Virgen de Chapi, la ruta de fe que mueve a Arequipa
Entre promesas, caminatas y oraciones, miles de fieles vuelven a movilizarse por la Virgen de Chapi. La festividad concentra actividades en Polobaya, Cayma y Miraflores, con operativos de seguridad, controles de transporte y pasajes que ya llegan hasta los S/30.
PEREGRINOS
Para muchos devotos, llegar hasta la Virgen de Chapi no es solo cumplir una tradición religiosa, sino saldar una promesa familiar. José Quispe Albino, de 70 años, resume ese sentimiento desde la gratitud por la salud de su esposa Sabina Mamani Ruiz, de 68 años, y por la protección que, asegura, recibió su hogar durante años.
Su devoción se fortaleció cuando su esposa empezó a enfrentar problemas de salud que hicieron más difícil el camino. Desde entonces, la Mamita de Chapi se convirtió para la familia en refugio, consuelo y esperanza. Cada visita al santuario representa una forma de agradecer y renovar la confianza en la Virgen.
La peregrinación, para ellos, no se mide solo en distancia, sino en sacrificio. Llegan con abrigo, carpa y lo necesario para pasar la noche cerca del santuario, como lo hicieron durante décadas. En ese gesto sencillo se expresa una fe heredada, persistente y familiar, que sigue uniendo generaciones en torno a la Virgen de Chapi.
Juvenal Aguirre también camina hacia el Santuario de Chapi con una convicción sostenida por más de dos décadas. Dice que no llega únicamente para pedir, sino sobre todo para agradecer lo mucho que la vida le ha dado. Su testimonio refleja una devoción marcada por la memoria, la gratitud y la continuidad.
Este año, su pedido principal es salud para su familia y paz para quienes atraviesan momentos difíciles. Para Juvenal, la peregrinación no es una costumbre pasajera, sino una expresión de fe que se mantiene incluso en medio de la incertidumbre. La Virgen, sostiene, acompaña en las buenas y en las malas.
Sin embargo, su caminata también deja una preocupación: el incremento del costo de los pasajes hacia el santuario. Cuestiona que el traslado haya llegado hasta los S/30 y pide que la festividad no sea aprovechada por la necesidad de los peregrinos. Aun así, afirma que la fe no se pierde, porque está por encima del costo y del cansancio.

Fátima Lipa, señaló que la devoción por la Virgen de Chapi no se queda solo en Arequipa. Hay familias que llegan desde Lima para reencontrarse con una tradición que conservan pese a la distancia. Para ellos, volver en estas fechas significa recuperar una parte de su memoria familiar y espiritual.
La docente de primaria cuenta que participa por segunda vez en esta celebración y que vuelve convencida de la presencia protectora de la Virgen. Su fe se expresa con una certeza sencilla: la Mamita de Chapi acompaña a sus devotos en los momentos buenos y en los difíciles. Por eso llega para pedir por su familia, por los niños y por quienes más lo necesitan.
El viaje desde Lima confirma que Chapi supera los límites de la región y convoca a creyentes de distintas provincias. La peregrinación reúne edades, historias y realidades distintas bajo una misma imagen. En esa diversidad se sostiene la fuerza de una fiesta religiosa que cada año renueva identidad, pertenencia y fe popular.
Desde esas historias personales se entiende la dimensión de una de las celebraciones religiosas más importantes del sur peruano. El Santuario de la Virgen de Chapi, ubicada en el distrito Polobaya concentra las actividades centrales entre el 29 de abril y el 3 de mayo, con misas, peregrinación y procesión en honor a la Virgen de Chapi, especialmente durante la jornada principal del 1 de mayo.
La magnitud de la movilización obligó a reforzar la seguridad en rutas, puntos de embarque y zonas de concentración. La Policía Nacional dispuso más de 2 mil efectivos para resguardar la peregrinación, ordenar el tránsito, prevenir incidentes y atender emergencias durante los días de mayor afluencia de fieles hacia el santuario.
En Cayma, el Santuario de Chapi de Charcani se prepara para recibir a más de 20 mil personas, según estimaciones municipales. La comuna informó que se ejecutaron trabajos de limpieza, recuperación de accesos y acondicionamiento del sector, luego de los daños ocasionados por las lluvias, para garantizar una recepción ordenada de los devotos.
En Miraflores, la expectativa se concentra en el sector de Chapi Chico, donde también se espera una masiva participación de vecinos y visitantes. La municipalidad coordinó acciones con la Policía, personal de salud, bomberos y serenazgo para reforzar la seguridad, la atención médica y el control durante las actividades religiosas.
El desplazamiento de fieles también tiene un fuerte impacto en el transporte. Las unidades hacia el Santuario de Chapi registran alta demanda desde la víspera de la fecha central, mientras los pasajes llegaron hasta los S/30 por pasajero. Las autoridades anunciaron controles de licencias, SOAT, revisión técnica y autorizaciones para reducir la informalidad.

La festividad de la Virgen de Chapi vuelve a colocar a Arequipa frente a una de sus expresiones de fe más profundas y multitudinarias. Entre testimonios, caminatas, operativos y celebraciones, la ciudad renueva una devoción que no solo mueve personas, sino también memoria, identidad y pertenencia colectiva.
