Alcaldes cuestionados buscan llegar a la Municipalidad Provincial de Arequipa
Burgomaestres de Alto Selva Alegre, Sachaca, Cerro Colorado y Socabaya entraron a la carrera por la Municipalidad Provincial de Arequipa, pero sus distritos arrastraron obras observadas, proyectos con bajo avance, brechas en servicios y reclamos vecinales.
ERM 2026
Al menos cuatro alcaldes distritales en ejercicio buscan llegar a la Municipalidad Provincial de Arequipa (MPA) en medio de gestiones cuestionadas por obras inconclusas, proyectos observados, baja ejecución presupuestal y servicios públicos que no terminaron de responder a las demandas de sus vecinos.
Alfredo Benavente Godoy, de Alto Selva Alegre; Renzo Salas Herrera, de Sachaca; Manuel Vera Paredes, de Cerro Colorado; y Roberto Muñoz Pinto, de Socabaya, aparecieron en el escenario electoral provincial con un reto mayor: convencer a Arequipa de que pueden administrar la ciudad cuando sus propios distritos aún exhiben saldos pendientes.
El debate no se reducirá a nombres, partidos o alianzas. En una elección provincial marcada por problemas de transporte, residuos sólidos, seguridad, obras viales y ordenamiento urbano, el principal filtro ciudadano será la gestión real que cada autoridad dejó en el territorio que gobernó desde 2023.

En Alto Selva Alegre (ASA), Alfredo Benavente Godoy llegó a la carrera provincial con un balance que no podía reducirse al anuncio de obras. Su rendición de cuentas 2025 mostró una ejecución presupuestal general alta, con S/ 71.9 millones devengados de un PIM de S/ 80.8 millones; sin embargo, el contraste apareció en el presupuesto participativo, donde la comuna ejecutó S/ 13.4 millones de S/ 24.7 millones aprobados, apenas poco más de la mitad de lo programado.
El documento también registró 14 procedimientos de selección vigentes por S/ 11.4 millones. De ese total, 5 correspondían a obras por S/ 9 millones, mientras que el resto estuvo distribuido entre consultorías, servicios y bienes. Ese dato permitió medir la gestión más allá del discurso: no bastaba presentar una cartera amplia, sino demostrar qué proyectos pasaron de la convocatoria a la ejecución efectiva y entrega final.
Así, Benavente pudo exhibir avance presupuestal y obras en marcha, como intervenciones viales y equipamientos municipales, pero su candidatura provincial quedó expuesta a una lectura más exigente: Alto Selva Alegre no solo debía mostrar gasto ejecutado, sino calidad de gasto, cumplimiento de obras participativas, corrección de observaciones y capacidad real de control interno antes de ofrecer administrar la provincia.

En Sachaca, Renzo Salas llegó a la competencia con obras emblemáticas que se convirtieron en su principal carga política. La propia rendición municipal informó que el nuevo Palacio Municipal tenía 15,34 % de avance, el Centro de Salud de Sachaca permanecía paralizado con 30 % de ejecución y el canal de Pampatay registraba apenas 11,97 %.
El Palacio Municipal, valorizado en más de S/ 12 millones, fue observado por la Contraloría por presuntas deficiencias en calidad estructural, supervisión técnica y transparencia administrativa. El proyecto, presentado como una nueva sede institucional, terminó convertido en un caso que obligó a la gestión de Salas a responder por la forma en que se ejecutaron partidas sensibles de concreto armado.
A ese escenario se sumó la piscina municipal de Pampa de Camarones, con inversión superior a S/ 11 millones, que enfrentó problemas antes de consolidar su avance por condiciones no previstas en el expediente técnico. En términos políticos, Sachaca dejó una lección clara: las obras grandes no fortalecen una candidatura si llegan acompañadas de retrasos, observaciones o deficiencias de planificación.
En Cerro Colorado, Manuel Vera administró uno de los distritos más grandes, poblados y presupuestalmente relevantes de Arequipa. Su gestión exhibió una cartera amplia de inversiones en movilidad urbana, educación, seguridad ciudadana, servicios municipales, espacios públicos y vías en sectores como Semirural Pachacútec, José María Arguedas, Villa Progreso y Villa Los Próceres.

Pero el tamaño del presupuesto también hizo más visible sus brechas. En la primera rendición de cuentas de 2025, la municipalidad reportó un PIM de inversiones superior a S/ 118 millones y una ejecución devengada cercana al 16,45 % al corte de mayo, cifra que abrió cuestionamientos sobre la velocidad real para convertir presupuesto en obras terminadas.
Cerro Colorado también reconoció déficits en servicios básicos: más de S/ 2.3 millones en residuos sólidos, más de S/ 2.6 millones en seguridad ciudadana y más de S/ 2.5 millones en mantenimiento de áreas verdes. Para Vera, el desafío electoral será explicar por qué un distrito con alta recaudación, canon y presión urbana siguió mostrando carencias en servicios diarios.

En Socabaya, Roberto Muñoz Pinto enfrentó uno de los balances más delicados. En la audiencia pública de mayo de 2025, la comuna reportó una ejecución de proyectos de inversión de 23 %, con obras de bajo avance como la Villa Olímpica San Martín con 17.6 %, el Complejo Multideportivo Valeriano López con 4 % y proyectos educativos como Ciudad Mi Trabajo sin devengado.
La Contraloría también observó una obra vial en Horacio Zeballos Gámez III etapa, valorizada en más de S/ 2.5 millones, pese a que fue recepcionada por la municipalidad. El informe advirtió de fisuras, acabados deficientes, problemas en juntas de concreto, rampas mal diseñadas y riesgos para la durabilidad de una intervención destinada a mejorar la transitabilidad vecinal.
El caso de Socabaya dejó el cuestionamiento más directo: si una gestión no logró cerrar adecuadamente obras barriales, proyectos deportivos, infraestructura educativa y vías locales, su salto a la Municipalidad Provincial de Arequipa quedará expuesto al contraste entre discurso electoral y resultados verificables. La campaña obligará a estos alcaldes a responder no solo qué prometen para Arequipa, sino qué dejaron realmente en los distritos que hoy gobiernan.
