Empresarios mantienen confianza en

la economía pese al escenario electoral

El sector empresarial mantiene una percepción favorable sobre la evolución de la economía peruana.

La autonomía del Banco Central de Reserva es fundamental para el desarrollo económico.

En medio de un contexto político marcado por la segunda vuelta presidencial y la expectativa sobre el rumbo económico que tomará el país en los próximos años, la mayoría de indicadores de expectativas empresariales en el Perú se mantuvieron en terreno optimista durante mayo de 2026. Así lo informó el Banco Central de Reserva (BCR), que reportó una mejora en varios índices vinculados a inversión, contratación de personal, demanda y desempeño económico.






El reporte del ente emisor evidencia que, pese a la incertidumbre propia de un proceso electoral polarizado, el sector empresarial mantiene una percepción favorable sobre la evolución de la economía peruana, especialmente en el mediano y largo plazo.

Uno de los principales indicadores analizados por el BCR es el relacionado con las expectativas sobre el desempeño de la economía nacional. A tres meses, el índice subió de 44,6 puntos en abril a 46,2 en mayo. Aunque todavía se mantiene por debajo de la barrera de los 50 puntos —que divide el tramo pesimista del optimista— muestra una recuperación respecto al mes previo.

Sin embargo, la mejora más significativa se observa en las expectativas a 12 meses. En este caso, el indicador avanzó de 51,2 a 55,9 puntos, consolidándose claramente en terreno optimista y reflejando una visión más positiva de las empresas sobre el futuro económico del país.

La misma tendencia se observa en las expectativas sobre el desempeño de los sectores productivos. El índice a tres meses se ubicó en 50 puntos, ligeramente por debajo de los 51,1 registrados en abril, mientras que a 12 meses aumentó de 56,5 a 58,8 puntos.

Según economistas, estas cifras reflejan que el empresariado percibe un escenario de recuperación gradual, impulsado por la estabilidad macroeconómica, el control de la inflación y el dinamismo de actividades estratégicas como minería, agroexportación, construcción y comercio.

Otro aspecto relevante del informe corresponde a la situación de las propias empresas. El indicador de expectativas empresariales a tres meses pasó de 55,1 a 53,8 puntos, manteniéndose aún en terreno positivo. A 12 meses, el índice se elevó de 60,9 a 63,4 puntos, uno de los niveles más altos registrados en los últimos meses.

La percepción favorable también se refleja en las proyecciones de demanda de productos. El índice a corto plazo aumentó de 55,6 a 56,5 puntos, mientras que el indicador a 12 meses pasó de 65,5 a 66,3 puntos, lo que demuestra que las empresas esperan un mayor movimiento económico y recuperación del consumo.

En cuanto a empleo, el BCR informó que las expectativas de contratación de personal continúan mostrando resultados positivos. El índice a tres meses subió de 52,9 a 53,2 puntos y el de 12 meses avanzó de 57,8 a 59 puntos.

Asimismo, las expectativas de inversión empresarial registraron una mejora importante. El indicador a tres meses pasó de 55,8 a 57,2 puntos y, a 12 meses, alcanzó los 63,7 puntos, frente a los 60,5 registrados en abril.

Especialistas consideran que este comportamiento responde a la expectativa de continuidad de proyectos privados y al interés de las empresas por ampliar operaciones en sectores considerados estratégicos para el crecimiento económico nacional.

En regiones como Arequipa, el optimismo empresarial está estrechamente ligado al desempeño de la minería y de las actividades vinculadas al comercio y servicios. La región continúa siendo uno de los principales motores económicos del país gracias a proyectos mineros de gran escala, el dinamismo agroexportador y la actividad industrial.

Representantes empresariales arequipeños señalaron que la estabilidad política y jurídica será clave para sostener la confianza de los inversionistas en los próximos meses. Recordaron además que Arequipa enfrenta importantes desafíos vinculados a infraestructura, seguridad y ejecución de obras públicas, factores que también influyen en el clima de negocios.

En los últimos años, Arequipa ha mostrado una recuperación gradual de sus indicadores económicos tras la desaceleración ocasionada por la pandemia y los conflictos sociales. Sectores como construcción, turismo y comercio han retomado dinamismo, aunque aún persisten problemas relacionados con informalidad y baja capacidad de gasto público.

A ello se suma la necesidad de impulsar nuevas inversiones privadas que permitan generar empleo formal y fortalecer la competitividad regional. Diversos gremios empresariales consideran que la confianza económica depende en gran medida de señales claras de estabilidad y respeto a las reglas de mercado.

Pese al escenario electoral, el informe del BCR refleja que las empresas mantienen expectativas positivas sobre el desempeño de la economía peruana en el mediano plazo. No obstante, analistas advierten que el próximo gobierno deberá generar confianza y garantizar estabilidad política para evitar impactos negativos en inversión, empleo y crecimiento económico.

En las últimas semanas, el mercado financiero mostró señales de cautela debido a la incertidumbre electoral. El dólar registró alzas importantes y algunos inversionistas optaron por adoptar posiciones conservadoras mientras se define el resultado de la segunda vuelta presidencial.

Sin embargo, el mantenimiento de indicadores empresariales en terreno optimista es interpretado como una señal de resiliencia del sector privado y de confianza en la capacidad de recuperación de la economía peruana.

Economistas sostienen que el Perú mantiene fortalezas macroeconómicas importantes, entre ellas un bajo nivel de deuda pública, reservas internacionales sólidas y estabilidad monetaria. Estos factores permiten amortiguar los efectos de la incertidumbre política y sostener expectativas favorables en el sector empresarial.

Otro elemento que contribuye al optimismo es el desempeño de las exportaciones, especialmente las mineras y agroindustriales, que continúan impulsando el ingreso de divisas y el crecimiento regional.

En Arequipa, por ejemplo, la minería sigue siendo el principal soporte económico, con operaciones que generan miles de empleos directos e indirectos y dinamizan cadenas de servicios y comercio. Además, el crecimiento de la agroexportación en zonas como Majes y Camaná fortalece las perspectivas económicas de la región.

No obstante, especialistas advierten que el reto principal será convertir estas expectativas positivas en crecimiento sostenido y generación de empleo formal. Para ello, consideran necesario acelerar inversiones públicas, mejorar infraestructura y fortalecer la seguridad jurídica.

El Banco Central de Reserva reiteró que los indicadores de expectativas empresariales constituyen una herramienta clave para medir la percepción del sector privado respecto a la evolución de la economía. Cuando los índices superan los 50 puntos reflejan optimismo, mientras que valores inferiores muestran percepciones pesimistas.

RESALTAR

En mayo de 2026, la mayoría de estos indicadores permaneció en terreno positivo, mostrando que, pese a la incertidumbre política y electoral, las empresas aún confían en la capacidad de recuperación y crecimiento de la economía peruana.

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