Décadas de sedimentación comprometen utilidad de represa del Chili Regulado
La represa Aguada Blanca enfrenta la reducción progresiva de su capacidad útil debido a la acumulación de sedimentos registrada durante décadas. La infraestructura fue diseñada para almacenar 43.52 hectómetros cúbicos (hm³), pero actualmente su capacidad útil máxima llega a 22.128 hm³. Para Huber Valdivia Pinto, exdirector de Autodema y exviceministro de Agricultura, esta pérdida pone en riesgo su función dentro del sistema regulado del río Chili, por lo que planteó la necesidad de construir una nueva presa compensadora y reguladora para la cuenca.
El especialista explicó que Aguada Blanca no es una represa destinada principalmente al almacenamiento, sino una infraestructura de regulación. Su función es recibir los aportes de los otros seis componentes ubicados en la parte alta de la cuenca del Chili y ordenar la entrega del recurso hídrico mediante un caudal constante de entre 9 y 10 metros cúbicos por segundo. “Aguada Blanca está al 50% de su capacidad debido a los sedimentos. Lo más probable es que a futuro ya no pueda ser usada como reguladora”, afirmó.
El exfuncionario señaló que la sedimentación responde a un problema acumulado durante más de 40 años de operación y cuestionó que no se hayan ejecutado acciones sostenidas para recuperar el volumen perdido. Explicó que existe una diferencia entre el mantenimiento rutinario de la infraestructura y la extracción de sedimentos, una labor que, según indicó, no se realiza actualmente. “Tras años sin esa intervención, hoy sale mucho más barato construir una nueva represa que efectuar la limpieza de Aguada Blanca”, sostuvo.
La afectación de Aguada Blanca forma parte de un problema mayor dentro del sistema Chili Regulado. La última batimetría realizada por el Proyecto Especial Integral Majes Siguas-Autodema, entidad encargada de administrar el sistema, determinó que la capacidad útil del conjunto de represas se redujo de 402 hm³ a 393 hm³ debido a la sedimentación acumulada en sus componentes. Sin embargo, el mayor impacto se concentra en Aguada Blanca porque recibe y regula los aportes de las demás represas.
Para Valdivia Pinto, la solución no debe limitarse a recuperar la infraestructura existente, sino que debe incorporar una nueva fuente de regulación hídrica para atender las necesidades futuras de la región. Advirtió que Arequipa enfrenta una creciente disputa por el recurso entre el consumo poblacional y la actividad agrícola, por lo que las decisiones sobre nuevas obras no pueden esperar hasta una situación de emergencia. “Siempre hablamos para el día siguiente. No tenemos la capacidad de ver a futuro, cuando la demanda hídrica supere la oferta disponible”, finalizó.
