Arequipa debe acelerar obras para enfrentar lluvias y sequías
EL NIÑO EXTRAORDINARIO AMENAZA AL PERÚ
La alta probabilidad de que el Perú enfrente un Fenómeno El Niño de intensidad extraordinaria durante el verano de 2027 ha encendido las alertas de las autoridades nacionales y regionales. El calentamiento sostenido del océano Pacífico frente a la costa peruana evidencia un escenario similar al registrado durante los históricos eventos de 1982-1983 y 1997-1998, considerados los más severos de las últimas décadas y que ocasionaron millonarias pérdidas económicas y humanas.
Especialistas señalan que un Niño costero extraordinario se configura cuando la temperatura superficial del mar supera los 3.5 grados Celsius durante cuatro meses consecutivos, condición que altera significativamente el comportamiento del clima en todo el territorio nacional. Mientras la costa norte suele enfrentar lluvias torrenciales, inundaciones y huaicos, la sierra sur, donde se ubica Arequipa, puede experimentar prolongadas sequías, déficit hídrico y una disminución de la producción agrícola.
Los antecedentes muestran la magnitud del problema. Entre 1982 y 1983, así como entre 1997 y 1998, El Niño extraordinario se prolongó durante 17 meses, provocando graves daños en infraestructura, agricultura, transporte y vivienda. Más recientemente, el Niño Costero de 2017 y el evento 2023-2024 también generaron importantes pérdidas económicas y afectaron diversas actividades productivas.
AREQUIPA, ENTRE INUNDACIONES Y SEQUÍAS
Aunque históricamente los mayores impactos se concentran en la costa norte, Arequipa figura entre los departamentos con distritos en riesgo muy alto tanto por movimientos en masa como por inundaciones, según el estudio elaborado por el Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED).
La región ya conoce los efectos de estos fenómenos. Durante los eventos lluviosos registrados entre 2023 y 2025 se produjeron huaicos, activación de quebradas, daños en carreteras, puentes y canales de riego, además de interrupciones en diversas vías de comunicación.
En lo que va del presente año, las autoridades regionales han identificado 63 puntos críticos vulnerables a inundaciones y deslizamientos en diferentes provincias. Sin embargo, solo una parte de ellos ha recibido intervenciones preventivas, situación que preocupa ante la posibilidad de un evento climático de mayor intensidad.
Las zonas altoandinas de Arequipa también enfrentan otro problema asociado a El Niño: la disminución de lluvias. La escasez de precipitaciones afecta directamente la disponibilidad de agua para consumo humano y agrícola, reduciendo la producción de cultivos como papa, maíz, habas y alfalfa, además de perjudicar la actividad ganadera.

IMPACTO ECONÓMICO
Los especialistas advierten que un evento extraordinario tendría consecuencias directas sobre la economía regional.
Arequipa es una de las principales regiones exportadoras del país gracias a la minería y la agroexportación. Sin embargo, sectores como la agricultura podrían verse seriamente afectados por las alteraciones del clima.
El aumento de las temperaturas modifica los ciclos biológicos de diversos cultivos, especialmente aquellos que requieren determinadas horas de frío para su adecuado desarrollo. Asimismo, las lluvias intensas pueden destruir infraestructura agrícola, canales de riego y vías de acceso a las zonas de producción.
El sector Pesquero tampoco está exento de riesgos. El calentamiento del mar provoca el desplazamiento de especies como la anchoveta, reduciendo las capturas y afectando la actividad industrial y artesanal.
A ello se suma la posibilidad de incrementos en los precios de alimentos debido a menores cosechas, lo que repercute directamente en el costo de vida de la población.

SALUD Y MEDIOAMBIENTE
El Niño extraordinario también representa un desafío para el sistema sanitario.
Las altas temperaturas favorecen la proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades como dengue y malaria, mientras que las variaciones térmicas incrementan los casos de infecciones respiratorias en las zonas altoandinas.
En Arequipa, además, las condiciones de sequedad durante determinados periodos elevan el riesgo de incendios forestales, como los registrados recientemente en diversas provincias del sur del país.
El estudio del CENEPRED identifica 263 distritos del país con riesgo muy alto por movimientos en masa y 113 distritos con riesgo muy alto por inundaciones, entre ellos localidades de Arequipa. El documento constituye una herramienta para que gobiernos regionales y municipales prioricen inversiones en prevención y reducción del riesgo de desastres.
Para Arequipa, especialistas consideran indispensable acelerar la ejecución de represas, defensas ribereñas, limpieza de torrenteras, reforzamiento de puentes, mantenimiento de canales y sistemas de drenaje, así como actualizar los planes de emergencia en coordinación con municipios, el Gobierno Regional e instituciones como Indeci y Senamhi.
La preparación también pasa por fortalecer los sistemas de alerta temprana y promover campañas de información dirigidas a la población para reducir los riesgos.
La experiencia de eventos anteriores demuestra que invertir en prevención resulta mucho menos costoso que enfrentar las consecuencias de un desastre. Ante un escenario con alta probabilidad de un nuevo Niño extraordinario, Arequipa tiene el reto de anticiparse y reforzar su capacidad de respuesta para proteger a la población, la infraestructura y sus principales actividades económicas.
