Arequipa mantiene altas descargas de agua con las represas a mitad de su capacidad

Las represas de Arequipa almacenan menos de la mitad de su capacidad útil y enfrentan un escenario de incertidumbre climática por la posibilidad de una sequía extrema. Al 2 de noviembre, los sistemas Chili Regulado y Colca Regulado reunían 320.42 millones de metros cúbicos (hm³) de agua, equivalentes al 48,96% de su capacidad conjunta. La continuidad de las descargas cercanas al millón de metros cúbicos diarios podría reducir el margen de disponibilidad si las lluvias no llegan en los próximos meses.

En el sistema Chili Regulado, las siete represas almacenan 191.59 hm³ de los 393.38 hm³ que pueden contener. La situación es desigual: Pillones registra 84,11% de llenado y Aguada Blanca 80,56%, mientras que Pañe alcanza 36,48%, El Frayle 35,52%, Bamputañe 26,84% y el dique Los Españoles apenas 16,01%. Para el exviceministro de Agricultura y exgerente ejecutivo de AUTODEMA, Huber Valdivia Pinto, mantener el ritmo actual de desembalse resulta riesgoso ante la posibilidad de que no se presenten lluvias. “Vemos que en el Chili se sigue descargando un millón de metros cúbicos. No debería ser así”, advirtió.

En el sistema Condoroma, que abastece al sistema Colca Regulado y a Majes, el almacenamiento llega a 128.83 hm³, el 49,34% de su capacidad útil de 261.13 hm³. Valdivia Pinto cuestionó que se mantengan descargas cercanas al millón de metros cúbicos diarios cuando el volumen disponible podría agotarse en aproximadamente 129 días si no ingresa más agua. El exfuncionario planteó conservar al menos 50 hm³ como reserva para afrontar un periodo prolongado de escasez. “Tendríamos que dejar en la represa unos 50 millones para cualquier escenario extremo que ocurra el próximo año”, sostuvo.

La preocupación alcanza a la actividad agrícola, particularmente a las zonas de Majes, Santa Rita y el Valle de Tambo, donde –según estimaciones de Valdivia Pinto– entre el 25% y el 30% de las áreas agrícolas corresponde a productos frutales. A diferencia de cultivos de ciclo corto, estos requieren entre tres y cuatro años para alcanzar la producción óptima, por lo que una sequía podría ocasionar la pérdida de plantaciones y de varios años de inversión. Por ello, recomendó revisar la selección de cultivos y reducir la siembra de aquellos con mayores requerimientos de agua.

El exfuncionario también cuestionó que la Comisión Multisectorial de Recursos Hídricos concentre la evaluación de las reservas en abril, al término de la temporada de lluvias, para programar la distribución hasta diciembre. Consideró que ese mecanismo no debe reemplaza un seguimiento permanente de los volúmenes almacenados y de las condiciones climáticas. Asimismo, planteó medidas para asegurar el forraje del ganado, como la producción hidropónica, en lugar de limitar la respuesta estatal a la compra de pacas.

La discusión no se limita a cuánto volumen queda en las represas, sino a cuánto puede distribuirse sin comprometer los meses siguientes. Si las autoridades mantienen las descargas sin ajustar la distribución a un escenario de escasez prolongada, el impacto podría trasladarse de los reservorios a la producción agrícola y ganadera. Una restricción tardía no solo reduciría el agua disponible: también podría destruir cultivos permanentes y afectar inversiones que tardan años en recuperarse.

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