Empezó el fracaso de empresas del SIT y perderán concesión por incumplir contrato

Por Jorge Turpo R.

Megabus perdería la concesión en su ruta a Uchumayo. Miles de pasajeros padecen diariamente un servicio caótico, inseguro y cada vez más desbordado.

INFORMALES SIGUEN GANANDO TERRENO

El transporte público de Arequipa atraviesa uno de sus momentos más críticos. A los problemas históricos del caos vehicular, las largas esperas, el maltrato a los pasajeros y el crecimiento descontrolado de la informalidad, ahora se suma el nuevo riesgo que es el fracaso de algunas empresas del Sistema Integrado de Transportes (SIT), que podrían perder la concesión de sus rutas por incumplir contratos firmados con la Municipalidad Provincial de Arequipa.

El caso más delicado es el de la empresa Megabus, que brinda servicio hacia el distrito de Uchumayo. La compañía ya recibió notificaciones notariales debido a incumplimientos contractuales.

Según se conoció, no amplió su flota vehicular y tampoco renovó su carta fianza, requisitos establecidos dentro de las obligaciones del SIT.

Esta situación podría derivar en el inicio del procedimiento de resolución del contrato de concesión.

El problema no es menor. Miles de pobladores de Uchumayo dependen diariamente de este servicio para trasladarse al centro de la ciudad, trabajar, estudiar o realizar actividades comerciales.

Por ello, la Municipalidad Distrital de Uchumayo emitió un pronunciamiento público expresando su preocupación por las consecuencias sociales que podría generar la salida de Megabus.

En el documento, la comuna distrital solicita que la Municipalidad Provincial evalúe la situación “de manera responsable”, priorizando la continuidad del servicio de transporte urbano y evitando conflictos sociales.

En otras palabras, el municipio distrital pide que no se retire la concesión a la empresa mientras no exista una alternativa que garantice el traslado de la población.

El vacío dejado por el deficiente servicio formal ya empezó a ser ocupado por el transporte informal.

En Uchumayo han proliferado las llamadas “loncheritas”, unidades pequeñas que operan sin respetar las reglas del SIT y que cobran tarifas superiores al pasaje oficial de un sol con treinta céntimos establecido para las empresas concesionarias.

El regidor provincial José Suárez Llerena, presidente de la comisión de Transportes del Concejo Provincial, explicó que el procedimiento para resolver el contrato corresponde a la Gerencia de Transportes de la comuna provincial.

No obstante, todavía no se sabe si la situación llegará a ese extremo o si finalmente se alcanzará algún entendimiento con la empresa Megabus.

Pero Uchumayo no es el único distrito donde el SIT evidencia señales de agotamiento. El mismo problema se repite en Sachaca, en la parte alta de Mariano Melgar, Miraflores y Paucarpata, donde los colectivos y vehículos informales han ganado terreno debido a la insuficiencia del servicio formal.

En el cono norte, las “loncheritas” prácticamente dominan las rutas hacia asociaciones de vivienda y pueblos jóvenes.

La situación revela la paradoja preocupante de que mientras las empresas formales enfrentan exigencias técnicas, administrativas y económicas, el transporte informal continúa creciendo sin mayor control.

LES CONVIENE

Algunos gerentes de empresas del SIT, que prefirieron mantener su identidad en reserva, admitieron al diario El Pueblo que incluso les resultaría más rentable abandonar el sistema y pasar a la informalidad.

“Ganaríamos mucho más. No tendríamos exigencias, podríamos cobrar tarifas diferenciadas y recuperaríamos rápidamente los 18 mil soles de la carta fianza”, comentó uno de ellos.

Los empresarios aseguran que la expansión del transporte informal terminó por destruir la rentabilidad del SIT. Sostienen que la Municipalidad Provincial permitió durante años una competencia desleal que debilitó económicamente a las empresas concesionarias.

“Conviene ser informal. No estás sujeto al municipio y puedes cobrar lo que quieras”, manifestó otro gerente consultado.

Según explican, las unidades informales trabajan sin horarios fijos, crean sus propios paraderos, modifican rutas y no cumplen las obligaciones que sí se exigen a las empresas concesionarias.

A ello se suma el reciente anuncio de la alcaldesa provincial, Ruccy Oscco, quien planteó exigir nuevamente la presencia de cobradores en las unidades de transporte, una medida que genera rechazo entre los empresarios por el incremento de costos operativos.

“A nosotros se nos exige todo. Mientras tanto, los informales tienen carta libre”, reclamó uno de los representantes empresariales.

Algunos operadores del SIT reconocen que todavía existen empresas que realizan esfuerzos por mejorar sus flotas, cumplir horarios y ofrecer un mejor servicio.

El problema es que dichas inversiones terminan siendo insuficientes frente al avance de la informalidad.

Mientras tanto, los más perjudicados siguen siendo los pasajeros. En horas punta, viajar en Arequipa se ha convertido en una experiencia caótica. Los usuarios soportan buses abarrotados, tiempos de espera impredecibles y rutas que no cubren adecuadamente la demanda.

Muchos ciudadanos terminan pagando más dinero para movilizarse en vehículos informales ante la falta de alternativas eficientes.

Después de más de una década de intentos fallidos, el SIT continúa en fase preoperativa. Distintas gestiones municipales prometieron solucionar el problema del transporte público, pero ninguna logró consolidar una verdadera reforma. Ocurrió durante las administraciones de Alfredo Zegarra y Omar Candia Aguilar, y hoy el panorama parece repetirse.

El resultado es evidente, Arequipa tiene un sistema formal debilitado, empresas al borde del colapso y una informalidad que avanza sin freno.

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