El voto de hoy define el rumbo

Por Carlos Meneses

Este domingo debe ser una jornada de civismo y madurez democrática. Los peruanos tienen derecho a elegir libremente, pero también la obligación moral de hacerlo pensando en el bienestar colectivo y no en intereses particulares o resentimientos políticos. La campaña termina. La responsabilidad ciudadana recién comienza.

Hoy domingo el Perú cerrará una de las campañas electorales más intensas, polarizadas y agotadoras de los últimos años. Tras meses de enfrentamientos políticos, acusaciones, promesas, ataques y debates, finalmente llegará el momento en que la ciudadanía tome la palabra en las urnas. Y aunque para muchos esta jornada representa el fin de una “fiesta electoral”, lo cierto es que la democracia nunca debe entenderse como un espectáculo pasajero, sino como una responsabilidad permanente.

El voto de este domingo no puede ser un acto impulsivo, emocional o motivado únicamente por el rechazo. El país enfrenta una crisis de confianza en las instituciones, un debilitamiento de la economía, inseguridad creciente y una ciudadanía cansada de promesas incumplidas. En ese escenario, elegir al próximo presidente no debe reducirse a simpatías momentáneas ni a campañas basadas en el miedo o la desinformación.

Durante estas semanas, millones de peruanos han sido expuestos a discursos radicales, noticias falsas, confrontaciones y estrategias destinadas más a dividir que a convencer. La política peruana ha caído demasiadas veces en la lógica del enemigo y no del adversario. Y cuando eso ocurre, pierde la democracia y pierde el país.

Por ello, el llamado hoy es a la reflexión. El elector tiene en sus manos mucho más que una cédula: tiene la posibilidad de decidir qué tipo de nación quiere construir en los próximos años. Un voto responsable implica revisar propuestas, evaluar trayectorias, observar conductas y preguntarse quién tiene la capacidad real de gobernar un país complejo y profundamente desigual.

También es momento de recordar que la democracia no termina cuando se cierran las mesas de sufragio. El lunes el Perú seguirá enfrentando los mismos problemas urgentes: pobreza, informalidad, violencia, corrupción, servicios públicos deficientes y una enorme brecha social. Ningún candidato resolverá por sí solo décadas de abandono e improvisación. Por eso, la ciudadanía no puede limitarse únicamente a votar; debe también vigilar, exigir y fiscalizar.

En las regiones, como Arequipa, existe además una creciente sensación de abandono por parte del poder central. Las promesas de descentralización siguen siendo insuficientes frente a las necesidades reales de infraestructura, salud, seguridad y empleo. El próximo gobierno tendrá la obligación de mirar más allá de Lima y entender que el país no puede seguir avanzando a dos velocidades.

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