En Arequipa debemos estar más atentos al sarampión que al Hantavirus
Por Jorge Turpo R.
Mientras la alarma mundial se concentra en el hantavirus detectado en Argentina, el pediatra Johnny Paz Valderrama advierte que la verdadera amenaza en el sur es el avance del sarampión. Puno ya reporta 196 casos. El médico alerta que los hospitales arequipeños aún no tienen protocolos definidos y pide reforzar urgentemente la vacunación infantil.
SALUD PÚBLICA EN RIESGO
La alarma mundial por los casos de hantavirus detectados en un crucero que partió de Argentina también ha generado preocupación en el Perú. Las redes sociales se han llenado de advertencias, videos y mensajes sobre un posible riesgo sanitario. Sin embargo, para el médico pediatra Johnny Paz Valderrama, la verdadera amenaza para Arequipa no está en ese virus lejano, sino en un enemigo mucho más cercano y peligroso: el sarampión.
“El sarampión de lejos es nuestra principal preocupación en la salud de los arequipeños. Lo tenemos tan cerca y es cuestión de tiempo para que empecemos a registrar casos en Arequipa”, advierte el especialista del Hospital Regional Honorio Delgado.
La preocupación no es exagerada. En Puno, región vecina y con permanente intercambio comercial y humano con Arequipa, ya se confirmaron 196 casos de sarampión. De las 529 muestras procesadas, más de un tercio resultaron positivas. Juliaca concentra 107 pacientes identificados y el distrito de San Miguel otros 34 afectados. También se reportaron casos en Lima.
En Arequipa ya hubo pacientes sospechosos, aunque finalmente fueron descartados. Pero para Paz Valderrama el problema no es si aparecerán contagios, sino cuándo ocurrirá.
“El contacto frecuente y permanente con la población puneña hace que en cualquier momento aparezcan casos en Arequipa. Lo peor es que no estamos preparados para eso”, sostiene.
El médico asegura que ni el Hospital Honorio Delgado ni el Hospital Goyeneche han establecido todavía protocolos específicos de atención frente a eventuales casos de sarampión, pese a la cercanía del brote.
La preocupación se incrementa porque el sarampión no es una enfermedad leve. Aunque muchas personas la relacionan solo con fiebre y erupciones en la piel, puede dejar secuelas graves en los niños.
“El sarampión puede producir daños neurológicos irreparables e incluso provocar la muerte. Por eso es fundamental que los padres vacunen a sus hijos apenas cumplan un año”, remarca.
Paz Valderrama considera que la atención mediática se ha desviado hacia el hantavirus debido al impacto internacional del caso argentino, mientras enfermedades mucho más cercanas reciben escasa atención pública.
“El problema es que se está generando una especie de pánico por algo lejano y se está dejando de mirar las enfermedades que realmente afectan al país”, afirma.
El hantavirus es una enfermedad transmitida por roedores silvestres. En el Perú sí existen variantes de este virus, pero muy diferentes a la que ha causado alarma en Argentina. Según explica el pediatra, en territorio peruano solo se reportaron casos aislados en Loreto.
“Hemos tenido ocho casos, un fallecido, dos hospitalizados y el resto leves. Todos en Loreto. No hubo transmisión de persona a persona”, precisa.
La situación argentina es distinta porque allí circula el denominado “virus Andes”, una variante que sí tendría capacidad de contagio entre humanos. Ese detalle es el que ha generado preocupación internacional.
Sin embargo, el especialista explica que esa variante no llega al Perú por razones geográficas.
“La cordillera de los Andes funciona como un escudo natural. Los ratones de cola larga que transmiten el virus no cruzan la cordillera hacia este lado del continente”, señala.
Además, recuerda que el hantavirus tampoco se transmite por el aire como ocurrió con el Covid-19, sino principalmente por contacto físico con fluidos contaminados.
Los síntomas iniciales se parecen a una gripe severa: fiebre, dolor muscular, agotamiento y cefaleas. Pero cuando la enfermedad evoluciona puede generar acumulación de líquido en los pulmones y provocar la muerte, ya que no existe tratamiento específico.
Aun así, para Paz Valderrama el problema sanitario más serio relacionado con roedores en el Perú no es el hantavirus, sino la leptospirosis.
“La leptospirosis sí está provocando muertes y no se le presta la atención debida”, cuestiona.
Esta enfermedad bacteriana se transmite por contacto con agua o superficies contaminadas con orina de ratas. Está estrechamente ligada a malas condiciones sanitarias, sistemas deficientes de alcantarillado y acumulación de aguas servidas.
En lo que va del año ya se registraron 19 fallecidos por leptospirosis en el país: cinco en Piura, tres en Lima y el resto en otras regiones. En Tumbes se confirmaron 135 casos y existen otros 216 sospechosos o probables.
El mercado Modelo de Tumbes incluso fue identificado como un foco de infección.
“Ahí está el verdadero problema cuando el Estado abandona la infraestructura sanitaria”, sostiene el médico.
Para Paz Valderrama, la alarma por el hantavirus debería servir para algo más importante que es entender que el país sigue arrastrando graves problemas de salud pública vinculados a la falta de vacunación y al abandono de los sistemas básicos de saneamiento.
“Más que preocuparnos por una enfermedad lejana, deberíamos reaccionar frente a las enfermedades que sí están entre nosotros, como el sarampión y la leptospirosis”, concluye.
