Clima seco por El Niño y la imprudencia humana amenazan 70 mil hectáreas de queñuales en Arequipa

Autoridades solicitan la creación de líneas de control en distritos clave para evitar que las llamas arrasen con bosques relictos de difícil recuperación

Por: Daniela Nickole Santander

La supervivencia de aproximadamente 70 mil hectáreas de bosques relictos de queñua en la franja altoandina de Arequipa se encuentra bajo grave amenaza debido a una ola de incendios forestales que, hasta el momento, registra más de 30 emergencias y más de 3,000 hectáreas arrasadas en la región. Reportes del Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) y autoridades locales confirman la destrucción de cobertura vegetal en distritos como Chiguata, Yura, Pocsi y Cabanaconde, así como en las provincias de La Unión, Caylloma, Castilla y Condesuyos. Este frágil ecosistema de queñuales, que requiere complejas labores de reforestación para recuperarse, enfrenta un riesgo crítico por la combinación del clima seco derivado del Fenómeno El Niño y las quemas agrícolas no controladas.

El administrador técnico del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) en Arequipa, Felipe González Dueñas, sostuvo que las prácticas humanas agrícolas constituyen el principal detonante de estos siniestros en la región. «Lamentablemente es la mano del ser humano la que está ocasionando nuestros incendios forestales. Ante el Fenómeno El Niño y el cambio climático, el escenario en la zona altoandina está seco y es susceptible a que cualquier fuego se propague; basta una chispa y un poco de viento para que se convierta en un incendio», advirtió la autoridad ambiental.

El funcionario explicó que costumbres como la quema de rastrojos de cosecha cerca de áreas forestales, la eliminación de maleza para la ampliación de la frontera agrícola y la renovación de pastos desencadenan las emergencias. Asimismo, González enfatizó la complejidad para sancionar a los responsables debido a la dificultad de identificarlos en flagrancia al momento de iniciar el fuego. «Las causas principales siguen siendo la quema de rastrojos de cosecha muy cerca al área forestal, la ampliación del área agrícola y la quema por renovación de pasturas; el escenario está listo para que el fuego se inicie por las condiciones que se dan», puntualizó.

A diferencia de las áreas de arbustos y pastizales que logran regenerarse de manera natural tras el paso del fuego, los bosques de queñua destruidos pierden su capacidad de autorrecuperación y exigen proyectos asistidos de restauración ambiental. Ante esta amenaza directa contra el patrimonio natural, el SERFOR solicitó ante el COER la instalación urgente de líneas de control y cortafuegos preventivos en sectores clave como Chiguata, Mosopuquio, Characato y Pocsi para proteger los cañuales antes de que las llamas ingresen a sus coberturas principales.

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