HUANCANÉ CELEBRA LA FIESTA DE LAS CRUCES

Por: Fernando Chuquipiunta M.

La Festividad de la Santísima Cruz del 3 de mayo ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Nación.

La Festividad de la Santísima Cruz del 3 de Mayo de Huancané se inicia con la ascensión al calvario Poqopaqa el 1 de mayo. La subida comienza a las 2 de la tarde, llegando alrededor de las cinco al centro, lugar donde permanece la Cruz Grande. Durante esa noche y la madrugada del día siguiente, se realiza la velación de esta cruz en el cerro.

Es importante anotar que, simultáneamente, se velan otras cruces en la cumbre: la segunda Cruz (o Cruz de la Punta) y la Cruz de los Maestros, ubicada en el Bosque. Al amanecer del 2 de mayo, se organiza el descenso de la Cruz para celebrar una misa en el actual Mercado de Huancané, espacio que reemplazó a La Pampa como sede de esta liturgia.

La fiesta de las cruces de Huancané ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Nación.

Posteriormente, los fieles se dirigen a la Plazuela Grau. Allí, las diversas cruces son adornadas en andas para ser trasladadas, a partir de las 2 de la tarde, al Templo Mayor Santiago Apóstol. Las imágenes permanecen en el templo hasta el día siguiente, cuando se lleva a cabo la Solemne Procesión de Fiesta, que recorre desde el atrio del templo hasta la casa del Alferado.

En la actualidad, la festividad se extiende por cinco días, donde abundan la comida y la cerveza para los invitados, quienes bailan por calles al compás de los sikuris. Debido a su complejidad, esta tradición no solo exige una descripción cronológica, sino también un análisis de los vínculos sociales que genera. Este acontecimiento cobra cada vez más relevancia, expandiendo su influencia a ciudades como Arequipa, Lima, Cusco y Puno.

Danza ancestral Los Puli Pulis de Huancané.

¿DESDE CUÁNDO SE FESTEJA LA SANTÍSIMA CRUZ DE MAYO?

Esta celebración se remonta a la construcción del templo de Santiago Apóstol de Huancané. Según la documentación de la época, la edificación comenzó en 1674 bajo la dirección del maestro albañil Pascual José de la Fuente, quien recibió por el trabajo la suma de 2 800 pesos corrientes.

De acuerdo con la cosmogonía andina, un campesino halló parte de la cruz que se custodia en el templo de Carabuco (Bolivia). Dicha versión goza de gran aceptación, ya que se identifica como el madero donde falleció Thunupa. Por otro lado, existe el relato de un pastor que descubrió la imagen en el cerro Poqopaka (Huancané), origen de lo que hoy se conoce como la Cruz de Mayo.

Danza guerrera Los Chiriwanos de Huancané. Foto de Uriel Montúfar Butrón.

PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN

Cabe destacar que el profesor Leoncio Mamani Coaquira impulsó la declaratoria de la Festividad de la Santísima Cruz del 3 de mayo de Huancané como Patrimonio Cultural de la Nación, lograda el 2 de septiembre de 2015 mediante la Resolución Viceministerial N.º 122-2015-VMPCIC-MC.

Además, la Festividad de la Santísima Cruz es también una expresión de identidad cultural. A través de ella se transmiten valores, conocimientos y prácticas de generación en generación. Las danzas, por ejemplo, no solo tienen un componente estético, sino que narran historias, simbolizan luchas y representan la cosmovisión de los pueblos andinos.

La declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación reconoce precisamente este valor intangible. No se trata únicamente de preservar una festividad, sino de proteger un conjunto de saberes, creencias y prácticas que forman parte del tejido social del país. En un contexto de globalización y cambios acelerados, este reconocimiento busca fortalecer la identidad cultural y promover el respeto por la diversidad.

Desde temprana edad, los niños practican el sikuri en Huancané.

Sin embargo, la preservación de esta festividad enfrenta desafíos. La migración, la urbanización y la pérdida de interés de las nuevas generaciones pueden poner en riesgo su continuidad. Por ello, es fundamental que tanto las autoridades como la sociedad civil impulsen acciones de salvaguarda, como la educación intercultural, el apoyo a las comunidades organizadoras y la difusión de estas tradiciones.

Asimismo, la festividad tiene un importante potencial turístico. Cada año, miles de visitantes nacionales y extranjeros acuden a las distintas localidades para presenciar las celebraciones. Esto genera oportunidades económicas para las comunidades, pero también plantea la necesidad de un manejo responsable que evite la mercantilización excesiva o la pérdida de autenticidad.

En Arequipa, por ejemplo, la celebración de la Santísima Cruz se vive con especial fervor en distritos tradicionales y zonas rurales, donde las cruces son llevadas en procesión entre cantos y oraciones, acompañadas de danzas típicas y compartir comunitario. Estas expresiones reflejan el vínculo profundo entre fe, cultura y territorio.

Conjuntos de sikuris amenizan la fiesta de las cruces de Huancané.

La Festividad de la Santísima Cruz es, en esencia, una manifestación viva que resume la historia y la diversidad del Perú. Su reconocimiento como Patrimonio Cultural de la Nación no solo es un acto simbólico, sino un compromiso colectivo para proteger y valorar una tradición que sigue latiendo en el corazón de sus pueblos.

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