HDE: LA SALUD PÚBLICA SE REFLEJA EN LOS BAÑOS
Por Carlos Meneses

El GRA y la GERESA no pueden limitarse a financiar o anunciar soluciones cuando las deficiencias ya son inocultables. Deben asumir su responsabilidad y establecer un plan de mantenimiento que impida la repetición de estos problemas. Un hospital no cumple su misión únicamente con médicos, equipos o camas. También debe garantizar condiciones básicas para atender a las personas con dignidad. Que más de la mitad de sus baños estén fuera de servicio es una señal de alarma que las autoridades no pueden seguir ignorando.

El Hospital Regional Honorio Delgado, el establecimiento de mayor complejidad del sur del país, no puede ofrecer una atención digna si ni siquiera garantiza servicios higiénicos en condiciones adecuadas. Que 120 de sus 270 baños estén completamente inoperativos y otros 30 funcionen de manera restringida constituye una evidencia del deterioro de la infraestructura hospitalaria y de la incapacidad de las autoridades para atender necesidades elementales de un servicio público esencial.

La situación no apareció de un día para otro. Los 66 años de funcionamiento del nosocomio explican parte del desgaste, pero no justifican que se haya llegado a este nivel de abandono. La antigüedad de una infraestructura exige mantenimiento permanente, planificación y presupuesto oportuno. Cuando la reparación de instalaciones básicas se convierte en una emergencia, queda en evidencia que la prevención y la gestión no han funcionado como deberían.

Los S/400 mil que se requieren para rehabilitar los 150 baños afectados representan un gasto indispensable para recuperar condiciones mínimas de salubridad. Sin embargo, la pregunta es por qué se permitió que el problema alcanzara semejante magnitud antes de intervenir. El Gobierno Regional de Arequipa (GRA), responsable de financiar parte de las reparaciones mediante recursos del FONCOR, y la Gerencia Regional de Salud (GERESA), como instancia responsable de la gestión sanitaria regional, deben explicar qué acciones de mantenimiento se realizaron y por qué no fueron suficientes para evitar este deterioro.

No se trata de un asunto secundario ni de una simple incomodidad. Los servicios higiénicos son indispensables para pacientes, familiares y trabajadores, especialmente en un hospital que recibe a personas de Arequipa y de otras regiones del sur. La falta de baños operativos compromete las condiciones de higiene, afecta la dignidad de los usuarios y añade dificultades a quienes ya enfrentan enfermedades, largas esperas y limitaciones en la atención.

La dirección del hospital anuncia que las reparaciones avanzarán por etapas y que los trabajos concluirán antes de finalizar el año. El compromiso debe traducirse en resultados verificables, con un cronograma público, supervisión y rendición de cuentas sobre el uso de los recursos. No bastan las declaraciones ni la promesa de comprar inodoros, lavatorios y otros implementos. Se necesita comprobar que las instalaciones recuperadas funcionen y se mantengan operativas.

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