El regreso del sarampión: enfermedad que se creía estaba controlada
Es prioritario vacunar a los pequeños de la casa. El sarampión, una enfermedad que durante años parecía estar bajo control gracias a las campañas de vacunación masiva, ha vuelto a convertirse en una amenaza sanitaria mundial. El reciente incremento de casos en diferentes países y la confirmación de transmisión local en el Perú encendieron las alertas de las autoridades de salud, que hoy enfrentan el desafío de contener un virus altamente contagioso y potencialmente mortal, especialmente entre niños no vacunados.
En este contexto, el Ministerio de Salud (Minsa) informó que distribuyó más de 1 millón 185 mil dosis de vacunas contra el sarampión en todo el país durante el segundo trimestre del 2026, cifra que supera en 17.5 % la programación inicial prevista para este año. La medida busca reforzar la inmunización frente al brote activo y evitar una expansión mayor de la enfermedad.
El sarampión no es una enfermedad nueva. Se trata de uno de los virus más antiguos y contagiosos conocidos por la humanidad. Antes de la existencia de las vacunas, millones de personas enfermaban cada año y miles morían por complicaciones respiratorias, neurológicas y gastrointestinales.

Una enfermedad antigua que parecía derrotada
La vacuna contra el sarampión comenzó a aplicarse masivamente en la década de 1960 y representó uno de los mayores avances de la salud pública mundial. Gracias a ello, muchos países lograron reducir drásticamente los contagios e incluso declarar eliminada la circulación local del virus.
En América, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) declaró al continente libre de sarampión endémico en 2016. Sin embargo, esa victoria sanitaria comenzó a debilitarse pocos años después debido a la caída en las tasas de vacunación, el aumento de movimientos antivacunas y las interrupciones de los servicios de salud durante la pandemia de la COVID-19.
El virus reapareció con fuerza en distintas regiones del mundo entre 2018 y 2019. Países de Europa, Asia y América registraron brotes importantes. En el caso del Perú, aunque durante varios años solo se reportaban casos importados, el escenario cambió en 2026 con la confirmación de transmisión local en la región Puno y el riesgo elevado de expansión hacia otras regiones como Arequipa, Cusco, Moquegua y Tacna.
Especialistas advierten que el sarampión suele reaparecer cuando disminuye la cobertura de vacunación. Para evitar brotes, al menos el 95 % de la población infantil debe estar protegida con dos dosis de vacuna. Si esa barrera baja, el virus encuentra nuevamente espacio para propagarse.
¿Por qué el sarampión es tan contagioso?
El sarampión es causado por un virus que se transmite por el aire mediante gotas respiratorias expulsadas al hablar, toser o estornudar. Su capacidad de contagio es extremadamente alta. Una persona infectada puede transmitir la enfermedad hasta a 18 personas susceptibles en espacios cerrados o con poca ventilación.
Lo más preocupante es que el virus puede permanecer suspendido en el ambiente hasta dos horas después de que una persona infectada abandone el lugar. Además, alguien puede contagiar incluso antes de presentar las erupciones típicas en la piel.
Por esa razón, los brotes suelen expandirse rápidamente en colegios, guarderías, hospitales y zonas con baja cobertura de vacunación.

¿A quiénes afecta más?
Adultos mayores deben protegerse con vacuna de refuerzo.
Aunque cualquier persona no vacunada puede contagiarse, los más vulnerables son:
- Niños menores de cinco años.
- Bebés que aún no reciben la vacuna.
- Personas con desnutrición.
- Adultos mayores.
- Personas inmunosuprimidas.
- Gestantes.
- Personas que no completaron sus dosis de vacunación.
Las complicaciones más graves suelen presentarse en menores de edad. Entre ellas destacan neumonía, encefalitis, diarrea severa, infecciones del oído e incluso ceguera. En casos extremos, la enfermedad puede provocar la muerte.
El Minsa recordó que la vacuna triple viral protege contra sarampión, rubéola y paperas. La primera dosis debe aplicarse a los 12 meses y la segunda a los 18 meses. Los menores de 10 años que no hayan completado su esquema aún pueden recibir la inmunización.
Los síntomas que no deben ignorarse
El sarampión suele confundirse inicialmente con una gripe fuerte. Los síntomas aparecen entre 7 y 14 días después del contagio.
Las señales más frecuentes son:
- Fiebre alta.
- Tos persistente.
- Congestión nasal.
- Ojos rojos y llorosos.
- Decaimiento general.
- Manchas blancas dentro de la boca.
- Erupciones rojizas en la piel.
Las manchas en la piel suelen comenzar en el rostro y luego extenderse al resto del cuerpo. La fiebre puede superar los 39 grados y mantenerse varios días.
Los médicos recomiendan acudir inmediatamente a un establecimiento de salud ante síntomas sospechosos, especialmente si el paciente tuvo contacto con personas enfermas o viajó recientemente a zonas con brotes activos.
El impacto de la pandemia y el retroceso en vacunación
Uno de los factores que explica el retorno del sarampión es la reducción de las campañas de vacunación durante la emergencia sanitaria por la COVID-19.
Millones de niños en el mundo dejaron de recibir vacunas debido al cierre temporal de servicios de salud, el miedo de los padres a acudir a hospitales y la saturación de los sistemas sanitarios.
En el Perú, la cobertura también cayó en varias regiones. Esto generó bolsas de población vulnerable donde el virus puede expandirse rápidamente.
A ello se suma la difusión de información falsa sobre vacunas en redes sociales. Organismos internacionales han advertido que los movimientos antivacunas representan actualmente uno de los principales riesgos para la salud pública global.
Arequipa bajo vigilancia epidemiológica
Arequipa figura entre las regiones con riesgo elevado de propagación del virus debido a la conexión permanente con zonas donde ya existen contagios confirmados.
La Gerencia Regional de Salud activó cercos epidemiológicos, vigilancia intensiva y campañas de vacunación para evitar una expansión comunitaria.
Los establecimientos de salud también reforzaron protocolos de atención diferenciada para pacientes sospechosos, especialmente en hospitales de referencia.
En los últimos meses, las autoridades sanitarias insistieron en que miles de niños arequipeños aún no cuentan con sus esquemas completos de vacunación, situación que preocupa debido a la alta capacidad de transmisión del sarampión.
Emergencia sanitaria nacional
Frente al incremento del riesgo, el Gobierno declaró emergencia sanitaria por 90 días en regiones con transmisión confirmada y alto peligro de diseminación.
La medida contempla:
- Refuerzo masivo de vacunación.
- Monitoreo epidemiológico.
- Campañas informativas.
- Vigilancia en terminales y aeropuertos.
- Fortalecimiento de laboratorios.
- Atención rápida de casos sospechosos.
El Minsa informó que el incremento en la distribución de vacunas responde precisamente a esta situación de emergencia.
De acuerdo con el Centro Nacional de Abastecimiento de Recursos Estratégicos en Salud (Cenares), también se solicitaron 176 mil dosis adicionales para garantizar el abastecimiento oportuno en todas las regiones.
¿Cómo prevenir el sarampión?
La vacunación sigue siendo la principal herramienta para prevenir la enfermedad. Las autoridades sanitarias recalcan que las vacunas son seguras, gratuitas y efectivas.
Entre las principales recomendaciones figuran:
- Verificar el carnet de vacunación de los niños.
- Completar las dos dosis de la vacuna triple viral.
- Evitar el contacto con personas enfermas.
- Lavarse frecuentemente las manos.
- Utilizar mascarilla si existen síntomas respiratorios.
- Ventilar adecuadamente los ambientes.
- Acudir al médico ante fiebre y erupciones.
También se recomienda que los adultos revisen si cuentan con protección, especialmente quienes trabajan en colegios, centros de salud o lugares con alta concentración de personas.
Especialistas recuerdan que el sarampión no es una enfermedad “leve” ni “del pasado”. Antes de las vacunas causaba millones de muertes cada año y hoy continúa representando una amenaza cuando disminuye la inmunización.
La Organización Mundial de la Salud advierte que el retroceso en vacunación podría provocar nuevos brotes globales en los próximos años si los países no fortalecen sus programas de inmunización.
En el Perú, las autoridades sanitarias insisten en que aún es posible contener la expansión del virus si se actúa rápidamente y se logra que las familias completen el esquema de vacunación de sus hijos.
El desafío no solo es médico, sino también social. La confianza en las vacunas, la información adecuada y la prevención serán claves para evitar que una enfermedad que parecía controlada vuelva a convertirse en una crisis sanitaria de gran magnitud.
