superó los 2.4 millones de pasajeros, y para 2026 se proyecta alcanzar los 2.6 millones.

El crecimiento exige respuestas. No basta con ampliar espacios o mejorar servicios si el principal cuello de botella sigue intacto. La infraestructura avanza, la demanda crece, el problema de fondo permanece.

En ese sentido, Aeropuertos Andinos del Perú ha anunciado una inversión superior a 67 millones de dólares para el terminal arequipeño. 

Los recursos estarán destinados a dos grandes proyectos: la ampliación del terminal aéreo, que permitirá duplicar la capacidad de atención, y la construcción de un nuevo cerco perimétrico para reforzar la seguridad. Son obras necesarias que mejorarán la experiencia del usuario y la operatividad general.

Hay un detalle clave. Esa inversión no contempla la adquisición de equipos de aeronavegación. Esa responsabilidad recae en Corpac. Ahí está el punto crítico. Mientras no se cierre esa brecha, el aeropuerto seguirá siendo vulnerable frente a cada temporada de lluvias.

La discusión no es nueva. El año pasado, desde la Cámara de Comercio se propuso utilizar de manera temporal el aeropuerto de la Fuerza Aérea del Perú en La Joya como alternativa para vuelos comerciales durante los meses más complicados. 

La idea quedó suspendida entre cambios de ministros, inestabilidad política y falta de continuidad en la gestión pública.

Hoy, esa propuesta vuelve a tener sentido. No como solución definitiva, sino como medida complementaria que permita evitar el colapso del servicio. 

Valderrama indica que la planificación debe mirar hacia el 2027 con un objetivo concreto: que las lluvias no vuelvan a paralizar el transporte aéreo en Arequipa o, en el peor de los casos, que exista un plan alterno operativo.

“Lo que resulta difícil de entender es la inacción prolongada. Han pasado años con el mismo problema y la respuesta sigue siendo la misma. Las autoridades arequipeñas no hacen una presión efectiva sobre Corpac y la ausencia de decisiones firmes han convertido una dificultad técnica en un problema estructural”, refiere Valderrama.

Expresidente de AVIT, Jorge Valderrama.

Arequipa no puede aspirar a consolidarse como destino turístico de primer nivel si su principal puerta de entrada aérea falla cada temporada de lluvias. La competitividad de la ciudad depende también de su conectividad.

Resolver este problema no requiere diagnósticos nuevos. Las causas están identificadas, las soluciones planteadas y los actores involucrados claramente definidos. Lo que falta es decisión.

No se trata sólo de evitar cancelaciones. Se trata de proteger la reputación de una ciudad que vive, en buena medida, del turismo y del movimiento económico que genera. Se trata de no volver a ver terminales llenos de pasajeros varados, de no repetir la escena de vuelos suspendidos durante días, de no seguir normalizando lo que ya debería haberse corregido hace tiempo.

“El 2026 no puede ser un año más de espera. Debe ser el punto de quiebre”, indica Valderrama. 

Hay problemas que no se resuelven con paciencia, sino con acciones. Este es uno de ellos.

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