Zorritos rescatados inspiran a niñas y niños en Arequipa
Cuentos infantiles concientizan sobre el tráfico ilegal de fauna silvestre
Por: Daniela Santander Revilla
Proteger a los animales silvestres comienza por conocerlos y respetarlos desde pequeños. Con ese propósito, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) en Arequipa presentó su tercer cuento infantil, “Fernandito y Colitas”, una historia basada en dos zorritos que fueron víctimas del tráfico ilegal y lograron ser rescatados a tiempo. La iniciativa se desarrolla en el contexto de la Semana de la Vida Animal y la Semana Forestal Nacional, con la mirada puesta en la educación ambiental.
El cuento no solo busca llegar a los niños, sino también a las familias y a los colegios. “Ellos son una pequeña esponja que nos va a ayudar a recepcionar este tipo de conocimientos y a través de ellos llegar a sus padres y a la comunidad educativa”, explica Luis Rodríguez Dueñas, administrador técnico de Serfor en Arequipa. El caso de Fernandito y Colitas evidencia el daño real que provoca el tráfico ilegal de fauna silvestre, uno de los zorritos perdió parte de su cola por una creencia equivocada de que trae suerte.

Aunque ambos fueron salvados y recuperaron su salud, nunca podrán volver a la vida silvestre. “Fueron extraídos del seno familiar muy tiernos y quedaron condenados a vivir en cautividad”, lamenta Rodríguez. Hoy permanecen bajo cuidados veterinarios en el Parque de las Leyendas, donde sirven como símbolo de concienciación sobre lo que ocurre cuando se arranca a un animal de su ecosistema.
Este es el tercer libro de una serie que visibiliza historias reales de especies protegidas. Los anteriores cuentan el rescate de una Huanaca que volvió a la naturaleza y del cóndor “Wayra”, el primero operado en Arequipa y hoy libre en el Colca. Para Serfor, la educación es clave para frenar el tráfico y la crueldad. “Queremos crear una conciencia de cuidado y preservación de nuestra fauna silvestre”, enfatiza Rodríguez. Con acciones como esta, se espera que las nuevas generaciones crezcan entendiendo que los animales no son mascotas, ni objetos, sino seres que merecen vivir en libertad.

