Valle del Colca enfrenta riesgo de déficit

hídrico para culminar cultivos sembrados

Miguel Fernández Mares, administrador de la ALA Colca-Siguas.

Alrededor de 7 mil agricultores del Valle del Colca podrían quedarse sin agua para culminar cultivos ya sembrados si se cumple el escenario de escasez previsto para los próximos meses. Desde la Administración Local del Agua (ALA) Colca-Siguas proyectan que la represa de Condoroma almacene alrededor del 50% de su capacidad máxima, lo que —en el peor escenario— obligaría a restringir el recurso hídrico destinado a la actividad agrícola.

De acuerdo con las proyecciones de la ALA Colca-Siguas, la próxima temporada de lluvias, entre enero y marzo de 2027, podría no generar el volumen de agua necesario para recuperar las reservas de Condoroma. La represa tiene una capacidad máxima de 259 hectómetros cúbicos (hm³) y, según Miguel Fernández Mares, administrador de la ALA Colca-Siguas, se estima que llegue al próximo año con unos 130 hm³. “Este escenario obligaría a una reducción de hasta el 50% de la disponibilidad de agua destinada para la agricultura. En abril, estableceremos con cuánto volumen contamos y cuánto sería una posible reducción”, señaló.

La advertencia ya preocupa a los agricultores del valle, debido a que varias campañas se encuentran en desarrollo. Washington Pacco Pari, presidente de la Junta de Usuarios del Sector Hidráulico Menor del Valle del Colca Clase B, explicó que los productores realizaron sus siembras bajo la expectativa de contar con lluvias entre diciembre y marzo. Una eventual reducción de la dotación los obligaría a enfrentar el déficit cuando los cultivos ya estén instalados. “Gran parte del Colca subsiste de la agricultura. Muchos agricultores ya han dejado terrenos sembrados entre marzo y agosto. No podemos cambiar por cultivos que demanden menos agua porque ya están sembrados”, señaló.

Pacco Pari puso como ejemplo el sistema de riego del sector agrícola de Castropampa, en Cabanaconde, que actualmente atiende unas 200 hectáreas. Si la dotación de agua se reduce en 50%, alrededor de 100 hectáreas de la zona alta podrían quedar sin riego. El impacto sería mayor en cultivos con alta demanda hídrica o que requieren agua en etapas específicas de su desarrollo. El ajo, la papa, las habas durante la floración y las arvejas se encuentran entre los productos más sensibles. El maíz, trigo, cebada y alfalfa también podrían verse afectados, aunque sus requerimientos de agua son menores.

Los ciclos agrícolas reducen además el margen de respuesta de los productores. El maíz requiere entre ocho y nueve meses para completar su ciclo, mientras que la papa demanda alrededor de seis meses. Las habas sembradas entre junio y julio comienzan a cosecharse desde diciembre. En Achoma, la siembra de habas se realiza entre junio y julio, mientras que en Pinchollo y Cabanaconde la campaña de maíz comienza desde agosto. Por ello, una eventual reducción de la dotación durante los siguientes meses no permitiría reemplazar fácilmente los cultivos que ya fueron instalados.

Condoroma constituye la principal reserva del sistema Colca-Siguas y abastece a la Pampa de Majes, Santa Rita de Siguas y el Valle del Colca. Actualmente almacena alrededor de 200 hm³, pero la ALA estima que entre lo que resta de 2026 se consumirán entre 100 y 110 hm³. La cantidad de agua que finalmente se asignará a la agricultura durante 2027 todavía no está definida. Fernández Mares explicó que dependerá del volumen que logre acumular la represa durante la temporada de lluvias y que recién en abril, cuando esta concluya, podrán establecer la dotación disponible y determinar si será necesario aplicar una reducción.

El Valle del Colca comprende unas 8 400 hectáreas dedicadas a la agricultura, de las cuales alrededor de 3 700 dependen de fuentes no reguladas, principalmente aguas de la margen derecha, deshielos y manantiales. La Junta de Usuarios agrupa a unos 7 mil usuarios. Pacco Pari señaló que actualmente trabajan con alrededor del 90% de la dotación habitual y elaboran planes de contingencia junto con la Gerencia Regional de Agricultura. Los usuarios también participan en las reuniones del Plan de Aprovechamiento de Disponibilidad Hídrica (PADH), donde se evalúa el comportamiento de las reservas y se analiza la disponibilidad del recurso.

Mientras esperan ese escenario, la ALA evalúa el uso de aguas subterráneas y manantiales como fuentes complementarias. Los usuarios, por su parte, plantean rehabilitar canales, mejorar la distribución, instalar sistemas de medición y control y avanzar en la tecnificación del riego. Estas medidas buscan reducir la vulnerabilidad de una actividad desarrollada principalmente en pequeñas parcelas, muchas de ellas dispersas, que limitan la capacidad de los agricultores para modificar sus campañas ante una eventual restricción hídrica.

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