Jorge Nieto inicia gira nacional para agradecer respaldo electoral
Por Rocío Velazco C.
El respaldo mayoritario obtenido en Arequipa durante las últimas elecciones no ha sido interpretado como un simple resultado en las urnas, sino como una señal política cargada de simbolismo. Para el líder del Partido Buen Gobierno, Jorge Nieto Montesinos, la victoria en la Ciudad Blanca representa una reafirmación de principios y una conexión profunda con una tierra históricamente asociada a la libertad, la rebeldía y la construcción de ciudadanía, refirió en una entrevista exclusiva brindada a diario El Pueblo.
SOSTIENE QUE SE NECESITAN NUEVOS LÍDERES
Arequipa, con su tradición de levantamientos y su identidad forjada entre adoquines, volcanes y pólvora, ha vuelto a posicionarse como un referente político nacional. En esta oportunidad, el voto arequipeño no solo expresó una preferencia electoral, sino también una demanda acumulada frente a la crisis de representación que atraviesa el país. Para el candidato, este respaldo tiene además un componente personal: su identidad se construyó en esta región, influenciada por relatos como Jorge, el hijo del pueblo, obra que marcó a generaciones con su mensaje de lucha por la justicia y el bien común.
Durante la campaña, esa conexión se hizo evidente. Recorridos por barrios, mercados y plazas dejaron ver una adhesión sostenida, especialmente entre los jóvenes. Las manifestaciones de apoyo, desde gestos simbólicos hasta multitudinarios mitines, consolidaron la percepción de que la propuesta del Buen Gobierno había logrado calar en una ciudadanía que busca alternativas frente al desgaste del sistema político tradicional, no solo de Arequipa, sino de todo el país.
Sin embargo, el resultado nacional, que ubicó a esta organización en el cuarto lugar, no es visto como un retroceso. Por el contrario, es interpretado como el inicio de una etapa. “La política es una maratón, no un sprint”, sostienen desde la dirigencia, subrayando que el objetivo no es una victoria inmediata, sino la construcción de un proyecto político sostenido en el tiempo. En esa línea, el partido apuesta por la formación de nuevos liderazgos, con énfasis en la ética, la preparación técnica y la capacidad de representar intereses colectivos.
ANALIZA COYUNTURA ACTUAL
El análisis del escenario electoral revela un panorama complejo. A pesar de las advertencias sobre prácticas cuestionables en algunas organizaciones políticas, el electorado ha respaldado a partidos vinculados a denuncias de corrupción o a iniciativas legislativas controvertidas. Frente a ello, el Buen Gobierno reivindica su posición como una de las pocas fuerzas sin cuestionamientos éticos dentro de los primeros lugares, precisó Nieto Montesinos.
No obstante, reconocen que el sistema político aún enfrenta desafíos estructurales. La metáfora de la “hidra del mal”, utilizada para describir redes de corrupción e intereses enquistados, refleja la percepción de que, aunque se han logrado avances, persisten núcleos de poder que deben ser desmontados con acción política constante y coherente.
En este contexto, la posibilidad de alianzas o respaldos en una eventual segunda vuelta es evaluada con cautela. Desde el partido se insiste en que cualquier decisión debe estar guiada por principios y no por cálculos coyunturales. La coherencia ética, aseguran, es la base sobre la cual se debe construir cualquier acuerdo político.
La mirada inmediata, sin embargo, se dirige hacia las elecciones regionales y municipales. Para estos procesos, el partido ha anunciado la aplicación de filtros rigurosos en la selección de candidatos. No solo se evaluará la ausencia de antecedentes por corrupción, sino también conductas personales, como casos de violencia familiar o incumplimiento de responsabilidades parentales. La intención es garantizar que quienes accedan a cargos públicos representen un estándar ético elevado.
Además, se priorizará la capacidad técnica. El partido busca candidatos que no solo tengan integridad, sino también propuestas viables para el desarrollo de sus localidades. Este proceso incluye evaluaciones a nivel regional y la validación final por un comité nacional, en un intento por profesionalizar la política desde su base.
En paralelo, se ha descartado —al menos en el corto plazo— una eventual candidatura del líder al gobierno regional de Arequipa, pese a las voces que lo impulsan. Su prioridad, afirma, es consolidar una organización de alcance nacional, capaz de trascender coyunturas electorales y convertirse en una alternativa real de gobierno.
Este objetivo implica extender la presencia del partido a zonas históricamente relegadas, como comunidades amazónicas, pueblos indígenas y sectores afroperuanos. La apuesta es construir una estructura política que represente la diversidad del país y que canalice demandas históricas desde una perspectiva inclusiva.
FORMACIÓN DE LÍDERES
La formación de jóvenes líderes es otro eje central. En un contexto donde la política enfrenta altos niveles de desconfianza, el partido busca atraer a nuevas generaciones con vocación de servicio y compromiso con el cambio. La idea es formar cuadros que no solo compitan electoralmente, sino que también contribuyan a elevar la calidad del debate público.
Arequipa, en este escenario, se presenta como el punto de partida. El “grito de libertad” que históricamente ha caracterizado a la región es asumido como una inspiración para construir una nueva institucionalidad. Una que no solo responda a las demandas actuales, sino que también siente las bases de un país más justo, transparente y descentralizado.
El desafío es enorme. Pero en medio de la incertidumbre política y el desgaste institucional, el mensaje que emerge desde el sur es claro: la construcción de un buen gobierno no es tarea de una elección, sino de un proceso sostenido que exige coherencia, trabajo y, sobre todo, la capacidad de escuchar a la ciudadanía.
